Ganadores y perdedores
Sus primeros pasos serán cuidadosamente observados por la ciudadanía porque serán un indicativo de la diferencia que él se comprometió a marcar con su gobierno
Carlos M . Arango Jr.
Dicho lo que tenía que decir antes de las elecciones, dejé la pluma para retomarla después de este acontecimiento que ha resultado ser de un gran significado para el futuro de Panamá, y compartir con ustedes algunos comentarios que me parece oportuno precisar.
En efecto, hay ganadores y también hay perdedores. Entre los primeros está Panamá como país. Los panameños nos crecimos al darle al mundo una clara señal de que queremos reforzar nuestra democracia. Esto lo dice el alto porcentaje de ciudadanos que acudimos a votar.
Un ganador claro fue el Tribunal Electoral por su gran desempeño. La transparencia, la eficiencia y la nitidez con que se realizaron las elecciones ha sido excepcional. Ha dejado el nombre de Panamá por las nubes. ¡Enhorabuena!
Otro ganador indiscutible ha sido Martín Torrijos por su elección como próximo presidente de Panamá. Su triunfo es una confirmación de que el electorado tomó la firme decisión de renovar sus líderes, reemplazando las viejas figuras políticas que no han resuelto sus necesidades ni sus más agobiantes problemas. Los electores volvieron la cara a la juventud con la esperanza de encontrar mejores días. El mandato otorgado al nuevo gobierno ha sido claro, fuerte y contundente. De allí que el compromiso y la responsabilidad que pesa sobre los hombros de Martín Torrijos es enorme.
Los desafíos son difíciles y requerirán de imaginación, creatividad y determinación. El electorado ha puesto inequívocamente su confianza en él. Espera honestidad personal, basada en principios morales que sean un verdadero acicate frente a las tormentas que le tocará enfrentar. Los electores esperan también transparencia en su gestión, cero tolerancia a la corrupción -logro difícil, dada la tradicional cultura política basada en las prebendas- reducción del desempleo, aumento de la seguridad en las calles y estímulo a la inversión extranjera para un consistente crecimiento económico, y muchos otros retos que harían este artículo muy extenso.
Sus primeros pasos serán cuidadosamente observados por la ciudadanía, porque serán un indicativo de la diferencia que él se comprometió a marcar con su gobierno. Entre ellos está el nombramiento de su gabinete. Esperamos una combinación de gente joven y de gente con experiencia cuya característica básica sea la capacidad y la integridad personal, aptos para llevar a cabo una gestión eficiente y consecuente con su ejemplo personal.
Así como aceptamos que su gabinete sea formado por su equipo íntimo de trabajo, me parece que ese no debe ser el criterio al momento de nombrar al contralor general de la República. Un íntimo amigo o colaborador en esa posición tenderá un velo de duda respecto a la transparencia que se espera, y con la cual él se comprometió.
Del nombramiento del procurador general de la Nación esperamos el reverso de la medalla del actual y sus allegados. El país necesita una renovación a fondo del Ministerio Público. El mismo clamor existe en la ciudadanía por vestir de gala a la Corte Suprema de Justicia.
Otro gran ganador en las elecciones del 2 de mayo ha sido el alcalde Juan Carlos Navarro, por el amplio reconocimiento que le ha hecho la ciudadanía capitalina. Los electores han confirmado con claridad su satisfacción por el excelente trabajo realizado en beneficio de la ciudad de Panamá, y por su estilo de campaña electoral.
Unas ganadoras silenciosas han sido las compañías más reconocidas que se dedican a las encuestas, especialmente la del diario La Prensa, LatiNetwork Dichter & Neira. Han quedado debidamente reivindicadas de los ataques y apreciaciones denigrantes de que fueron objeto esta empresa y el diario en referencia. ¿Dirán algo ahora los perdedores? Creo que es justo reconocer su trabajo profesional.
Un ganador evidente fue Samuel Lewis Galindo, quien tuvo la habilidad de posicionar su partido adecuadamente, aprovechando el caudal político que representaba en su momento la figura de Guillermo Endara Galimani; lo que no supieron hacer los arnulfistas debido a la obstinación de la jefatura de ese partido.
Entre los perdedores está en primer lugar Arnulfo Arias Madrid. Lo sacaron de su descanso eterno para postularlo como la mano protectora de la alianza de gobierno. Perdió las elecciones por una calle. Su magnetismo del pasado quedó sepultado. Paz a su tumba para siempre.
La presidenta Moscoso perdió estrepitosamente. Puso todo su empeño en hacer una campaña proselitista en favor de su candidato escogido y el electorado le dio la espalda al rechazar de plano esta aventura que la opinión pública le censuró abiertamente por ser una ventaja que los demás candidatos no tenían. Esta es una lección para los presidentes futuros. El electorado quiere un presidente absolutamente neutral. Los votos han hablado muy claro. José Miguel Alemán no perdió las elecciones. Lo enterró Mireya Moscoso. Los partidos de gobierno han quedado debilitados por el fracaso electoral al recibir un rechazo contundente a su gestión gubernamental.
Los legisladores que no se reeligieron recibieron el castigo de un electorado que no resiste una Asamblea Legislativa con la imagen de la actual. Que sirva de experiencia la lección dada.
Por último, las grandes perdedoras han sido las llamadas encuestas de carne y hueso. Simplemente no existen. Si todavía quedaba alguna duda, el domingo 2 de mayo los electores se encargaron de aclararlo con una decisión firme y enérgica al acudir a las mesas de votación a expresar su preferencia.
Mirando positivamente la experiencia, todos los panameños debemos sentirnos orgullosos. ¡Lo hicimos bien! Depongamos ahora las diferencias, démonos un abrazo de hermanos, asimilemos las lecciones y dispongámonos a trabajar arduamente para sacar nuestro país adelante. Las oportunidades están allí. Hagámoslas realidad todos juntos.
El autor es ejecutivo retirado
Además en opinión
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Un mandato claro: I. Roberto Eisenmann, Jr.
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El voto de confianza: Julio E. Linares Franco
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¿Hora de lamentos o de esperanzas?: Guillermo A. Cochez
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Ganadores y perdedores: Carlos M . Arango Jr.
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