Al medio ambiente en su día...
Quiero, humildemente, rendir tributo en su día a quien de manera desinteresada nos brinda tantos beneficios, y que a su vez soporta numerosos actos de ingratitud de nuestra parte
Víctor Manuel Vega Castillo
vmvc74@yahoo.com
El 5 de junio de cada año ha sido designado como Día Mundial del Medio Ambiente. Cabe destacar que no he encontrado el término medio ambiente como tal en el Diccionario de la Real Academia Española, sino que son definidas de forma individual las dos palabras que lo conforman de la siguiente manera: medio es el conjunto de circunstancias o condiciones exteriores a un ser vivo que influyen en su desarrollo y en sus actividades; mientras que ambiente, de los vocablos ambiens - entis (que rodea o cerca) aparece como condiciones o circunstancias físicas, sociales, económicas, etc., de un lugar, de una reunión, de una colectividad o de una época. Tales significados a simple vista presentan grandes similitudes, razón por la cual no pocos profesores de español interpretan el término medio ambiente como una redundancia.
Redundancia o no, al utilizar indistintamente los términos medio, ambiente o medio ambiente, las personas que estamos más familiarizadas con estos temas nos referimos a todo aquello que rodea a un ser vivo, es decir, tanto los factores físicos como el suelo, el agua, el aire, el clima; los factores biológicos como la flora (plantas), la fauna (animales) y los microorganismos (seres microscópicos); así como los factores culturales (de origen antropogénico o humano) tales como edificios, carreteras, puentes, represas, terrenos de cultivo o pastoreo, etc.
Los homo sapiens tenemos la privilegiada particularidad de razonar al actuar y tomar decisiones sin basarnos exclusivamente en nuestros sentidos e instintos, lo que nos diferencia del resto de los seres vivos. Curiosamente, esa misma particularidad nos hace desear más, proporcionalmente hablando, de lo que un mono, un cactus o una bacteria necesitan para vivir. Pareciera ser que nunca logramos satisfacernos y, a diferencia de los demás organismos, que solo obtienen de la naturaleza lo que realmente necesitan para subsistir, nosotros nos comportamos como seres inconformes y consumistas al requerir cada vez más recursos y producir igual cantidad de desechos, la mayoría de las veces por querer obtener lujos que supuestamente buscan mejorar nuestra calidad de vida, pero que históricamente, al no haber aplicado una cultura de sostenibilidad, al mismo tiempo han traído como consecuencia un deterioro progresivo de las condiciones ambientales existentes en el planeta.
Resulta verdaderamente lamentable y hasta vergonzoso, que en unas cuantas décadas los seres humanos, principales modificadores del ambiente, hayamos desmejorado tanto las condiciones que hacen posible la vida en la Tierra –cuando a la naturaleza le tomó cientos de millones de años a través de numerosos y complejos procesos naturales para crearlas–, teniendo que destinar en la actualidad miles de millones de dólares al año para tratar de reparar los daños causados.
Por medio del presente artículo quiero, humildemente, rendir tributo en su día a quien de manera desinteresada nos brinda tantos beneficios, y que a su vez soporta numerosos actos de ingratitud de nuestra parte, quienes ya sea por aires de grandeza o por ignorancia olvidamos que nosotros mismos, los seres humanos, formamos parte de éste, el medio ambiente, y que como tales somos una pieza más en este enorme sistema natural productor de vida que es el planeta Tierra.
El autor es licenciado en recursos naturales y magíster
en ciencias ambientales
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