Consejos desde afuera
Carlos M. Arango Jr.
Una vez concluida la campaña electoral, el Presidente electo deja de ser promotor de votos para convertirse, antes del 1 de septiembre, en un organizador del equipo de gobierno y en un estratega de su gestión de cinco años, porque a partir de esa fecha será el administrador de la cosa pública.
Es necesario comprender muy claramente la diferencia de los roles que deberá desempeñar. De lo contrario, se corre el riesgo de anclarse en la promoción electoral con las fatales consecuencias que nos ha demostrado una presidenta que nunca dejó de ser candidata. No solo no se cambió de sombrero durante su presidencia, sino que se puso la gorra de su partido durante la pasada campaña política, con lo cual consiguió la más espectacular derrota electoral, la que quedará escrita en la historia política del país como el fracaso de un liderazgo improvisado.
Es conveniente y necesario que el presidente electo, Martín Torrijos, busque el consejo oportuno y se disponga a escuchar con atención las sugerencias de personas calificadas por su experiencia dentro del círculo de sus allegados. Los panameños de buena voluntad, sin intereses económicos, políticos o personales, quienes deseamos que el nuevo gobierno marque una diferencia notable para beneficio de las mayorías marginadas, debemos alentar al Presidente electo para que sea efectivo en la organización de su equipo de gobierno y en la estrategia de su gestión. De allí que los de afuera debemos aportar nuestros consejos para conseguir el fin anotado anteriormente, con optimismo por el éxito de nuestro país, alejándonos de pronósticos apocalípticos producto de un pesimismo envejecido, huérfano de creatividad y esperanzas.
Las expectativas por los logros del nuevo gobierno son altísimas. Así mismo son los desafíos. Por lo tanto, me parece aconsejable que se tome el tiempo necesario para seleccionar a su gabinete, asesores y posiciones clave en el gobierno. Pienso que la capacidad administrativa es un factor decisivo en la selección, porque el desbarajuste que dejará este gobierno será monumental. La tarea no es fácil, porque ante todo está la expectativa de una patria con rostros nuevos, y la patria vieja, con sus recuerdos amargos, debe quedarse en el closet. La patria nueva fue su compromiso. Ahora es un reto. Concéntrese no solo en gente capaz, sino en gente con una estructura moral suficientemente sólida que le haga posible acercarse a otro compromiso que genera una expectativa muy fuerte: cero tolerancia a la corrupción.
Tenga cuidado con los cantos de sirena constitucionales del actual gobierno. Sospecho que en el trasfondo hay una jugada política para enrarecer el ambiente del nuevo gobierno. ¿Por qué no lo hicieron cuando tuvieron tiempo? Creo que una reforma constitucional es necesaria -ese es otro compromiso de campaña-, pero no es lo más urgente. Respeto la opinión de los que así piensan, pero la mía, muy humilde por cierto, es que el tema de la Caja de Seguro Social es el más apremiante.
Aproveche que su respaldo popular es muy fuerte ahora para encarar con toda responsabilidad dicha situación. Recuerde que el precio político será considerable porque las noticias no serán buenas para muchos. Si un gobierno deja las decisiones importantes para después, cuando esté desgastado no tendrá el piso político ni el respaldo ciudadano para llevarlas a cabo efectivamente.
Reformas constitucionales al mismo tiempo que reformas a la Caja de Seguro Social, no me parece la mejor estrategia para iniciar el nuevo gobierno. Lo primero puede esperar -sin dejar de hacerlo-, pero lo segundo no se puede dejar para más tarde. El tiempo puede actuar en contra.
Los temas de la modernización del Canal de Panamá y de las reformas del Estado son muy importantes, puesto que de ellas dependerá sustancialmente el futuro del país. El punto fundamental es la escogencia de la gente con la que hará las decisiones clave. Busque las mejores cabezas de Panamá, que sin duda las hay. No se deje llevar por compromisos políticos ni por simpatías personales. La nueva cultura política fue otro compromiso del plan de gobierno. Llegó la hora de implementar tan necesario cambio de cultura.
Por último, y no por eso menos importante, un consejo sobre la seguridad pública, tan urgente y necesaria. Le sugiero respetuosamente no poner en la dirección de la Policía Nacional a un militar reciclado. Busque afanosamente quien lo pueda hacer efectivamente. Cuando el país entero está con la mirada puesta en el futuro, no cometa la equivocación de cambiarle la dirección hacia el pasado. Sería un error irreparable para un gobierno que cuenta con la esperanza de un pueblo que lo eligió para tener un futuro diferente al pasado y al presente.
El autor es ejecutivo retirado
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