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Mirando
la eliminatoria
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
La victoria de Panamá frente a Santa Lucía,
en el partido de ida, fue inobjetable. Pese a lo frágil del equipo
caribeño, no hay que restarle mérito al triunfo o la clasificación
a la próxima ronda, que, pienso, ya se tiene en el bolsillo.
Me parece que los jugadores panameños cumplieron
e intentaron hacer lo que se les pidió. Unos más que otros, pero
el triunfo, al final fue de todos.
Después del partido me tocó ver a algunos
fanáticos con las caras largas por el cambio de ritmo que tuvo
Panamá. Era natural, después de los primeros 45 minutos avasalladores,
en los que prácticamente sepultaron a los caribeños. En el segundo
tiempo la selección bajó la guardia y permitió que el muerto
diera algunos pataleos con los que nos hicieron pasar algunos
sustos, que me parece no debieron permitirse.
Decía el técnico José 'Cheché' Hernández,
que Panamá tenía que acostumbrarse a rematar a sus rivales y
ejercer su dominio en los segundos 45 minutos. Le recuerdo al
técnico que ese siempre ha sido uno de los problemas que tiene
el fútbol nacional.
En la pasada eliminatoria, el técnico Miguel
Mansilla pidió a la federación que Panamá jugara su eliminatoria
después de las cuatro de la tarde, porque hacerlo a las dos de
la tarde era un arma de doble filo. El técnico uruguayo afirmaba -y
con justa razón- que cuando se jugaba a las dos de la tarde,
Panamá era el equipo que terminaba más agotado. Y aún así, ni
con el cambio de horario se pudo derrotar a Canadá ni a México
ni a los salvadoreños.
Ahora, cuatro años después, Hernández vuelve
a dar en el clavo. Nos decía hace unos días, previendo que avanzaríamos
a la segunda fase, que él era de la idea de jugar los partidos
de local de la segunda fase en horas de la noche. Nos explicaba
que si veíamos detalladamente un partido de ANAPROF, de esos
que se juegan a las dos o tres de tarde, si acaso se jugaba poco
menos de 50 minutos, porque el trámite se hacía lento, por eso
de la temperatura, conociendo que aquí la mayoría de los jugadores
no viven de este deporte mientras que su preparación y alimentación
eran de poca calidad.
Yo soy uno de los que comparto eso de no
jugar a plena luz del día, no de ahora, pero tampoco quiero pensar
que esta situación haya sido el caso del pasado domingo frente
a Santa Lucía.
Lo que sucedió el domingo es algo que me
preocupa, independiente de lo que piense, haga o deje de hacer
el "Cheché" Hernández.
Más que la fatiga que haya producido jugar
en un domingo de mucha temperatura, ante Santa Lucía el equipo
se desarmó en la segunda mitad por un cambio de esquema que dejó dudas.
Se pretendía que por el hecho de jugar con mayor cantidad de
jugadores ofensivos se iba a golear a los caribeños. Al final,
el cambio casi nos cuesta un gol.
No creo que Hernández vuelva a hacer este
tipo de movimientos, me imagino que lo que debe estar pensando
es cómo hacer que el seleccionado mantenga su ritmo en los dos
tiempos, que es el talón de Aquiles de nuestros equipos.
Si se pretende jugar con tres en el fondo
y dos jugadores carrileros, como se hizo en el segundo tiempo
ante los caribeños, hay que estar preparados, porque si se se
busca improvisar vamos a pasarla bien negra. Una eliminatoria
es algo muy serio, para improvisar y hacer experimentos están
los partidos de fogueo.
Menos mal que Santa Lucía es Santa Lucía.
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