'Mo' no es un robot
HARMODIO ARROCHA Jr.
harrocha@prensa.com
Los salvamentos de tres outs son una norma
para Rivera a estas alturas de la temporada, y con los Yanquis
todas las temporadas.
Rara vez Rivera hace que sus compañeros
beban un trago amargo después de desperdiciar una oportunidad
de salvamento.
Rara vez los Yanquis pierden un partido
en el que mantienen una ventaja después de ocho entradas.
El martes por la noche, 'Mo' y dos relevistas
más le complicaron las cosas a los Yanquis, en un triunfo en
el que el derecho de Puerto Caimito no saboreó y se fue calladamente
de la lomita
Los Yanquis rompieron la racha ganadora
de nueve partidos de Anaheim venciéndolos 8-7, en un partido
que concluyó a la 1:23 de la madrugada, pero Rivera dejó escapar
un salvamento al ser bombardeado por Bengie Molina en un fatídico
noveno episodio que fue borrado con la magia de los Yanquis.
Sin embargo, Rivera no fue el único, otros
relevistas estrellas como Francisco Rodríguez y Troy Percival
desperdiciaron la ventaja que llevaban para Anaheim.
Es cierto, Rivera falló por primera vez
esta temporada y elevó su impecable promedio de carreras limpias
de 0.46 a 1.40, pero en algún momento eso iba a ocurrir.
Los Yanquis, aún con la victoria se quedaron
quietos en su vestuario y por momentos recordaron aquel nefasto
séptimo partido de la Serie Mundial con los Diamondbacks de Arizona.
Nada comparable con aquel séptimo partido
en el que se le quiso acabar el mundo al cerrador más dominante
de las grandes ligas.
Simplemente, fue una mala noche para el
'Mo' ante Anaheim, y si se puede ver así una buena lección para
los Yanquis que se han acostumbrado a ver la misma película mil
veces.
A Rivera le pagan buenos millones por proteger
una ventaja en el noveno episodio, pero a Tom Gordon (1-1) y
al resto de los relevistas también le pagan por hacer el trabajo
en el montículo.
Rivera, en su primer rescate que pierde
en la temporada, enfrentó a cuarto bateadores, incluyendo a Bengie
Molina que le sacó la bola del parque con uno en base.
Aceptó 2 carreras, 2 limpias, 3 hits, 1
ponche y 1 jonrón.
Pero hay algo muy claro. 'Mo' no es un robot
y como ser humano puede fallar. Una cosa es cierta, a Mariano
no le queda nada por demostrar en el béisbol de las grandes ligas
y antes que concluya su carrera habrá recorrido mucho camino
en ruta a Coopertown, un lugar sagrado y reservado para peloteros
de primera clase.
Cada salida
de Rivera al montículo me hace recordar a mi abnegado padre Harmodio
Arrocha Aguilar (q.e.p.d.), por el temple y la valentía con que
Mariano encara a los bateadores en el terreno de juego.
Hoy, justamente cuando mi padre cumple un
año de su desaparición física, lo recuerdo siempre por sus buenos
consejos y especialmente por su grandeza humana.
Mi viejo nunca bajó la guardia en la tenaz
lucha que libró contra el cáncer y se fue convencido de la grandeza
de Dios.
Fue un gran guerrero que aunque no jugó béisbol,
no le perdió huellas a la carrera del 'Mo' y al resto de los
panameños.
|