¿Es o no 'El Gran Combo'?
Como presidente de la República, hágase la promesa de jamás llamar a un magistrado de la Corte para solicitar algo, y no acepte tampoco que ellos se arrastren ante usted
I. Roberto Eisenmann, Jr.
En la mayoría de los países civilizados la composición de la Corte Suprema de Justicia se tiende a juzgar en términos ideológicos: cuántos magistrados son liberales (o progresistas) y cuántos conservadores, para calcular si las sentencias van a constituir jurisprudencia novedosa o de avanzada, o simplemente pasivas conservando el statu quo jurídico. Los precedentes de las sentencias, sean de una tendencia u otra, constituyen respetuosos y respetados parámetros jurídicos.
En nuestra Corte de la Suprema Corrupción no hay nada de esto; los magistrados eran inicialmente o PRD o arnulfistas (suficiente problema de por sí). Hoy, me cuentan algunos conocedores de la materia, la cosa ya no es así; lo que hay es un solo "combo"...y un "llanero solitario". Hay dos fallos importantes que podrán darse en estos días: el de los dineros multimillonarios de un ex presidente y el de Panama Ports, que comprobarán si hay todavía algo de dignidad en algunos, o si tienen razón los que me hablan del combo;... los ojos del país están sobre ellos.
El presidente de la Corte -cuyo sueldo está embargado por deudas viejas impagadas- dedica su tiempo a negociar su renuncia con el gobierno: si sale ahora, toca a la Presidenta designar con chamba de 10 mil dólares mensuales más los "extras" -por 10 años- a uno de sus allegados. Las malas lenguas aseguran que será el admirado jurista Arnulfito Escalona; sería otra triquiñuela más, parecida a la de inventar un decreto ejecutivo con fecha anterior a los hechos que niega nuevamente la transparencia de las partidas discrecionales con una excusa inaceptable, inmoral y absurda. Si Pereira no renuncia ahora, lo alcanzará la Ley Faúndes en el primer año de la presidencia de Martín Torrijos, en cuyo caso le tocará a éste el nombramiento. Pareciera tratarse de una negociación de billete, y la pregunta fundamental probablemente sea "¿cuánto vale para ustedes mi salida ahora?".
Por otra parte el magistrado Hoyos, no satisfecho con 14 años de magistratura quiere más, y para tratar de lograrlo hace noticia de Primera criticando a dos colegas: a uno por no pertenecer al combo, y a el otro porque lo ve ya como rey muerto. Una vez llevé a un alto funcionario internacional a conocer al presidente de la Corte cuando reinaba Hoyos; el yoísmo me hizo sufrir vergüenza ajena...de cada cuatro palabras, Hoyos incluía dos "yo". Al salir, el invitado internacional me comentó "tengo décadas de hablar con presidentes de cortes supremas en una treintena de países; jamás había conocido a un hombre tan vanidoso y superficial...¡pobre tu país!". En cierto sentido Hoyos es de los peores porque, siendo activo miembro del combo, es pretencioso y procura presentarse como lo que no es.
Ahora bien, pensemos en la presidencia de Martín Torrijos y qué podría hacer para procurar limpiar la Corte de la Suprema corrupción. Lo primero sería enviar un mensaje inequívoco en el sentido de que durante su presidencia no habrá reelección de ningún magistrado. Aquellos cuyos períodos vencen en este quinquenio (Hoyos, Fábrega, Dixon y Troyano) -todos miembros activos del combo- que vayan programando sus vidas fuera de la planilla oficial.
Luego, hágase una lista de jurisconsultos de prestigio, reconocidos por todo el país, preferiblemente no conectados(as) a ningún gran bufete de abogados ni militantes en ningún partido político, y con una historia rectilínea y digna que devuelva a la Corte su independencia.
Finalmente, como presidente de la República, hágase la promesa de jamás llamar a un magistrado de la Corte para solicitar algo, y no acepte tampoco que ellos se arrastren ante usted; exíjales que tengan honor...y ¡que se respeten!
Con acciones como éstas podría hacerse realmente una Patria Nueva, ya que el imperio de la ley es la fundación del sistema democrático.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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