El voto de confianza
Como panameños debemos darle un importante e imprescindible voto de confianza al presidente electo para permitirle trabajar por días mejores, principalmente en beneficio de los grupos más necesitados
Julio E. Linares Franco
No puedo iniciar este escrito sin destacar el civismo impecable demostrado por el pueblo panameño, digno de ser imitado por nuestros vecinos. La voluntad, el compromiso, el orden y el respeto han dejado atrás la confrontación y los fraudes electorales. Tampoco está de más señalar la madurez del panameño a la hora de votar. Martín Torrijos acaparó no solo los votos de un partido grande y organizado, sino de miles de independientes que, dejando atrás el fantasma del militarismo que lleva al PRD a ser cómplice de los desmanes de la dictadura, le otorga un voto de confianza ante un compromiso frontal para abolir la corrupción y lograr los empleos y la seguridad que necesitamos; todo esto aunado, además, al aparente logro de dejar por fuera a figuras de triste recordación, que deberán ser reemplazadas por profesionales idóneos y comprometidos con sus ideales.
Guillermo Endara rompe el bipartidismo al recibir el voto del ciudadano esperanzado en su hoja de vida como político probo y ciudadano ejemplar, que supo enrumbar al país hacia el éxito en sus momentos más críticos, independientemente del partido político de poca monta que lo postulara o la carencia de una campaña política multimillonaria. José Miguel Alemán acoge los votos de una alianza de gobierno reducida a su mínima expresión, luego de un gobierno desgastado por indicios de incapacidad y de corrupción. Y finalmente Ricardo Martinelli comprueba en su discurso post-elección lo que era un secreto a voces, a saber, su intención de sobrevivir para ser candidato presidencial nuevamente en el 2009.
Definitivamente que luego de estos resultados tenemos que ser realistas y entender que ya pasó la época de los partidos políticos que pretendían medir fuerzas a través de concentraciones artificiales de solamente carne y hueso; o de la política del civilismo contra el militarismo; o del voto por "el partido". La gente votó en su mayoría por la persona y por el deseo de vivir en un mejor país.
Como panameños debemos darle un importante e imprescindible voto de confianza al presidente electo para permitirle trabajar por días mejores, principalmente en beneficio de los grupos más necesitados, llámense pobres, desposeídos o discapacitados. Estamos seguros de que si el gobierno, la oposición y la sociedad civil se comprometen a remar hacia un mismo rumbo, las cosas serán muy diferentes y Panamá saldría ganando.
El autor es abogado
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El voto de confianza: Julio E. Linares Franco
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