Constitución y constituyente
Me causa aprensión la idea de una constituyente en estos momentos en que el Estado tiene muchos problemas que resolver
Armando Fuentes Rodríguez
Mucho he escuchado en los últimos meses sobre la necesidad de una Asamblea Constituyente. Se refieren a ella como un requisito indispensable para solucionar varios de los problemas que aquejan a la sociedad panameña en su conjunto, algunos de carácter político, económico, social, etc. En diversos medios de comunicación el tema de la constituyente fue uno de los más debatidos y no faltaron candidatos a la Presidencia de la República que lo incluyeran como tema de campaña, haciéndose eco de la opinión de connotados juristas y de la población panameña.
Hace algunos años leí un artículo de Carlos Alberto Montaner, quien expresaba que los latinoamericanos sufrimos de una locura llamada constitucionalitis (ver La Prensa de 6 de enero de 1999). Considero que es una realidad social de nuestros países que no se puede desconocer y que necesariamente no es criticable, muy por el contrario, resulta de la expresión popular que desea la modernización del Estado.
Sí debemos tener una nueva Constitución, pero antes es pertinente reflexionar sobre varios aspectos: primero, una constituyente solo puede ser para dar una Constitución al Estado panameño, por lo que necesariamente debemos hablar de una Constituyente Paralela; segundo, la creación de una nueva Constitución bajo ninguna circunstancia puede soslayar los factores reales del poder (organizados o no) que hay en nuestra sociedad; he aquí donde debemos detenernos a fin de preguntarnos si el pueblo panameño comprende qué es una constituyente y cuál es su finalidad, pues esta pregunta la he realizado a muchísimas personas y la gran mayoría ignora la respuesta, no obstante al mismo tiempo dice estar de acuerdo con esta aunque no sabe la razón, o fundamenta su respuesta en aspectos que no están regulados en la carta fundamental; tercero, me pregunto si los factores reales del poder, como los gremios de industriales, banqueros, sindicatos de obreros, públicos y privados, están de acuerdo o en contra de una constituyente, pues no han dicho absolutamente nada. ¿Será que no comprenden el tema, será que no le han dado importancia o será que no conjugan con esta decisión?
Los partidos políticos tampoco han tomado en serio el tema de la constituyente, ya que la mención a su favor, al parecer, solo fue una manifestación unipersonal de los respectivos candidatos; en mi opinión, porque un supuesto sondeo se manifestaba a favor de ella, al igual que un número considerable de personas que dijo sí a la constituyente mediante sus firmas.
No tengo la menor duda de que el nuevo gobierno tendrá que reflexionar y posteriormente ejecutar al menos una reforma constitucional integral, o la creación de una nueva Constitución. Ambas cosas se pueden realizar de conformidad con el Artículo 308 de la actual Constitución Política, ya que el nombre de la Constitución también es parte de esta y puede ser modificado; por lo tanto no observo la necesidad de una Asamblea Constituyente de la cual ni siquiera se ha dicho cómo estaría integrada, cómo sería elegida, cuáles serían los límites de sus funciones, etc.
Me causa aprensión la idea de una constituyente en estos momentos cuando el Estado tiene muchísimos problemas que resolver, por lo que insistir en la constituyente resulta paradójico e inoportuno. Sin el acuerdo previo de los diversos factores de poder, resulta imposible tener una nueva Constitución sin violar el orden constitucional, lo que afectaría el estado democrático de derecho.
Mi recomendación al gobierno venidero es la creación de una comisión debidamente integrada y representativa de todos los factores del poder, llámense gremios empresariales, obreros, profesionales, religiosos, partidos políticos etc., con la finalidad de llegar a un pacto que se denominará Constitución Política de la República de Panamá, el cual debe ser sometido a la aprobación de la Asamblea Legislativa por el sistema de las dos legislaturas continuas señalado en el Artículo 308, numeral 2 de la actual Constitución, lo que impone la necesidad también de la aprobación popular por medio de un referéndum. De esta forma tendremos una nueva Constitución, producto de la participación de todos los sectores.
El autor es abogado, profesor de derecho procesal constitucional en la Universidad de Panamá
Además en opinión
.
Actualidad: Soy 'maniático textual': Franco Rojas
.
Actualidad: Por una copia: Octavio Sandoval
.
Actualidad: Viejo legado de la Patria Nueva: Hermes Sucre Serrano
.
¿Locuras con futuro?: I. Roberto Eisenmann, Jr.
.
Desagravio a los votantes de Guillermo Endara: Iñaki Iriberri
.
TLC y la avicultura nacional: Rolando Gordón Canto
.
Constitución y constituyente: Armando Fuentes Rodríguez
|