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Cartas del lector
Una situación preocupante
7 de junio del 2004
En la primera plana de La Prensa , del 7 de
junio, apareció una
información que refleja el problema del déficit de
ambulancias y el riesgo que esto representa para la capital.
Definitivamente resulta preocupante la situación que podríamos
enfrentar los panameños de suceder alguna calamidad, sin
embargo, debo resaltar que lo interesante de las estadísticas
que presenta la información, puede ser tergiversada y hasta
mal interpretada por parte del lector común, cuando se ilustra
la noticia con una fotografía de una ambulancia de la Caja
de Seguro Social que se encuentra descartada desde hace varios
años y que pudieran ser interpretada como negligencia por
parte del funcionariado de esta institución. Debo resaltar
que el costo promedio de una ambulancia equipada al 100% está por
el monto de los 100 mil dólares.
Mucho agradeceré que pudieran tomarse
los correctivos a fin de que la noticia sea ampliada y que los
electos contribuyan
a brindar otro reflejo de lo que realmente sucede en la Caja de
Seguro Social.
Licdo. Fernando Kant
Jefe de Divulgación y Relaciones Públicas
de la CSS
Carta a don Guillemo
7 de junio del 2004
He leído en la edición dominical del diario La Prensa
, con fecha 6 de junio de 2004, lo manifestado por don Guillermo
Sánchez Borbón, sobre el cese voluntario de su columna. ¡No
lo podía creer! Para los asiduos lectores del diario será un
duro golpe el privarnos de la misma. Yo no quiero destacar que
se nos va alguien que escribe en forma entretenida o jocosa.
Voy más allá, pues siento que el Sr. Sánchez
Borbón constituye una fuente inagotable de conocimientos
que son muy apreciados y valorados por los que siempre hemos seguido
sus obras y escritos. Su estilo muy original: mezcla de ironía,
humor y sátira, lo hacían único. No cabe duda,
y sin apasionamientos, que muchos panameños tenemos una
deuda de gratitud para con él cuando en los días
aciagos que cayeron sobre nuestro país, él, pluma
en ristre, se constituye en contestatario —a costa de su
seguridad— del régimen de turno. Solo me queda decir
que me harán infinita falta sus escritos. Mi admiración
y respeto para tan digno representante de nuestras letras siempre
perdurará. Ojalá que el diario La Prensa procure
llenar ese sitio con artículos dignos de ser leídos.
Quiero ofrecerle a don Guillermo un escrito
incluido en una biografía
del presidente John F. Kennedy, de la autoría de su cercano
colaborador en materia de discursos y manuscritos, Theodore C.
Sorensen, que dice lo siguiente:
A quienes mucho se les ha dado, mucho les
será exigido.
Y cuando en el futuro el supremo tribunal de la historia delibere
para emitir su juicio sobre cada uno de nosotros, examinando si
en nuestro breve tiempo de servicio cumplimos con nuestras responsabilidades
o no, nuestro éxito se medirá por las respuestas
a estas cuatro preguntas:
1.- ¿Fuimos hombres de valor?
2.- ¿Fuimos hombres de criterio?
3.- ¿Fuimos hombres íntegros?
4.- ¿Nos entregamos verdaderamente
a nuestra labor?
Brenda I. Cuevas C.
En mal estado
7 de junio del 2004
En mi condición de primera autoridad del distrito de Taboga,
quiero referirme a varios artículos aparecidos en el diario
La Prensa , con relación a la reconstrucción del
antiguo Hotel Chu.
A pesar de que el problema de la reconstrucción
de este antiguo edificio (a nivel noticioso), lo han manejado
con mucha
objetividad, no han faltado otras personas que en forma irrespetuosa
y desafiante contra la autoridad, han hecho inclusive insinuaciones
ofensivas contra mi honorabilidad.
En todo momento he mantenido una conducta
intachable, tanto en mi condición de ciudadano común, como en los años
que he ejercido el cargo de alcalde de Taboga.
Jamás se me ha acusado de haber actuado al margen de la
ley, ni que he utilizado el cargo para beneficio personal. He sido
en todo momento el alcalde de todos los taboganos, por encima de
banderías políticas.
Tradicionalmente nuestra isla es visitada
los fines de semana por miembros distinguidos de familias de
la ciudad de Panamá,
muchas de ellas, actuando en armonía con las autoridades
municipales, han contribuido con su apoyo a muchas campañas
cívicas.
Tal es el caso de la distinguida señora Gloribeh Endara,
quien por muchos años actúo como dirigente de la
Sociedad Cívica de Taboganos, y con su apoyo se hizo una
campaña de ornamentación sin paralelo, como la colocación
de las placas para identificar los barrios y calles del poblado.
