Análisis político
Panamá necesita del voto responsable de la ciudadanía y este voto tendrá que sopesar cuál candidato tendrá la opción de gobernar para que la sociedad progrese
Roberto Arosemena Jaén
Los gobiernos partidocráticos están llegando a su fin. La causa está en los partidos que no han sabido gobernar y en los presidentes de la República que en lugar de gobernar justamente, lo han hecho despóticamente. Hay diferencias notables entre un Ernesto Pérez B. y la actual presidenta. El primero gobernó como un dictador tropical desde el primer día, a la segunda le tomó tres años controlar la Asamblea Legislativa. El Tribunal Electoral fue obsecuente con Ernesto, con Mireya ha sido ofensivo. Mireya estableció la Comisión de la Verdad, Ernesto se dedicó a indultar a los delincuentes, pero el impacto político de los dos gobiernos es negativo. Mireya Moscoso no logró superar los malos ejemplos de Ernesto Pérez Balladares y no supo empinarse sobre la nefasta práctica de los espacios políticos.
En estas elecciones, todavía, el voto popular seguirá estando secuestrado por los partidos políticos. Los votos independientes, que son la mayoría, van a continuar siendo utilizados para negociar puestos públicos, contratos con la nación y favores administrativos, legislativos y judiciales. Hay que notar, que el punto fuerte de la campaña de Martinelli y de Endara es que el uno es el dueño del partido y el otro no tiene partido. Se presume que en estos dos casos no se tendrá una partidocracia, sino un presidencialismo dependiente de los arrebatos del jefe del Ejecutivo y del círculo íntimo de colaboradores. De otra parte, se tendrá un Legislativo y una Corte Suprema de Justicia bajo el control de la partidocracia. Este escenario puede desembocar en una ingobernabilidad del país, en un juicio político del presidente o en una serie de transacciones nefastas para el país.
El punto débil de la campaña de José Miguel Alemán y de Martín Torrijos es la dependencia a sus colectivos partidistas. La euforia que enloquece a los triunfadores está muy cerca del PRD y la aureola oficialista del apoyo de la presidenta de la República producen dos candidaturas desdibujadas. La personalidad política de Alemán y de Torrijos no han logrado ir más allá de sus límites partidistas. No obstante, Torrijos está en su segundo intento y Alemán espera sorprender el 2 de mayo.
En realidad, este torneo electoral enfrenta dos alternativas partidistas: el panameñismo en su versión arnulfista y el militarismo en su expresión demagógica (PRD-PP). Sin embargo, el electorado consciente repudia la partidocracia, desprestigiada desde sus tibios inicios en 1984. La pregunta que se hacen los tercos que creen en Panamá y en los panameños, es si hay posibilidad de que José Miguel Alemán sea un gobernante que vaya más allá de Mireya, y Martín Torrijos más allá de la vieja dirigencia del PRD.
Ver a José Miguel Alemán, presidente de la República, comprometido con la Nación panameña más que con una alianza de partidos es la posibilidad que han visto algunos independientes. De otra parte, ya se conoce la versión del Partido Popular que ellos han civilizado, desmilitarizado y moralizado al PRD, y que su apoyo logrará borrar los crímenes de la dictadura. Dos versiones, orientadas a consolidar la personalidad de Alemán o de Torrijos como próximo presidente de la República y alejado de la práctica de repartir espacios políticos. ¿A quién creer?
El problema que subsiste es cómo va a incidir en el voto ciudadano, la propaganda adversa y los malos ejemplos del gobierno actual. Hasta el momento, esa incidencia se nota en las encuestas de opinión, sea que coloquen a Endara o a Alemán en la segunda posición, Torrijos sigue estando en la primera.
Para los panameños ha llegado el momento de analizar su voto presidencial para el próximo 2 de mayo. De antemano, habrá miles de votos partidistas que ya están asegurados, al menos estadísticamente. Esos votos partidistas dan un empate técnico. Alemán y Torrijos no pueden ser presidente de la República ni con el voto arnulfista, molirena y liberal, ni con el voto PRD-PP. De otra parte, el carisma de Endara no es suficiente ni siquiera para consolidar al partido político que lo postuló. Solidaridad con Endara o sin Endara sigue siendo el partido de Samuel Lewis, y Martinelli, sin dinero desaparecería del mundo electoral.
José Miguel Alemán y Martín Torrijos no gobiernan actualmente. Ambos esperan gobernar a partir del 1 de septiembre de este año. El reto principal que tendrán que enfrentar es eliminar la partidocracia y consolidar la democracia. Urgen medidas constitucionales y administrativas perentorias. Mientras que se establecen los criterios para una constituyente, se tendrá que administrar el Estado íntegra y éticamente. Los puestos públicos no serán de los partidos sino de la gente idónea y dispuesta a trabajar por su patria, lo mismo que los altos puestos de la Contraloría, del Ministerio Público, de la Caja del Seguro Social. Urgen ministros entusiastas, leales a la patria y competentes al más alto nivel.
Panamá necesita del voto responsable de la ciudadanía y este voto tendrá que sopesar cuál candidato tendrá la opción de gobernar para que la sociedad progrese, se termine con la decadente partidocracia y se establezca el ambiente propicio para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. De nosotros depende el futuro gobierno.
El autor es filósofo, abogado y pequeño empresario
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