Corpus Christi: fe, magia y pasión
Es una celebración que ocurre 62 días después del Jueves Santo, y que conmemora la institución de la Sagrada Eucaristía
Roberto Quintero
rquintero@prensa.com
|
LA PRENSA/Tito Herrera
|
|
|
La danza de los diablicos sucios es solo una de las nueve que participan en la tradicional fiesta.
|
Las manecillas del reloj acariciaban las 10:00 p.m., y un aguacero cerrado mantenía en vilo a todo Azuero. Sin embargo, aquella noche del miércoles 9, en La Villa de Los Santos, se sentía efervescencia.
Era el preámbulo a la celebración del Corpus Christi, un escenario tibio en el que ángeles y demonios, enanas, chivos y toda suerte de personajes fantásticos afilaban cuernos y desempolvaban alas, preparándose a representar la eterna lucha entre el bien y el mal.
Amaneció el jueves. Una juerga trasnochada cobijaba a los protagonistas del rito, y entre sus piernas se abría paso una fiesta popular, grandilocuente e interesante; mezcla de la más pura exaltación divina y los fervientes excesos de un pueblo que desea divertirse mientras preserva sus raíces.
A las 3:00 a.m. la borrachera recorrió las calles del pueblo, y a punta de lamentos hechos tonadas y fuegos artificiales interpretaban tamboritos para despertar y convocar a todo el que hacía falta.
Se acercaba la hora de buscar a El Torito, y así aparecieron los vaqueros danzantes comandados por su mayoral. Según la tradición, es su responsabilidad capturarlo, y tras ellos se agolpa la muchachada del lugar.
La empresa no fue fácil, pero capturado fue. El trofeo recorrió La Villa, y en medio de la gente que vitoreaba el logro apareció un personaje no muy querido: El Chivo del Pueblo, cuya misión es "majar" a las mujeres.
Entre salto, brinco y fanfarria llegó el sol, tocaba prepararse para la misa. En las calles aparecieron enormes alfombras florales de indescriptible belleza, señalando el recorrido de la procesión; daba lástima enterarse que -horas más tarde- los pies de los creyentes las destrozarían a su paso.
A las 10:00 a.m., un gallardo arcángel custodiaba la puerta de la iglesia colonial San Atanasio. Frente a él danzaba el Gran Diablo y su séquito de diablicos limpios, solicitando permiso para participar de la Eucaristía que pronto se realizaría.
La licencia fue otorgada, y tras ellos entraron las autoridades eclesiásticas, seguidas de todas las danzas propias de la celebración: los Diablicos sucios, la Montezuma Española, la de El Torito, la Montezuma Cabezona, la de los Gallinazos, las Enanas y los negros Zaracundé.
Rumbo al altar desfilaron, controlando el poder de su magia para que aquello no se viniera abajo; en la iglesia no cabía un alma más.
La misa se hizo eterna entre el sopor que produce el calor y el ritmo cadencioso de los abanicos de mano.
Llegó el turno de la procesión, y las danzas participan también del recorrido. La vistosidad de los trajes y lo singular de aquellas danzas cobra otro valor. La manifestación es ahora grande, majestuosa y bella.
Bajo la intensidad de un inclemente sol de mediodía que no perdona, se agolpan propios y extraños llenos de fe y alegría, para ser testigos de un evento de grandes proporciones.
El recorrido es corto y sin embargo parece no tener fin. El cansancio es un factor ineludible cuando se trata de una fiesta que arrancó en la madrugada.
La procesión acaba y el pueblo aprovecha para retomar fuerzas; las necesitarán, la fiesta aún no termina.
A las 4:00 p.m. se agolpan nuevamente en el parque Simón Bolívar y todas las danzas se repiten; ahora en versión completa los protagonistas cuentan su historia.
Ahora la manifestación es espontánea y adquiere nuevos matices: es tradición y folclor hecho fiesta. Aparecen, además, Las Mojigangas, hombres travestidos en macabras reinas del sabor.
Todo el mundo en La Villa se divierte, lucen contentos después de tanto esfuerzo; y en el éxtasis que los embriaga se hace tangible una fe que no es normal y trasciende los linderos de la religión.
Es la fuerte convicción de que sus tradiciones no cederán ante el olvido del tiempo, es el brillo en los ojos de sus gente, que anuncia a los cuatro vientos que mientras exista ese fervor, sus raíces no morirán.
Además en portada
.
Ordenan liberar cuentas en caso PECC
.
Capitalinos aspiran azufre
.
Fiscal reitera llamamiento a juicio por crimen de Portugal
.
Carlos Lee rompe marca
.
El peligro de no cumplir con las normas
.
Otra sesión inconclusa
.
Personaje de la semana: La amenaza de Milanés de Lay
.
Se desploma tramo de carretera
.
La donación de órganos salva vidas
.
Voces que llenan el espacio
.
Corpus Christi: fe, magia y pasión
.
Brunch dominical
.
Milanés de Lay saca un as de triunfo
.
Más caras conocidas al Gabinete
.
ARI cede tierras a la ACP e INAC
.
Regulando el diesel
|