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Cartas del lector
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Un juego de niño
Rodeado de palomas, Nelson Díaz,
de cinco años de edad, se divierte jugando y admirando
a estos pequeños animales que se posan sobre la Avenida
Central para ser alimentados por los peatones, además
de dar vistosidad al área. |
Otro punto de vista
22 de abril de 2004
En La Prensa del 22 de abril aparece una
noticia que lacera el espíritu informador del periódico, porque
se dicen una serie de aseveraciones que no pueden estar más alejadas
de la realidad, por lo que deseo aclarar lo siguiente:
El domingo 10 de agosto de 2003 el PRD realizó elecciones
primarias para escoger del voto directo de su membresía a los candidatos
a puestos de elección en las papeletas de representante de corregimiento,
alcalde y legislador.
El 10 de agosto la democracia se hizo sentir y
la precandidata a legislador del circuito 4-2 Yadira González no
fue electa como una de las candidatas en la papeleta PRD. El joven
Jorge Sánchez fue un activista laborioso en la primaria y trabajó en
el equipo de Yadira González; tanto él como su candidata no supieron
tolerar el peso del voto popular y recurrieron a artimañas legales
para poder así ganar su puesto en la papeleta; dichas maniobras
fueron infructuosas. En su búsqueda de espacio político iniciaron
su participación en el equipo del Dr. Baruco, pero sus problemas
de incompatibilidad los llevaron a separarse.
El candidato en la papeleta de Solidaridad a legislador
de la república Guillermo Menéndez fue compañero de universidad
de Yadira González en México, por lo cual, a través de este nexo
parte del equipo de Yadira (incluyendo a Jorge Sánchez) empezó a
trabajar en el equipo de Guillermo Menéndez. Es común ver en el
comportamiento humano la reacción negativa a la derrota, esta reacción
produce sentimientos encontrados los cuales nos llevan a redefinir
nuestro caminar.
En el PRD no obligamos a nadie a participar, el
que está es porque quiere y se compromete con unos ideales, si
los ideales no les gustan se cambian y redefinen su existencia;
ese es nuestro éxito.
Los dos mil votos que menciona la noticia, supongo
yo, se refieren a los poco más de dos mil votos que fueron emitidos
a favor de Yadira González en las primarias del 10 de agosto; lo
que me resulta infantil es el hecho de que quieren expresar que
el 100% de sus simpatizantes apoyan a Guillermo Menéndez.
Otra detalle es que el título de la noticia no
tiene nada que ver con el contenido de la misma.
Jorge Montenegro Vallarino
Un mal ejemplo
15 de abril de 2004
No había tenido la oportunidad de leer la revista Weekend ,
lo cual pude hacer coincidentalmente este fin de semana y he quedado
preocupado con parte de la entrevista a las dos niñas Moreno que
salen en su portada. En particular me preocupó la siguiente parte
de la entrevista: “Confiesan que rumbean desde chiquitas. ‘Yo,
a los 13, me conseguía cédulas de identidad de amigas grandes para
que me dejaran entrar en las discos’ se confiesa Gabriela, ‘y varias
veces me descubrieron. Tenía que esperar y poner caras hasta que
los de la puerta se dignaban a dejarme entrar. ¿Y Daniela, qué? ‘A
mí me llevaba ella’ dice la más chica de las dos…”
Presumo que el mercado de la revista Weekend es
juvenil, tanto para adolescentes como para jóvenes adultos (porque
de lo contrario, sólo me quedaría pensar que sacaran estas dos
niñas para llegar al mercado “viejo verde y lujurioso”), por lo
tanto, me parece terriblemente irresponsable publicar unas declaraciones
de este tipo.
Ninguna niña de 13 años tiene que estar metiéndose
en discotecas, y mucho peor, la revista Weekend no debe
estar publicando este tipo de cosas sin ningún tipo de amonestación
o disclaimer de que considera que este tipo de conducta es errada
y no debe ser emulada. Y por si acaso, no me salgan con el argumento
de que hay libertad de expresión y por eso publicaron esto, porque
la libertad de expresión no es patente de corso para que cualquiera
exceda los límites editoriales de una publicación, y mucho menos
en relación a temas que francamente son contrarios a todos los
estándares sociales del caso, ¡todavía si dijeran que a los 17
años se colaban en una discoteca es una cosa, ¡pero a los 13 años!
Juan Ramón Vallarino J.
Sin nombre propio
24 de abril de 2004
He procurado ser cuidadoso y respetuoso cada vez
que manifiesto una opinión. Creo haberlo demostrado luego de aquel
11 de septiembre, cuando me abstuve de mencionar en uno de mis
escritos el nombre de quién se consideraba el principal sospechoso
de tales acontecimientos. Consideré que hasta un personaje tan
despreciado como ese se merecía que se le respetara la presunción
de inocencia. Fue por ello que en una carta a este medio critiqué la
forma con que en algunos artículos de opinión se ataca a quien
se adversa ideológicamente. Deseo reiterar que debemos atacar la
idea, no al hombre; porque el hombre muere, más no así sus ideas.
