Vacamonte sin calles y El Tecal
sin aceras
Las calles de Vacamonte
son intransitables y las de El Tecal son utilizadas por conductores,
ciclistas y peatones
JOSE ARCIA
jarcia@prensa.com
| LA PRENSA/Jorge
Fernández |
|
|
Las calles de Vacamonte, por su
mal estado, se han convertido en un dolor de cabeza para
los conductores. |
Transitar por las calles de Vacamonte en el
corregimiento de Vista Alegre, es sortear los inmensos cráteres.
En cada una de sus calles los conductores no terminan de pasar uno
cuando caen en otro.
Los moradores se sienten abandonados. En Calle
Novena reside Rigoberto Sánchez, quien comenta que "todas las calles
están dañadas". El problema es mayor en las transversales, que
son las que comunican a lo interno de la barriada.
Sánchez considera que transitar por allí es como
conducir por un pueblo del interior, donde sus calles son de tierra
por la cantidad de huecos que tienen.
La calle principal está asfaltada, pero los moradores
piensan que es solo una estrategia comercial de las empresas constructoras,
ya que para vender las casas en El Tecal necesitan arreglar la
avenida.
Le ponen una "capita de alquitrán" y en unos meses
queda llena de huecos.
Gerso Elías Montero reside en la Calle Octava donde
la situación es similar y hasta peor, por cada metro hay un hueco,
comenta.
|
| La falta de aceras en
EL Tecal obliga a los moradores a compartir la calle con
los conductores. |
Montero hace las mismas aseveraciones de Sánchez "las
calles internas de Vacamonte están en muy mal estado".
Como dato curioso dice que en Vacamonte hay una
barriada que se llama La Huaca, pero los residentes le han cambiado
el nombre y la llaman "Los Huecos".
Montero y Sánchez viven desde hace 10 años en Vacamonte.
Desde entonces estas calles han estado así. A veces las autoridades
le ponen un parche y en menos de un año vuelven a quedar igual.
Homero Ayala, fue uno de los primeros en llegar
a Vacamonte. Indica que esta situación la padecen desde que se
construyó la barriada hace más de 10 años.
Ayala culpa a la empresa constructora, porque antes
de comprar la propiedad le prometieron que las calles recibirían
mantenimiento. Esto no se ha dado y las autoridades no se han preocupado.
Producto del mal estado de las calles, Alan Ayala,
hijo de Homero, ha tenido que cambiar los amortiguadores de su
auto.
Falta de acera
Los moradores de Vacamonte además se quejaron de
la falta de acera. No obstante, a cinco minutos queda la barriada
El Sol, del Tecal, donde este es el principal problema de los lugareños.
La avenida principal es utilizada por los peatones,
ciclistas y conductores que deben sortear el espacio de la calle.
Esta barriada es relativamente nueva, todavía se
construye la última etapa. Marlon Andriones y Doriano Rivas viven
desde hace meses en este sector. A ambos les preocupa la falta
de una acera, por la cantidad de niños que a diario caminan por
la calle.
Andriones recordó que en una ocasión un bus por
poco atropella a un niño. Pero el peligro es mayor en horas nocturnas,
porque a diario se va la luz.
No se pierda mañana martes 30 de marzo "Agenda
Urbana" por KW Continente 95.9 FM, en la que se debatirá este
tema con autoridades, moradores y candidatos.
Los albañiles de las calles
JOSE ARCIA
jarcia@prensa.com
| LA PRENSA/ Jorge
Fernández |
|
|
Rubén Aguilar, a mano derecha,
y César Rodríguez, con la carretilla en la mano, mientras
reparaban un hueco en la avenida principal de Vacamonte. |
Debajo de un implacable sol que hacía brillar
el negro alquitrán de la calle principal de Vacamonte, dos de
sus moradores reparaban un inmenso cráter. Rubén Aguilar no es albañil de profesión,
pero en conjunto con su ayudante, César Rodríguez, se han dedicado
desde hace un año a reparar las calles de Vacamonte en el corregimiento
de Vista Alegre, porque las autoridades no han podido resolver
el problema.
Por su trabajo realizado ellos reciben de
los conductores algo de dinero. Aguilar explicó que la idea surgió cuando
un residente de Vacamonte le pagó para que le botara un caliche
y él sin saber dónde tirarlo, se lo ocurrió arrojarlo "en uno
de los huecos" de las calles de Vacamonte.
En ese momento -agrega Aguilar- pasaba un
señor en su carro y posiblemente pensó que estaba tapando el
hueco y me tiró un "cuara".
Luego "me quedé pensando que era una buena
idea para ganar dinero, ya que todas estas calles están llenas
de huecos y no hay autoridad que se preocupe", añade.
Desde entonces, Aguilar y Rodríguez sin
recibir nada del Ministerio de Obras Públicas, se dedican a reparar
las calles de Vacamonte y áreas aledañas, aunque el material
que utilicen sea el menos indicado. La cuadrilla explicó que
para estos quehaceres compran un saco de cemento, un poco de
arena y a veces piedra, dependiendo del presupuesto, y se disponen
a reparar los huecos como si fueran a repellar una pared.
Hay ocasiones en que no sacan para cubrir
la inversión y pierden en el negocio, porque dependen de lo que
los conductores les tiren. "Ayudamos a reparar un poco la calle
y así nos ganamos el pan para no tener que robar", señalan al
unísono.
Aguilar dice que los conductores de transporte
público son sus mayores clientes e incluso sonriendo agrega,
que ya tiene hasta contrato con las piqueras. "Después que termino
aquí (de reparar la calle principal de Vacamonte) tenemos que
ir a reparar un hueco en la Interamericana por encargo de una
piquera de taxi.
Ambos son conscientes de que en menos de
un mes, el hueco reparado vuelve a su estado natural, porque
no utilizamos el material adecuado. "No podemos realizar este
trabajo cuando el cráter es demasiado hondo", concluyen.
|