Alberto Jurado, el hombre que escapó de la muerte
Hace dos años, Jurado recibió seis balazos de un arma 9 milímetros, en un caso relacionado con el poder y la ambición
BORIS GOMEZ
ESPECIAL PARA LA PRENSA
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ESPECIAL PARA LA PRENSA/B. Gómez
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Jurado muestra las partes de su anatomía en
donde se alojaron los balazos. |
SAN PABLO, Chiriquí. -¿Cuántas personas podrían sobrevivir a seis disparos en el cuerpo y luego vivir para contarlo? Seguramente pocas, pero Alberto Jurado es una de ellas.
Hoy, luego de casi 18 meses de ser atacado por el sicario que le propinó la media docena de balazos, con un arma calibre 9 milímetros, el empresario cuenta la historia.
En un principio, Jurado había decidido no hacer público el caso, ya que las lesiones recibidas fueron innumerables y lo imposibilitaban física y mentalmente a hacerlo, además porque sentía temor a nuevos ataques contra él o alguno de sus familiares.
Pero luego de su recuperación parcial, decidió concurrir ante las autoridades para exigir justicia, así logró que el fiscal primero superior de David, Edwin Alvarez, dictará una orden de detención contra sus presuntos atacantes.
"Yo responsabilizo al colombiano dueño del Hotel Los Delfines, Angelino Quiñones, como el autor intelectual y a Alberto Alexander García (Checho Randall), de dispararme a traición", dice.
Pero, según informó una fuente del Ministerio Público, previa investigación, se presume que ambos implicados salieron del país hacia Brasil.
El fiscal Alvarez confirmó que dictó las órdenes de detención, a fin de iniciar un proceso por el presunto delito de tentativa de homicidio, pero señaló que ninguno de ellos se ha notificado personalmente o ha entregado poder a abogado alguno para que lo represente.
Hay una persona de nombre Rigoberto Tapia, presunto cómplice del hecho, detenido y bajo investigación. Además, 10 personas de la comunidad han servido como testigos, fundamentando la acusación de Jurado.
El atentado
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| Este es Angelino Quiñones, presunto au- tor intelectual del intento
de homicidio. |
La noche del 1 de octubre de 2002, el sobreviviente observó, a través de una ventana, cuando Alberto Alexander García se acercaba a su residencia, ubicada en Boquerón, lo que no sabía
era que el hombre le iba a propinar tres disparos.
"Esto te lo manda Angelino Quiñones", escuchó decir a García, a quien conocía muy bien. Los tres disparos se introdujeron en su brazo izquierdo, con el que instintivamente se protegió el corazón.
Luego creyendo que el sicario se iba, Jurado se incorporó y clamó por ayuda, pero esto alertó al asesino quien regresó para propinarle otros tres balazos.
Después de los seis disparos asestados, el atacante pensó que había logrado ultimar a Jurado, quien fue derribado otra vez por los impactos.
La víctima se recuperó, gracias a la rápida atención médica que recibió y, quizás también, porque su victimario quiso que sufriera una larga agonía.
"Una vez Quiñones, en sus amenazas, me mandó a decir que a un enemigo no se le disparaba a la cabeza, pues era una muerte rápida y sin sufrimiento", dijo.
Las causas
En la década del 90, Alberto Jurado conoció a Miguel Quiñones, hijo de Angelino Quiñones. Luego se hicieron amigos y decidieron crear una compañía de construcción de carreteras.
Angelino Quiñones quería tomar el papel de socio de su hijo lo que Jurado consideró como peligroso.
"Quiñones padre, era propietario de la compañía Buraco, pero no era ingeniero civil, ni conocía de carreteras, por lo que le fue muy difícil competir y, al ver que nosotros teníamos éxito, quería hacerse de las dos empresas", narró Jurado.
"Quería tener parte en la empresa, por las buenas o por las malas, y eso no me convenía", agregó.
"Miguel Angel Quiñones, para evitar discusiones con su padre, decidió venderme su parte de la compañía, así me quedé con el 100% de las acciones", dijo.
A partir de ese momento empezaron las amenazas de muerte, de las cuales existen declaraciones juradas de testigos que las presenciaron, sin embargo Jurado no les prestaba atención.
"Espero que las autoridades panameñas traigan a Quiñones y a García ante la justicia, y espero que las autoridades brasileñas no les den refugio", declaró.
Actualmente Alberto Jurado continúa con su trabajo en Bágala, desde donde espera que se llame a juicio a Quiñones.
"Hay muchas personas que tuvieron la desgracia de hacer negocios con ese señor. Esas personas, de quienes no vamos a revelar los nombres, me respaldan y están contentas de que se haya ordenado una detención contra él, pues se sienten protegidos por la autoridad", puntualizó.
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