Pero en los últimos meses la sociedad cívica de
los taboganos de fin de semana se ha empeñado en actuar
políticamente, tal vez entusiasmada por la campaña
electoral de la que me he mantenido al margen.
Con relación al antiguo Hotel Chu, que originalmente fue
de la familia Paniza, este edificio fue construido en el siglo
XIX y está a punto de desplomarse, contaminado por la polilla.
Se trata de un edificio de madera que no resiste ya reparación
alguna y constituye una amenaza comunitaria.
Este edificio fue abandonado por quienes lo
adquirieron recientemente porque se dieron cuenta de su lamentable
estado, y el problema
más grave que encontraron fue el tanque séptico,
porque, vergonzoso es admitirlo, sus "aguas servidas" van
a la playa, lo cual es una amenaza para la salud de visitantes
y pobladores de nuestra isla.
Como alcalde de Taboga me cabe la responsabilidad
indelegable de otorgar los permisos de construcción. En ningún
momento el Instituto Panameño de Turismo u otra autoridad
se ha comunicado conmigo para asesorarme en mi decisión.
Ceferino Cárcamo
Alcalde del distrito de Taboga
Réplica
7 de junio del 2004
A través de dos páginas enteras en las ediciones
del diario La Prensa de los días 30 y 31 de mayo de 2004,
se han publicado “reportajes” relacionados con hechos
vinculados con mi profesión de abogado, precisamente ocurridos
hace dos años, en junio de 2002. A través del mismo
autor de tales reportajes, fue hecho otro en La Prensa el 1 de
julio de 2002, dándose inicio a la cobertura nacional de
este asunto profesional que involucran la entrega a mi persona
de 3 millones de balboas como consecuencia de una decisión
del Juzgado del Circuito Séptimo Civil, en la que tuve relación
al final del proceso civil allí desarrollado en donde no
participé en ninguna de sus instancias.
Desde febrero o marzo de 2002 esos 3 millones
estaban depositados a nombre de una fundación en el Banco Continental. El abogado
del banco (Manuel Salerno) había entregado antes dicho dinero
a ese juzgado civil producto de un juicio civil en que participaron
otros dos abogados sin ninguna relación conmigo ni con mi
oficina. Como consecuencia de la resolución ya mencionada
del Juzgado Séptimo, el cheque me fue entregado por su titular
y lo deposité en el mismo Banco Continental el 12 de junio
de 2002, cosa que no hubiera hecho si algo hubiera tenido que ocultar.
El 5 de junio el banco volvió a recibir igual oficio de
la Fiscalía y tampoco fue contestado. Finalmente, supuestamente
el 14 de junio, la fiscalía reiteró la orden a dicho
banco de congelar esa suma (lo cual se hizo el 17 de junio), que
desde el 31 de mayo de ese año había ordenado infructuosamente
retener, por supuestamente estar vinculada a Byron Jérez,
cuyos bienes en ese entonces eran perseguidos por el Gobierno de
Nicaragua. Cuando al abogado del Continental le preguntaron por
qué las órdenes de la fiscalía no habían
sido cumplidas antes por el Banco, respondió que se había “traspapelado”.
Dicho abogado, que ya no trabaja en el banco, esta siendo investigado
por falso testimonio relacionado con sus declaraciones en este
asunto. Sin embargo, en el informe que la Oficial de Cumplimiento
del Banco Continental a la Unidad de Análisis Financiero
(UAF) de la Presidencia, ésta indicó que no se había
congelado dichos bienes porque los mismos tenían un embargo
en el Juzgado Séptimo Civil. ¿Quién habrá dicho
la verdad?
Cuando La Prensa ha tocado este tema después de la fecha
en que ocurrieron los hechos (hace dos años) y aunque no
haya nada nuevo sobre él, lo ha hecho en forma sensacional
y escandalosa, tal como lo acaba de hacer el 30 y 31 de mayo, incluso
utilizando en la última publicación una foto mía
como vocero del Partido Popular, supongo que con el claro propósito
de mezclar la noticia con mi marcada participación en la
pasada campaña política. Además, el autor
de los reportajes está denunciado penalmente junto a otras
dos personas por los delitos de calumnia e injuria en perjuicio
de José Antonio Sossa, proceso en el cual estoy actuando
como Apoderado Especial del denunciante. Por esta sola razón,
en mi modesta opinión, se impondría que La Prensa
releve a dicho profesional de cualquier tarea periodística
relacionada conmigo.
