
¡Más respeto!
Gustavo Ampudia P.
gampudia@prensa.com
Todavía no salgo de mi asombro por la burla
de que fueron víctimas los fanáticos que asistieron a la velada
realizada el pasado martes 16 en el Centro de Convenciones Atlapa.
La tan promocionada Temporada de Cruceros
fue una falta de respeto para el público que pagó 25 y 10 dólares
para observar los combates de Guillermo Jones y Luis Andrés Pineda, únicos
pesos cruceros panameños.
Lo cierto fue que le pusieron como rivales
a dos bultos que no tenían el más mínimo conocimiento de boxeo.
Es más, no soy boxeador ni nada que se parezca, pero les aseguro
que a los dos me los gano con unas semanitas de entrenamiento.
El primero que salió al tinglado fue Pineda,
quien despachó en tres asaltos al argentino Luis Riscail, un
púgil que no sabía tirar sus golpes ni mucho menos caminar en
el ring.
Jones, por su parte, ganó el cetro crucero
de la FEDELATIN, después de vencer al pequeñín de 38 años de
edad llamado Luciano Torres.
Obviamente Jones ganó en el primer asalto,
dejando en evidencia los escasos recursos del brasileño.
Hablé con altos directivos de la AMB y la
Comibox de la capital, y me dieron un par de excusas para justificar
la aprobación del combate titular.
Cuando salí de Atlapa y me fui para mi casa,
pensaba en el carro lo emocionante de las primeras peleas, que
realmente fueron las estelares de la noche.
Pero los pleitos en que figuraban las 'estrellas' Ricardo
Córdoba, Jones y Pineda fueron una total falta de respeto para
el público, prensa y todos los que asistimos esa noche.
Sé que la promotora no tenía idea de que
los combates serían de esa manera, empero, deben ser más cuidadosos
a la hora de firmar y traer esos peleadores, a los que considero
verdaderos insecticidas de los pocos creyentes del boxeo actual.
De nada sirven estos triunfos para Jones
y Pineda, ya que a la hora de enfrentar a uno bueno de verdad
besan la lona, y que lo diga Pineda, cuando sintió la mano del
campeón Wayne Braithwaite.
Estoy totalmente seguro de que el boxeo
está pasando por un mal momento y que se deben tomar decisiones,
en ocasiones suicidas, para rescatarlo. Sin embargo, es mejor
esperar un tiempo y buscar rivales de clase, antes de aprobar
y firmar pleitos que humillan a la fanaticada del boxeo, la única
perjudicada.
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