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Cartas del lector
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Lo bueno y lo malo
Lo
bueno: que una vez concluyeron las elecciones, la Alcaldía
de Panamá procedió a quitar la propaganda política, cumpliendo
así con lo prometido. Lo malo: que dejaron las bases de
los postes enterrados. La consecuencia de esto es, básicamente,
que se afecta el medio ambiente. Lo recomendable es que
se dejara como estaba antes. |
Estrategias y propuestas
5 de mayo de 2004
En las democracias sólidamente arraigadas,
la derrota de un colectivo político, produce casi que instantáneamente
la renuncia de su conductor, frente al resultado adverso en
las elecciones.
En esas democracias la actividad política no
se restringe únicamente a lograr el triunfo en las elecciones,
por cuanto que su conformación y desarrollo no se fundamenta
sobre todo en su dirigencia, en figuras atractivas o de conveniencia,
sino que es el resultado de toda una carrera en la que se promueven
estrategias y propuestas que se considera que puedan llevar
a un país a garantizar a sus habitantes el estado de derecho
que al final de cuenta proyecta el bien común para todos, a
la vez que el respeto y consideración en la comunidad internacional.
De allí que si esas propuestas no captan la
simpatía y el respaldo de la mayoría en las elecciones, el
dirigente fiel a su moral política renuncie a la jefatura del
partido para que sea escogido otro que las instancias internas
consideren que es el más apto para enfrentar la próxima contienda
con resultado favorables. Ejemplos hay muchos, principalmente
en Europa.
Desafortunamente eso no lo vemos en nuestro
medio, pues la dirigente y sus colaboradores más sectarios
e incondicionales consideran que la arrolladora derrota de
su partido en estas elecciones no es la pérdida de la guerra,
sino la de una batalla, por lo cual todo lo que se especula
son bochinches e instan a los medios a no hacerse eco de los
mismos, ante los comentarios de una eventual renuncia como
jefa partidista.
Simplemente que en ese colectivo perdedor,
desaparecido su carismático fundador, no se cuenta con elemento
humano capacitado para lograr la confianza de sus adherentes,
tomar riendas y guiarlo a mejores resultados. A diferencia
de otros grupos, la vigencia del partido que consiguió un anémico
tercer lugar ha sido orientada por el mítico recuerdo de su
irrepetible caudillo, a través de la persona que en un momento
fue su viuda, con un desempeño politiquero, vacío, errático,
y menos que mediocre que en no pocas ocasiones llenó de sombras
la gestión gubernamental.
Santander Casís S.
Matemáticas de la APP
12 de mayo de 2004
En el transcurso de este agitado torneo electoral
nos hemos percatado de que muchos políticos necesitan volver a
estudiar matemáticas. Empecemos por mi amigo el Dr. Temi Díaz,
dedicado y excelente galeno con sus encuestas brujas, seguimos
con Maco Rosas y las huestes MOLIRENA que se convirtieron en fantasmas
y terminamos con los activistas de la APP. Las siglas corresponden
a un oscuro movimiento, Alternativa Patriótica Popular, que se
adjudica el 21% del voto protesta, porque el abstencionismo alcanzó ese índice,
equivalente a casi medio millón de electores que habrían respondido
a su “patriótica petición” de abstenerse a votar, o votar en blanco.
A ninguno de los periodistas que entrevistó al Sr. Conrado Sanjur
vocero de la APP y a Gabriel Castillo secretario de la CONUSI se
le ocurrió rebatirles esa falacia, que he visto repetida en varios
medios de comunicación.
Aparentemente ignoran que no votaron los
miles y miles de panameños que aunque viven en el exterior, tienen
cédulas vigentes, mantienen direcciones en Panamá y están inscritos
en el padrón electoral. Esos ciudadanos por años han solicitado
la facultad de votar en las delegaciones diplomáticas de los lugares
en donde residen. Entre ellos más de 120 mil en New York solamente,
más de 50 mil en Florida, sin contar el resto de Estados Unidos,
estudiantes, los muchos trabajadores panameños que llevó el Comando
Sur a Puerto Rico, Miami, San Antonio. ¿Y qué de los 11 mil presos,
los enfermos, los policías que no pudieron votar por sus deberes,
los que trabajan en el Servicio Exterior, los marinos en alta mar,
los tantos que por razones de trabajo o estudio residen en Europa,
Asia, México, Centroamérica, Suramérica, Australia, etc.
Si alguna
vez se organiza la votación de panameños en el extranjero, como
hacen otros países, esos votos podrían virar la tortilla. Ningún
otro país ha logrado superar esa cifra de 77% de votantes que nos
debe llenar de orgullo cívico. Sería interesante que las embajadas
y consulados llevasen a cabo un censo de los ciudadanos panameños
que residen en sus países de trabajo. Le recomiendo al Sr. Sanjur
y al Sr. Castillo que convoquen a sus huestes a una marcha a ver
si consiguen la enorme multitud que, según ellos, los apoya en
su gesta “patriótica” y solo entonces me convencerán del poder
popular de la APP y retiraré lo dicho.