Hace unos meses, el subdirector de La Prensa,
Rafael Carles, me obsequió el Manual de Estilo de La Prensa. Desde su fundación
en 1980 he sido uno de los más asiduos colaboradores del
diario; sin embargo, cuando en ocasiones como ésta se refieren
en La Prensa a mi persona las reglas del tal Manual de Estilo,
que debo suponer debe ser parte del escritorio de los reporteros
del diario, son reiteradamente violadas. Veamos algunas de esas
reglas: “El periodista transmite a los lectores noticias
comprobadas y no incluye en ellas sus opiniones.” “…es
importante en el relato informativo que se indique la fuente de
donde proceden los datos.” “En los casos conflictivos
hay que acudir siempre a las partes en conflicto…Cuando no
pueda localizarse a la persona perjudicada o por una información,
o cuando se niegue a dar declaraciones, así se hará constar.” “La
información debe ser exacta y reflejar las circunstancias
de modo, tiempo, cantidad y lugar.”
En los extensos reportajes que me han dedicado,
tanto ahora como antes, yo estaba fuera del país, y en los del 30 y 31 de
mayo pasados acudí a los reparos en contra de Chávez
en Venezuela, hecho sabido por La Prensa, porque siempre les he
reportado gratuitamente sobre este tema. Además, en esos “reportajes” no
se dice que en el caso que se insiste seguir reportando a pesar
de haber ocurrido hace dos años, el Segundo Tribunal de
Justicia, mediante fallo de 7 de septiembre de 2003, dictaminó que
Guillermo Cochez y su firma de abogados actuaron de buena fe y
sin dolo alguno. Se abstuvo de decir que hay abogados que están
siendo investigados por este caso, pero ninguno tiene que ver con
Cochez o con su oficina de abogados. Se insiste en tratar de endilgarme
responsabilidades que sólo le competen a la negligencia
del abogado del Banco Continental, Manuel Salerno, al no haber
aprehendido bienes que desde el 31 de mayo de 2002 debía
haber aprehendido por órdenes de una fiscalía y que
en lugar de seguir las instrucciones de la fiscalía, entregó el
dinero congelado al juzgado civil mencionado el 10 de junio de
2002, hecho de por sí irregular y respecto al cual nada
tenía yo que ver, pues el juzgado en cuestión vino
a ordenar que se entregara dicho cheque. Además, siendo
dineros que llegaron al Continental de otros bancos locales, eran éstos
los que debían aplicar la política de “Conozca
a su cliente” y esto no lo dice La Prensa. En fin, a través
de medias verdades y medias mentiras, se hace un extenso reportaje
con sesgos y tendencias carentes de profesionalismo que tiene dos
días de duración y que no aporta absolutamente nada
nuevo a lo que ya se había escrito antes.
He estado acostumbrado en mi vida a recibir
este tipo de golpes bajos. Los recibí en los tiempos de la dictadura, porque
me atreví a combatirla de frente, quedándome en Panamá adversando
públicamente todo lo malo que ocurría, incluso siendo
abogado de periodistas de La Prensa perseguidos por el régimen.
Los he recibido en democracia porque me he atrevido a combatir
la corrupción con nombre propio, desde el instante en que
asumí el cargo de Alcalde de Panamá en diciembre
de 1989, durante los nueve años que fui legislador de la
República y siempre que he estado frente a un acto de injusticia.
No he temido a los poderosos porque creo que al único poderoso
al que uno debe temer es a Dios. A quienes utilizando las páginas
de La Prensa, y a los que están detrás de esta campaña
llena de falsedades, mentiras, falsas imputaciones, conjeturas
e inventos en contra de mi persona, les indico que pueden seguir
haciendo lo que les parezca. Es la última vez que toco este
tema. La inmundicia de lo que publican se hace tan evidente, que
cada vez que tratan de enlodarme, los que lo intentan hacer son
los que reciben en sus rostros el lodo de sus infamias.
Guillermo Cochez
Abogado
Respuesta
4 de junio del 2004
En la nota publicada en la sección Nacionales de La Prensa
, el 4 de junio del 2004, titulada "En Soná necesitan
ambulancias", se informó sobre una serie de conceptos
que faltan a la verdad.
1.-Que el 2 de junio no se realizó ningún paro simbólico
de médicos y de grupos comunitarios.
2.-Que desde hace tres años solicitaron
la compra de las ambulancias, pero dadas las restricciones presupuestarias
no se
han comprado.
3.- Nuestras ambulancias tienen un periodo
de cinco años
de uso, pero a las mismas se les da mantenimiento. Además
de que cuando se necesita trasladar a pacientes, recibimos apoyo
de la PHDG de Santiago.
4.- La alianza estratégica de la Caja de Seguro Social
y el Ministerio de Salud, iniciada en el mes de marzo, nos permitió la
adquisición de una ambulancia en calidad de préstamo,
por lo que siempre se puede trasladar a pacientes.
5.-La declaración de Marcial Arosemena, de la adquisición
de una ambulancia en un plazo de 15 días es totalmente falsa.
La Caja lo que decidió agilizar el trámite administrativo
para la consecución de la ambulancia, que puede demorar.
Dr. Adrián Miranda D.
Director Médico de CSS en Veraguas
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