Por transparencia en las decisiones sobre el Canal
Una de mis inquietudes es que las autoridades canaleras no tienen buena trayectoria en cuanto a transparencia
Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com
WASHINGTON, D.C. -El diario New York Times publicó el lunes un artículo de opinión sobre el túnel entre Inglaterra y Francia, que está en quiebra. Las deudas ascienden a 11 mil millones y los ingresos no alcanzan ni para pagar los intereses, señaló el columnista. Agregó que los promotores del proyecto promulgaron proyecciones de tráfico que eran "algo engañosas" y que "jamás fueron alcanzables".
Solo el día antes, domingo 9 de mayo, yo había publicado una columna titulada "Dudas sobre la ampliación del Canal", que tuvo una tremenda reacción por parte de los lectores, más que cualquier otro artículo en mis 13 años con La Prensa. Para mí, esto es una confirmación alentadora del fortalecimiento de la sociedad civil panameña. Precisamente por la idea de que cada panameño es accionista en el Canal, además de que se trata de un endeudamiento de dimensiones posiblemente graves para el país, veo que los ciudadanos queremos tener un rol de genuina participación en la decisión a tomarse.
La mayoría de los lectores que me escribieron está en franca oposición al proyecto de ampliación, y pensaron que yo también lo estoy. Debo aclarar, por lo tanto, que yo todavía no he decidido si estoy a favor o en contra; mi tesis, precisamente, es que uno no puede decidir eso hasta tener toda la información sobre el contenido del proyecto y todas las cifras sobre los costos versus los beneficios. Por el momento, siento escepticismo pero no oposición. Como recomendó el profesor danés que cité la semana pasada, Bent Flyvbjerg, "Uno debe sentir escepticismo hacia los que promueven y construyen grandes proyectos públicos. Sus predicciones no son confiables y deben ser examinados cautelosamente por especialistas independientes. También se deben desarrollar contrapesos institucionales". (Engineering News Record, 5 de enero de 2004).
Por eso, lo más importante para mí es que el proceso para decidir la ampliación sea absolutamente transparente y limpio. Una de mis inquietudes es que las autoridades canaleras no tienen buena trayectoria en cuanto a transparencia. En los años antes del traspaso del Canal, yo fui la primera periodista en descubrir que el Canal emprendería un programa de modernización de mil millones de dólares, basado en un estudio hecho por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense. Pero cuando repetidamente solicité una copia del estudio del Cuerpo de Ingenieros, ese documento me fue negado.
Más recientemente, en diciembre del año pasado, leí en Lloyd's List que Rodolfo Sabonge, de la Autoridad del Canal, había declarado que un nuevo estudio muestra que el tráfico de contenedores aumentará al triple si se amplía el Canal. Como Lloyd's List reportó que ese estudio había sido dado a la luz pública, yo llamé a la ACP para pedir una copia. Otra vez, la información fue negada. La ACP me envió una copia de las declaraciones de Sabonge, pero rehusó entregar el estudio en que se basaban esas declaraciones.
Eso no es transparencia y así no podremos fiscalizar la veracidad de las cifras. Si, como se ha reportado, la ACP comisionó 125 estudios -a un costo de 30 millones de dólares- cada uno de esos estudios, en su versión original y completa, deberá estar accesible al público. Cuando yo dije eso en un evento en Georgetown el mes pasado, la respuesta fue que esos estudios son muy técnicos y pocos campesinos podrán o querrán leerlos. Aunque no hay que ser tan condescendiente con los campesinos -muchos de quienes se verán directamente afectados por este proyecto-, el hecho es que entre panameños ordinarios habrá quienes tengan interés y habilidad suficiente para examinar estos estudios, además de que habrá organizaciones ciudadanas que deseen buscar expertos independientes para revisarlas.
Flyvbjerg (autor de Megaprojects and Risk: An Anatomy of Ambition) subraya que todo proceso para la aprobación de un megaproyecto debe contar con cuatro elementos, para que haya "rendición de cuentas":
1. transparencia total - "la prueba ácida";
2. especificaciones de cumplimiento (performance specifications) que sean claras y verificables, antes de iniciarse el proyecto y durante toda la etapa después:
3. un fuerte régimen regulatorio; y
4. capital privado a riesgo ("que el mercado crea en la rentabilidad del proyecto" y esté dispuesto a arriesgar su propio dinero).
Asegurar la existencia de estos elementos es precondición indispensable para cualquier debate sobre los aspectos sustantivos del proyecto.
La autora es corresponsal de La Prensa
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