La alberca de Pilatos
Rac/Vic
La ley de hule
Mientras que en el imaginario popular de otras culturas no muy lejanas a la nuestra, abundan los dioses poderosos y vengativos, el nuestro se llena cada vez más de funcionarios y personajes cuyas actuaciones serían la vergüenza de una nación medianamente respetuosa de la ley y la justicia.
Aún no se apagan los ecos vocingleros del Cemisconfeso de Santa Librada, cuando otro padre (en este caso específico, otra madre) de la satrapía amenaza con destapar una caja de Pandora o, en su defecto para quien lo ignore, una olla de grillos. De continuarse con la investigación que se hace de los métodos por los que obtuvo su curul, dice, dará a conocer las interioridades de un escándalo mayor aún que el de los fajos de billetes que bañaron algunas de las curules de la desprestigiada asamblea. Y no solo eso. Aclaró que este nuevo y gigantesco escándalo terminará por hundir a los dos principales titanic de la política criolla.
Como si no bastara con estas amenazas, el lunes 14 de junio deleitó al país entero con la publicación de una página que más que un "llamado a la justicia electoral" parecía el llamado a la impunidad de un practicante contumaz del humor negro. En un corolario digno de Cantinflas, nos restriega en la cara que "la compra de votos no es una causal de nulidad de elecciones". Claro que es así siempre que prestemos oídos sordos a la ética y a los mínimos postulados de la integridad y nos concentremos, en cambio, en las leyes que, por lo general, en nuestros terruños tropicales siempre son más blandas y permisivas.
La defensa hecha por la máxima representante de la realeza nacional desde el castillo de Punta Mónaco, más que favorecerla termina por ponerle un yunque en el cuello. Aún se mantiene fresco en la memoria el recuerdo de aquella espontánea y solidaria amistad nacida al calor del escándalo, entre la viajera real y el cemisconfeso reelecto.
Pregunta limpiacasa
Si la ley establece que todo aquel que tenga conocimiento de un posible delito está obligado a denunciarlo ante las autoridades correspondientes, ¿por qué, entonces, el Ministerio Público no ha iniciado una investigación de oficio? Ya debería estar solicitando que se presente a previa declaración jurada.
Peligros atávicos
A poco menos de 10 días para que finalice el actual período legislativo, querer someter a consideración de nuestros "honorables" un proyecto de reforma constitucional resulta, más que temerario, extremadamente absurdo y sospechoso. Y apuntar "el logro de un consenso que involucre a la gestión saliente y a la entrante", es mentir, porque ante semejante prisa eso no es consenso: es uno más de los tantos pactos partidistas que han echado por la borda el futuro y las esperanzas de este país. Semejante proyecto requiere que se sienten a discutirlo los distintos sectores que forman esta nación. De lo contrario, el consenso no es tal; sería una imposición.
Amenazar, como lo hace otro de los honorables legislativos, conque "si el asunto no se discute ahora, cualquier cambio a la Constitución quedaría postergado hasta el 2014", es otra forma de chantaje, solo que sin la respectiva caja de Pandora y sin la respectiva olla de grillos.
Ruego de un reformista constitucional:
De los hanta asesores y los helenos laberínticos, líbranos Señor.
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