Rosa María Britton
Réplica
10 de mayo de
2004
Quiero referirme a la carta publicada el día lunes
10 de mayo, en la página Cartas del Lector, y firmada por el señor
Carlos Morán, donde hace referencia a la contaminación de la Playa
Río Mar y pide a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) que
se monitoree las costas “para evitar que esto pase”.
De acuerdo con la Ley No. 41 del 1 de julio de
1998, este tema que afecta los recursos marinos costeros es competencia
de la Autoridad Marítima de Panamá.
En este caso específico la ANAM, a través de la
Administración regional de Panamá Oeste, realizó una inspección
en el lugar para determinar los daños causados y así enviar un
informe a la Autoridad Marítima de Panamá, entidad que tendrá que
buscar la solución a este problema.
Nuestra oficina también se comunicó con funcionarios
de la Autoridad Marítima de Panamá, que a través de su departamento
de Contaminación están haciendo las investigaciones del caso para
deslindar responsabilidades, de lo que al parecer fue ocasionado
por barcos que lavaban sus equipos y que estaban anclados frente
a esas costas.
Modesto Tuñón F.
Jefe de Relaciones Públicas de la ANAM
Anclado en el pasado
Soy un fiel lector de los escritos de opinión
del doctor Carlos Iván Zúñiga, a pesar de que muchas veces no
comparto sus opiniones. Igualmente debo confesar mi admiración
intelectual y de la trayectoria política del doctor Zúñiga, en
este sentido debo recordar a mi padre que también lo admiró mientras
vivía, y me comentaba de sus intervenciones cuando fue diputado
en la Asamblea Nacional. Hoy me siento extrañado de las opiniones
del doctor, cuando observo que las mismos revelan un análisis
sustentado en el rencor y se fundamentan exclusivamente en destacar
hechos ocurridos en el pasado como premisa para analizar las
diferentes candidaturas presidenciales que se ofertaron.
Sus escritos están impregnados de los errores cometidos
en el pasado, lo cual propicia la falta de objetividad frente a
la realidad política. Hay un refrán que expresa que pensar en el
ayer produce atrasarse hoy y fracasar mañana. Coincido con usted
en que los hechos del pasado no pueden olvidarse, pero creemos
fundamental presentar propuestas que nos permitan resolver los
problemas del presente para que tengamos un mejor futuro para el
país.
Estoy seguro que anclarnos en el pasado no genera
una patria nueva donde se elimine la pobreza extrema en que vive
un número significativo de nuestra población. La grave crisis económica
y social que vive nuestro pueblo requiere de nombres de alta capacidad
intelectual y de una gran experiencia a fin de que contribuyan
con su sapiencia a construir una patria más justa para todos, con
independencia de sus preferencias por un candidato.
Mis abuelos siempre me reiteraban que el odio y
el rencor no son los mejores consejeros para arribar a una postura
o asumir conclusiones. Los errores cometidos en el pasado nos deben
de servir de experiencia. Hay que construir una patria nueva sustentada
en la probidad de sus gobernantes, en el respeto a los ciudadanos
y que el interés general esté por encima de cualquier otro interés.
Lic. Rafael Solano
Otro punto de vista
12 de mayo de 2004
En la sección de Negocios de La Prensa del 10 de
mayo de 2004, en un artículo en cuyo encabezado se lee: “El mayor
reto de Torrijos será la ampliación del Canal”, me parece, sin
restarle importancia a dicha ampliación, que el mayor reto del
nuevo gobierno es resolver la crisis de la Caja de Seguro Social,
problema que se agudiza día a día. El déficit, al cierre del año
2003 fue de B/. 77.8 millones y el actuarial estaba alrededor de
B/.2,600 millones. Incluso, el artículo antes mencionado, finaliza
indicando que, primero, el nuevo gobierno deberá recortar el déficit
fiscal y resolver la crisis de la CSS.
Muchas opiniones coinciden en que el problema de
la CSS no se puede seguir postergando; pero debido a que tratar
de resolverlo conlleva tomar medidas a todas luces impopulares,
el actual gobierno y los anteriores, no han querido tomarlas.
Juan Ramón de la Fuente, actual rector de la Universidad
Autónoma de México, en un discurso reciente dijo: "...gobernar
implica responsabilidad de tener que tomar decisiones impopulares..."
Sería muy fácil gobernar si todas las medidas y
decisiones de un gobierno fueran populares.
Eduardo Peña C.
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