Dos conclusiones
Los ciudadanos debemos rechazar absolutamente a todo candidato que ofrezca "algo" a cambio de un voto (llámese licor, camisetas, gorras, comida o dinero)
Daniel R. Pichel
dpichel@cardiologos.com
Las campañas políticas en nuestros países latinoamericanos tienen características tan especiales que, cuando se habla del tema con personas de otras naciones, da la impresión de que, aunque la educación no les permita decirlo, lo que en ese momento pasa por su mente es que los latinoamericanos o somos mentirosos o somos idiotas.
Hace un par de semanas tuve la oportunidad de conversar sobre esto con algunas personas durante un viaje y simplemente no podían creer que una cerveza, una camiseta o un "culeco" pudieran influir en la decisión de voto para unas elecciones. Les parecía increíble que alguien pudiera apoyar a un candidato que basa su campaña en gastar dinero regalando gorras, pines, calcomanías, alcohol o música. Alguno me dijo que, si en sus países trataran de hacer eso, solamente lograrían que a la hora de votar los descartaran por faltarle al respeto a la población.
Pero de todas nuestras "curiosidades" les sorprendió mucho que el pueblo pueda apoyar a candidatos "mudos" que guardan silencio sobre temas, más o menos trascendentes, pero que pudieran ser de interés para los ciudadanos. Los principios en que se apoya este pensamiento político tan primitivo pueden ser varios: 1. Debemos mantener todo igual 2. Mejor me quedo callado, no vaya a ser que "meta la pata" y 3. Mi ignorancia me obliga a guardar silencio (lo cual, a pesar de ser muy honesto, es gravísimo si el silencio es absoluto).
Si vemos la historia reciente, en las últimas elecciones no hubo ningún debate entre los candidatos basado en principios que, francamente, no son fáciles de entender. Uno de los candidatos dijo que no iba a participar en debates lo cual se consideró sinónimo de falta de capacidad. Otro dijo que no participaría si no estaban todos (que es lo mismo que "yo no pienso debatir, y ya encontré una excusa"). El tercero (y último en las encuestas) dijo desde el primer momento que discutiría cualquier tema que le pidieran, con quien le pidieran. A pesar de eso, los resultados no variaron.
En este sentido de opinar, en su sección "Senda Electoral", La Prensa ha publicado recientemente las respuestas de los candidatos al cuestionario más inteligente que se les ha hecho desde que comenzó todo este circo de la campaña presidencial. Al fin tuvimos la oportunidad de leer las opiniones de nuestros potenciales presidentes sobre temas relevantes que reflejan sus principios personales en asuntos como aborto, eutanasia, religión, celibato, relaciones y política internacional, ética y moral, infidelidad, pena de muerte, eventos políticos trascendentes en su vida, drogas y homosexualidad. Si bien es cierto que estas respuestas no serán las que definan el resultado de las elecciones, es justo que nos permitan saber su percepción sobre asuntos que, sin ser parte de una agenda típica de campaña, definen el carácter, la honestidad y los principios que en un momento regirían sus decisiones. Para aquellos que no han leído estas respuestas aún, vale la pena buscarlas en la página web de La Prensa, para integrar en la decisión de voto elementos algo más profundos que el PECC, el CEMIS, los carros exonerados y Panama Ports.
Lo más terrible de todo es que en la época de las campañas políticas profesionales con presupuestos millonarios, asesores de imagen,
teleprompters
y audífonos ocultos, es muy peligroso sacar conclusiones basados solamente en lo que nos venden los medios después de filmar muchas veces el anuncio de televisión, repetir la foto hasta que la sonrisa y el peinado salgan bien o de subirse a un podio a leer textos con métodos electrónicos que buscan hacernos creer que el candidato domina todos los temas o que al menos sabe pensar. Mientras, se evitan las opiniones concretas y se buscan excusas para evadir foros donde se hagan preguntas traicioneras "en vivo" que no dan tiempo a "buscar la respuesta en la batería".
De todo esto, se llega a dos conclusiones... Los "candidatos silenciosos" deberían hablar un poco más espontáneamente, asistir a foros de opinión en vivo donde no sepan las preguntas anticipadamente y nos muestren en verdad cómo piensan más allá de sus etéreos planes de gobierno (que a la hora de la verdad seguramente no se pueden cumplir). Sería conveniente que se muestren con la ropa y el peinado que ellos mismos escogerían, quitándose el maquillaje que su "asesor de imagen" decidió para hoy. Por favor, entiendan que tienen la obligación de terminar con este "silencio programático" porque, si al hablar van a "meter la pata" es preferible que lo hagan antes del 2 de mayo y todos sepamos a qué atenernos. Después de esa fecha, ustedes ya no podrán seguir callados y a nosotros ya de nada nos servirá arrepentirnos.
Por último, los ciudadanos debemos rechazar absolutamente a todo candidato que ofrezca "algo" a cambio de un voto (llámese licor, camisetas, gorras, comida o dinero). Esta práctica es un completo irrespeto al elector y solamente demuestra quién intentaría "comprar" a cualquiera para alcanzar sus objetivos. Rechacemos enérgicamente esas prácticas tradicionales porque de eso, ya hemos tenido demasiado.
El autor es médico cardiólogo
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