Rechazo aquella tesis que dice que en un artículo
de opinión, por el sólo hecho de ser una opinión, se otorga una
patente de corso para decir lo que plazca sobre una persona. Creo
que es una versión totalmente distorsionada de lo que es libertad
de expresión. Es una posición funesta, porque el día que ello sea
legalmente aceptable, no me quedaría otra alternativa que buscar
a aquel que ofenda con “su opinión” mi honor o el de algún miembro
de mi familia, para defenderme como lo crea conveniente.
Rechazo igualmente aquella tesis que dice que porque
el Código Penal, en su artículo 178, despenaliza las “...opiniones
sobre actos u omisiones oficiales de los servidores públicos, relativos
al ejercicio de sus funciones...”; ello nos da la libertad de usar
cualquier calificativo sobre los actos de un funcionario público.
Entiendo del artículo 178 que podemos criticar las funciones u
omisiones de un servidor público, sólo eso. En otra palabras, por
ejemplo, nos permite criticar a un policía por el uso excesivo
de la fuerza en la captura de delincuentes, o por no perseguirlos
eficientemente; más no así nos permite decir que dicho funcionario
protege a los delincuentes. Proteger delincuentes no es una función
ni omisión de un policía, es un delito.
En ese mismo sentido, soy de la opinión que decir
que un funcionario público nombra botellas y garrafones, es un
señalamiento que no tiene nada que ver con las funciones u omisiones
de un funcionario, y por tal debe probarse. El artículo 178 permite
criticar si un funcionario ha nombrado personas que no son eficientes
en sus labores, o incluso permite decir que dichas personas están
tan subutilizadas que se le podrían considerar como botellas. Pero
decir que un funcionario ha nombrado botellas es denunciar un delito
deliberado.
Entiendo que muchas veces somos objeto de presiones
sociales sobre la forma en que debemos expresarnos. Lo sé porque
en una ocasión fui criticado por algunos colegas por haber sido “muy
suave” en una crítica que hice sobre la labor del Ministerio de
Educación. Las críticas recibidas no estuvieron acompañadas de
los elementos que las sustenten, simplemente porque se consideraba
que había fallado en algo, atacar con fuerza. Entiendo igualmente
que hay funcionarios que merecen que se les “miente la madre”,
pero si no controlamos nuestros impulsos, ellos cobrarían más fuerza
al echarnos a un lado con demandas.
Es ese trato inhumano que damos públicamente a
nuestro prójimo lo que inhibe la participación de ciudadanos honestos
y de buena voluntad en la cosa pública, dejando el camino abierto
a los descarados; como en efecto son la mayoría de nuestros políticos.
Se puede observar que me he abstenido de mencionar
nombres propios en esta nota, y espero que el lector no sienta
que hizo falta, porque en verdad, a mí no me hizo falta.
Sebastián Vásquez B.
El debate que nunca se dio
21 de abril del 2004
Quisiera hacer un comentario sobre la decisión
de Martín Torrijos de no asistir al debate del 20 de abril, aludiendo
que se cambiaron las reglas del juego y que los adversarios solo
van a atacarlo.
En mi opinión, el candidato desaprovechó una oportunidad
de oro para demostrar que yerran los que dicen que él no conoce
sus propias propuestas de gobierno, que carece de liderazgo y que
le falta el carisma que necesita un presidente.
Una participación lúcida, valiente y con contenido
en el debate hubiera sido la mejor propaganda para su elección.
Al decidir declinar la oportunidad de participar en el debate ¿no
está acaso demostrando que sus críticos han puesto el dedo en la
llaga?
Martín debe tener claro el significado de las palabras “debatir” y “adversario”. ¿Acaso
esperaba que en el debate los otros candidatos lo recibiesen con
aplausos y le lanzasen rosas? Si ese es el próximo presidente de
Panamá, que Dios nos ampare. Para llevar el timón de un país hace
falta determinación para enfrentarse a escenarios donde las reglas
cambian rápidamente (porque el mundo mismo cambia), donde junto
a los amigos también hay adversarios dispuestos a criticar con
firmeza y a hostigar al gobernante para que enderece lo que esté torcido.
Un debate presidencial no es nada comparado con
las dificultades y sinsabores de la Presidencia misma. Si Martín
piensa que ésta última es una especie de jardín de la infancia
donde todos son cordiales y donde nadie critica cáusticamente al
presidente, no sabe en lo que se está metiendo.
Roberto Pérez-Franco
Título inapropiado
25 de abril de 2004
En la edición de La Prensa de ayer, domingo
25 de abril, se publicó un artículo referente a la campaña del
candidato presidencial José Miguel Alemán el cual titularon: “Un
Santa Claus político”. Es de mi opinión que se trata de un título
inapropiado y raya en la burla. Deberían de demostrar algo más
de profesionalismo sin importar cuáles sean sus inclinaciones políticas.
Patricia Cordero
Identificación falsa
8 de abril de 2004
Deseamos aclarar una información aparecida en La
Prensa el día 24 de marzo del año en curso.
La información es “Capturan falsificadores de dinero”,
donde se da cuenta de la detención del francés Alex Wouabo, de
30 años de edad, el cual era buscado por varias denuncias de estafa....
Queremos dejar claro ante el periódico y ante los
lectores que la documentación de identidad que portaba el detenido
no corresponde a las expedidas por las autoridades francesas. Se
trata de un documento falso, como falsa es la supuesta ciudadanía
francesa del señor Wouabo.
Christian Raugel
Cónsul-Adjunto
de Francia
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