¡Que renuncien!
El momento es hoy. Todos con militancia y decisión exijamos: ¡Fuera los magistrados de la Corte de la Suprema Corrupción!
I. Roberto Eisenmann, Jr.
El fallo que sobre PECC produjo la Corte Suprema de Justicia (logrado gracias a triquiñuelas), confirma que la justicia panameña está podrida, y que se pudrió como el pescado...desde la cabeza.
La democracia tiene su raíz, sus fundaciones, en el imperio de la ley; lo que en el Norte llaman the Rule of Law. Cuando se pierde el respeto a la ley, tambalea el sistema democrático por más cristalinos y repetidos que sean los resultados electorales.
Los magistrados -cuya obligación es asegurar el imperio de la ley con sentencias jurídicas respetables (esté uno a favor o en contra)- son quienes se han encargado de que reine la triquiñuela, la viveza y el absurdo jurídico para proteger maleanterías claras y reconocidas en que se juegan decenas de millones pertenecientes a toda la ciudadanía. Las sentencias más recientes ordenan: "¡ciérrese la investigación CEMIS!"... "¡ciérrese la investigación PECC!"... "¡devuélvase a la maleantería los dineros cautelados pertenecientes al pueblo!"... "¡libérese a los narcotraficantes!"... "¡devuélvanles sus pertenencias, aviones etc.!" ... "¡paralícese la demanda contra Panama Ports!"...y un largo etcétera para vergüenza de toda la nación.
¡Pero es que la vergüenza de la ciudadanía no es suficiente! Tenemos que sentir rabia, ser intolerantes frente al abuso corrupto. Tenemos que exigir cambio ...y en el caso de la Corte el único cambio aceptable comienza por una exigencia ciudadana de la renuncia de todos los magistrados. Todas las organizaciones de la sociedad civil, gremial y cívica, deben -al unísono y sin tapujos- sacar declaraciones formales exigiendo la renuncia de todos los magistrados, y el compromiso del nuevo gobernante de nombrar (en consenso con la sociedad) a jurisconsultos íntegros e independientes, sin militancia partidaria y sin compromisos con los grandes bufetes de abogados. Al mal hay que corregirlo de raíz. ¿Que en este país no conocen la renuncia?...pues sí la conocen cuando la mayoría de la ciudadanía en forma militante la exige. Ya hubo anteriormente una renuncia colectiva de la Corte, y otra de un Consejo Municipal en pleno. Cuando la ciudadanía exige al unísono, todo cambio racional es posible.
Un segundo paso es continuar la presión para una nueva Constitución que elimine de raíz todos los abusos y privilegios (por ejemplo las inmunidades que producen impunidad ... y dan paso libre a la corrupción).
¿Que provocar el camino a una nueva Constitución es riesgoso?...pues sí, pero nunca tan riesgoso como el corrupto statu quo que amenaza todo el sistema.
Este quinquenio tiene que producir cambios esperanzadores importantes (el Presidente electo lo llamó "Patria Nueva"...y el electorado por esta razón lo eligió con un mandato claro).
Si en este período los cambios que exige la ciudadanía no se producen, preparémonos en la próxima para el surgimiento de un loco que hable de "revolución" y que prometa construir...destruyendo; no hay que ser muy listos: mirémonos en los espejos de Venezuela y Perú.
El momento es hoy. Todos con militancia y decisión exijamos: ¡Fuera los magistrados de la Corte de la Suprema Corrupción!
El autor es presidente de la
Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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