Panamá, 16 de abril de 2004
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¡Valió la pena!

Para todos aquellos que no ponen atención a la remilitarización por cuenta gotas de la Fuerza Pública... el testimonio de Billy se convierte en el grito de la ciudadanía consciente de nuestra nación: "¡Nunca más!"

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Guillermo Billy Ford acaba de publicar un libro sobre sus vivencias titulado ¡Valió la pena!, cuya lectura recomiendo a todos.

Billy y yo somos amigos íntimos desde nuestra niñez, así es que muchos de los pasajes de su libro (el exilio, por ejemplo) me constan por vivencia propia. La presentación se dio el jueves 1 de abril en Exedra Books ante un lleno completo de familia, amigos, y de una buena representación de sus hermanos de exilio. La presentación incluyó palabras del abogado y prestigioso escritor Ramón Fonseca Mora, de dos jóvenes estudiantes para quienes las vivencias de Billy son historia...pero historia que no es permisible olvidar ... y del hijo mayor de Billy, el Dr. Edmundo Eddie Ford, quien junto con su hermano y hermanas pagó el precio de tener un padre dedicado a luchar contra los yerros. Eddie escribió el prólogo de ¡Valió la pena!

Al hacer uso de la palabra, Billy hizo gala de lo que es: un honorable ser humano que piensa y habla con el corazón, enamorado de su país y dispuesto a darlo todo por sus principios, con una singular y ejemplar valentía.

Sus palabras fueron espontáneas como siempre. Comenzó por honrar a su numerosa familia: sus hijos Eddie, Billy (ahijado mío), Liz y Jacqueline, sus muchos nietos, sus hermanos de sangre...y sus hermanos del exilio.

Luego pasó -con profunda emoción- a relatar pasajes de sus vivencias durante la lucha contra la dictadura, la famosa paliza que sufrió a manos de los varilleros de las Fuerzas de Defensa, sus varios carcelazos, el exilio, la controversial toma de posesión momentos antes de que -sin pedirles opinión- EU invadiera Panamá ... y el gobierno post dictadura que se produjo en condiciones heroicas. En fin, Billy ha dejado su aporte a la historia patria por escrito, cosa muy importante en un país con pocos libros sobre su Historia.

Para mí lo más impactante es la descripción, en detalle, del pasaje sobre el ataque de los varilleros de los militares en el que Billy ve morir a su lado a su estimado escolta, y totalmente ensangrentado por los golpes no tiene otra opción sino defenderse con los puños ante las varillas y los 2x4 de los animales de la dictadura. Esa foto, que salió en la portada de la revista Time y dio la vuelta al mundo, hizo más por acabar con el régimen de Noriega que muchas miles y miles de palabras... y gritos...de los miles que luchábamos contra la autocracia. Leer el relato de Billy sobre lo que sintió, y cómo evolucionó segundo a segundo su lucha por sobrevivir lo que parecía ser el camino horrible hacia una muerte segura, es espeluznante. Cuando uno termina de leer, solo afloran dos posibles palabras que a la vez se convierten en compromiso: "¡Nunca más!".

Para aquellos que no ven problema en un uniformado al mando de la Policía...para aquellos que no se dan cuenta del problema de carapintadas en Darién...para aquellos que no ven problemas en los programas de "acción cívica" por parte del SPI...para todos aquellos que no ponen atención a la remilitarización a cuentagotas de la Fuerza Pública... el testimonio de Billy se convierte en el grito de la ciudadanía consciente de nuestra nación: "¡Nunca más!".

Para Billy, un prolongado y afectivo abrazo de felicitación por su nueva e invaluable contribución a la consolidación democrática de nuestro país. Vivir nuevamente la historia es garantía para no repetirla.

¡Sí que valió la pena, compadre...para ti y para nuestra nación!

Al finalizar este escrito veo con suma preocupación lo que hoy le ocurre a otro compañero del exilio, Miguel Antonio Bernal, nada menos que en la Universidad de Panamá. La intolerancia es odiosa en cualquier institución, pero en la Universidad, que debe constituirse siempre en el semillero nacional de ideas y ejemplo de tolerancia, esta nueva lucha de Miguel Antonio también valdrá la pena.

Son pocos los que tienen la valentía y la constancia de atreverse una y otra vez.

La permanente crítica de Miguel Antonio será siempre incómoda para quien ejerce la autoridad, pero a la larga valiosa para la sociedad y su bien común.

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana

Además en opinión

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. ¡Valió la pena!: I. Roberto Eisenmann, Jr.
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