En honor a la verdad
El derecho a réplica
y la libertad de expresión son derechos humanos que no
se pueden negar
Mileika bernal
mbernal@prensa.com
“Por motivo familiar y por la defensa
del honor de mis padres y hermanos, le respondo al reportero
del periódico La Prensa, Jean Marcel Chery”, dice una carta
suscrita por Magaly L. Pittí.
La carta de Pittí hace alusión a un artículo
publicado en la Plana 2 del domingo 11 de abril del 2004 titulado: “La
capataz de la Presidencia”.
Atendiendo al derecho a réplica que le asiste
por ley a la ministra Mirna Pittí, del cual hace uso a través
de un familiar, publicamos la carta.
La misma continúa así: “Mucho se ha escrito
a favor y en contra de las partidas discrecionales de la Presidencia
de la República. El reportero utiliza este medio para calumniar
e injuriar, y lo que es peor aún, ofender con adjetivos llamando
a la ministra de la Presidencia Mirna Pittí capataz y lugarteniente,
a una panameña que apenas conoce.
Yo puedo hacer lo mismo, pero prefiero ilustrar
al reportero sobre el “Manual de Estilo” que hay en La
Prensa y recordarle que la libertad de prensa y de palabra
no se utiliza en un medio de comunicación social para insultar
ni engañar. Pues estaría dejando a un lado la misión de informar
y formar opinión pública sobre la base de la verdad de los
hechos.
El periodista debe tener normas éticas y su
principal compromiso es con la verdad, perfeccionar constantemente
los instrumentos de percepción de la realidad y mantener la
independencia profesional frente a grupos de poder. El reportero
tiene que evitar ser rutinario para no razonar con la lógica
de los demás.
Las normas éticas de La Prensa señalan
que el periodista debe evitar los conflictos de intereses,
como es el caso de un fiscal que fue nombrado por el PRD y
que hoy, a menos de un mes para que se lleven a cabo las elecciones
presidenciales, no ha podido señalar públicamente cuál es el
delito y, peor aún, no ha presentado una sola prueba en contra
de la ministra Mirna Pittí.
Pero ya que el reportero no se da cuenta o
no quiere darse cuenta, lo que buscan en el fondo estos dos
personajes es que quieren investigar a la presidenta de la
República y como la ley no se los permite, entonces dirigen
el ataque despiadado en contra de la ministra, para sembrar
la semilla de la discordia entre la opinión pública y tratar
de capturar votos a favor de su candidato PRD.
La ministra de la Presidencia ha manifestado
que no dará la información, que la misma la puede pedir en
la Contraloría General de la República. La manipulación de
la noticia y de los hechos lo que evoca en realidad es un llamado
a la violencia y al odio.
Con respecto al fiscal electoral Gerardo Solís,
le recuerdo que un buen padre y líder de una comunidad u organización,
debe actuar siempre como el albañil; entre sus herramientas
siempre encontrará la escuadra y la plomada, en momentos difíciles
cuando levanta una obra y tiene dudas, estos preciosos instrumentos
lo guiarán por el camino de la rectitud y la imparcialidad.
Eso significa que junto con la plomada, todo hombre debe ser
justo y equitativo”.
Hasta aquí la carta de Magaly L. Pittí y así La
Prensa cumple con el derecho a réplica, que nunca se
negó.
Con el único propósito de dar mayores elementos
a los lectores, y como un aporte, resumiré parte del artículo
que provocó la réplica de la Sra. Pittí.
Veamos la nota: el título es “La capataz de
la Presidencia” y la misma dice lo siguiente: “Para que un
patrón confíe la administración de su finca a un lugarteniente, éste
debe llenar —por lo menos— dos requisitos: gozar de su confianza
y tener carácter.
Mirna Pittí tiene 22 años de ser la capataz
de la finca cafetalera Arkapal, propiedad de la presidenta
de la República, Mireya Moscoso, lo que hace deducir que posee
tanto la confianza de la patrona, como el carácter para hacerse
cargo de la hacienda.
El artículo también dice que existe un “forcejeo” entre
el fiscal Solís, por la decisión de entregarle o no un informe
sobre el uso de las partidas secretas y discrecionales de la
Presidencia de la República, estimadas en 24.3 millones de
dólares.
