Auditoría judicial
Urge determinar cuáles son los mayores factores que producen la morosidad en la administración de justicia, y atacarlos
Hernán Antonio de León Batista
nanchy@hotmail.com
Para quienes están relacionados con el manejo de volumen de mercancías, especialmente en las empresas, ya sean grandes o pequeñas, tendrán en algún momento que hacer inventario, control o auditoría de estos. Esta misma situación acontece en los tribunales de justicia, a fin de determinar si estamos frente a la llamada "mora judicial", conforme al estado actual del trámite de los casos, así como determinar si una posible paralización
se debe al propio tribunal o a factores externos entre los que se encuentran
las diferentes peticiones de los abogados por medio de los llamados
recursos judiciales, incidentes o solicitudes especiales.
En este sentido, podría confundirse el concepto de control con auditoría, hablando en actividades administrativas.
El control es congénito a la empresa; nace con ella y se hace parte de su propia naturaleza, constituyéndose en una de las fases inherentes al proceso administrativo. Y la auditoría es la herramienta necesaria e imprescindible que apoya, mejora y alimenta el control organizacional; se deriva de la existencia de éste y aparece como un elemento exógeno, creado explícitamente para desarrollar y mantener el control, es decir, que la auditoría es una consecuencia del control, la cual facilita detectar y corregir la función gerencial.
Dentro de las diversas etapas de una auditoría en general, encontramos auditoría operativa, auditoría financiera, auditoría fiscal, auditoría laboral, entre otras, pero ahora hablamos también de auditoría judicial, a fin de contar con un sistema de control interno donde se salvaguarden los recursos y bienes que integran el patrimonio público, asegurar la obtención de información administrativa financiera y operativa útil y confiable para la toma de decisiones, así como garantizar la rendición de cuentas. Pero la que más interesa a la población (usuarios) en estos momentos, consideramos que es la auditoría de gestión, a fin de verificar el cumplimiento de los objetivos y metas, así como evaluar los resultados de la gestión realizada por las diferentes dependencias judiciales (juzgados), bajo los criterios de eficiencia, eficacia, economía, calidad e impacto; y determinar el grado de cumplimiento con el que se han alcanzado los objetivos previstos, en relación con la meta programadas, la cual sería no tener mora judicial.
Sería saludable que existiera un mecanismo para medir la eficiencia y eficacia de los tribunales de justicia vs. tiempo; claro, haciendo la salvedad de que existen muchos casos complicados que requerirán mayor tiempo que otros.
Urge determinar cuáles son los mayores factores que producen la morosidad en la administración de justicia, y atacarlos, pero de verdad, no que quede en un simple informe, sino que se ejecuten verdaderamente los cambios que requiere la administración de justicia para que esta no sea criticada en ese aspecto.
De igual forma hace falta un sistema objetivo de valoración de los jueces con su consecuente recompensa para que así estén mayormente motivados y compenetrados con la delicada labor de impartir justicia.
El autor es abogado y docente
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