De acuerdo con el artículo la ministra, estaba
determinada a no dar información sobre el manejo de los fondos
asignados a la partida presidencial, eso también lo reitera
su familiar en la carta de réplica.
La nota también habla de un “adelanto de investigación” y
que Solís está dispuesto a conseguir la información para determinar “la
posibilidad” de que esos dineros estén utilizándose en actividades
políticas.
A la luz de la réplica de la señora Magaly
Pittí y del artículo que publicó La Prensa , me voy
a permitir hacer algunas reflexiones, que considero valen la
pena para beneficio de todos.
1.- El cargo de Mirna Pittí en la Presidencia
de la República es de ministra y no hay por qué llamarla ni
capataz ni lugarteniente.
2.- En consecuencia, Pittí, como ministra de
Estado, funcionaria pública y responsable del manejo del presupuesto
de la Presidencia, debe dar información sobre el manejo del
mismo, no solo a las autoridades cuando lo soliciten, sino
a la sociedad.
3.- El presupuesto y su uso no debería ser
un secreto de Estado, porque la mayoría de esos fondos proviene
del pueblo. No cabe duda de que se trata de un tema de interés
público que atañe a todos.
4.- Para un periódico todo debate es una oportunidad
de hallar nuevos aspectos de la verdad o nuevas debilidades
de error. Todos los temas ganan en altura cuando deliberadamente
se sustraen del ambiente envenenado de la ofensa y del ataque
personal, sea cual sea el punto de vista que se esté defendiendo.
La libertad de opinión no significa decir lo
que uno quiere, sino lo que debe decir, y esto no incluye licencia
para ofender a nadie. Recordemos que tanto la libertad de opinión
y de información tienen sus límites y el más importante de
ellos es el derecho al honor.
5.- Que a la ministra Pittí le guste el bolero,
ir al playa, pintarse las uñas de rojo, eso a nadie le importa.
Tampoco importa a qué se dedica en su tiempo libre, si prefiere
el teatro o el cine. Eso pertenece a su vida privada. Lo que
sí nos interesa saber es cómo se ha gastado los 24.3 millones
de dólares de la partida discrecional asignada a la presidenta
de la República. El periodista mexicano Jorge Ramos dice que
su regla periodística es: si la vida privada de una persona
afecta la vida pública de una sociedad, tenemos el derecho
a preguntar y publicar.
6.- Actualmente no hay una acusación ni contra
la ministra Mirna Pittí ni contra ninguna persona en el tema
de las partidas discrecionales. Lo que existe es un “sumario
de averiguación”, por tanto, no se ha comprobado delito alguno
ni tampoco hay pruebas contra nadie.
7.- La Fiscalía Electoral envió un cuestionario
a la ministra de la Presidencia, con el que se pretendía saber
quién es la persona física que maneja los fondos de las partidas
discrecionales. Y la nota se le dirige a la ministra únicamente
porque es ella la responsable de ese presupuesto.
8.- También vale la pena aclarar que el derecho
a réplica es tan importante como la libertad de expresión.
Son derechos que van de la mano, por lo tanto, con ambos se
cumple.
Existen autoridades a lo interno del diario
donde puede acudir quien se sienta afectado por una publicación;
en primera instancia está la defensora del lector, pero también
se puede hacer llegar una queja al director, al subdirector,
al jefe de información, inclusive el presidente de la junta
directiva de La Prensa , y todos estamos en capacidad
de dar una respuesta y de dirigir la queja a quien le corresponda
atender el caso.
9.- La defensora llamó en dos ocasiones a Magaly
Pittí, y se le informó del estatus de su queja. Nunca se le
dijo que la misma no se iba a publicar, por el contrario, se
le acusó recibo y se le informó de que sería publicada. En
consecuencia, nunca se le negó su derecho.
10.- Luego de una investigación minuciosa sobre
la queja de Pittí, puedo determinar que no existe conflicto
de interés entre el periodista y la noticia publicada, ni con
ninguna de las fuentes, incluyendo la ministra. El tema de
las partidas discrecionales es público desde el pasado mes
de enero.