Panamá, 26 de marzo de 2004
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Venezuela: revolución o revolcón

Es hora de que la comunidad internacional, sobre todo la americana, use toda la presión posible para que Chávez cumpla con su propia Constitución

I.Roberto Eisenmann, Jr.

El 29 de junio de 2001 escribí un artículo titulado "Venezuela, sus Enseñanzas y Panamá". Decía entonces lo siguiente: "A partir del Punto Fijo, Venezuela se convirtió en ejemplo democrático para América Latina. Políticos de la talla de Rómulo Bethancourt y Rafael Caldera nos enseñaban cómo un bipartidismo ideológico (Social Demócrata y Democracia Cristiana) podía alternarse en el poder, fortaleciendo las instituciones democráticas. Pudieron integrar a la izquierda más radical al proceso político, evitando la violencia guerrillera de otros países y dándonos otra enseñanza: que se podría lograr una revolución sin extremismos.

Desde la presidencia de su primer gobierno, Bethancourt desarrolló la "Doctrina Bethancourt", según la cual Venezuela no reconocería a ningún gobierno en el continente que no proviniese de elecciones populares, ofreciendo a nuestra América otra enseñanza de principios (Panamá, con el gobierno Endara y por iniciativa del canciller Julio Linares, también adoptó esta doctrina aunque tardíamente).

En conclusión: la Venezuela dirigida por Bethancourt ejemplarizaba una sociedad que procuraba edificar un proyecto capitalista, con fuerte participación del Estado y con una prioritaria intención de desarrollo social, buscando el mejoramiento de la calidad de vida de las clases obreras y campesinas. Esta transformación se haría por la vía democrática y constitucional, por gobiernos elegidos en comicios transparentes, donde el sector militar estaba sometido al poder civil. Además, la honestidad personal de Bethancourt, así como su compromiso cumplido de no perpetuarse en el poder, eran también ejemplo y enseñanza.

Luego de la Guerra de Kippur, comenzó -de la noche a la mañana- la época del Oro Negro que llevó al país a basar todo en la fácil renta petrolera que, gracias a la nacionalización del petróleo por parte de Carlos Andrés Pérez, produjo un Estado obeso y agravó el peor de los cánceres de nuestra región: la corrupción desenfrenada. Tanto el país oficial como el privado se intoxicaron y se mantuvieron en una borrachera casi perpetua de políticas paternalistas de subsidios y de créditos blandos, siendo innecesario el trabajo arduo.

En un libro de Manuel Caballero titulado La Gestación de Hugo Chávez: 40 años de Luces y Sombras de la Democracia Venezolana, se describe el agotamiento del modelo. Caballero divide la historia en lo que llama "el ascenso", con los gobiernos de Rómulo Bethancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera y el primero de Carlos Andrés Pérez, y "la caída", con los gobiernos de Luis Herrera Campins, Jaime Lusinchi y los segundos gobiernos de Carlos Andrés Pérez (terminado por Ramón J. Velásquez), y de Rafael Caldera. En el último gobierno de Carlos Andrés Pérez, luego del brusco aumento del precio de combustible y del pasaje de autobús, se inician las "revueltas de hambre", de pobres contra pobres, de los escándalos diarios de corrupción que van dando pie a la opción del golpe para darle un "escobazo" a la "sucia política", y llevando al electorado a una actitud casi antipartidaria dado que todos los partidos parecían sufrir los mismos males. Pero ni los políticos ni los partidos se daban cuenta del cambio radical que se producía y seguían su brega "así como todos los días". Se produjo el intento de golpe de Hugo Chávez Frías y todos reaccionaron correctamente para "defender la democracia", pero pasada la crisis institucional los políticos y los partidos siguieron en lo mismo. Con esa actitud el estamento político de Venezuela literalmente se suicidó.

Chávez sale de la cárcel, crea su propio partido, se postula a la Presidencia y, aprovechando el primitivismo anárquico que lleva a buena parte de la población marginada a votar por las opciones más extremas en espera de un milagro, gana con 60% de los votos. Chávez, el venezolano del montón, en quien el país se reconoce, el antipolítico, es hoy presidente de la República Bolivariana de Venezuela y podría serlo por doce años más; eso, si decide respetar la Constitución. Y Venezuela, según Caballero, ha retrocedido en sus modos políticos casi un siglo. ¿Y los políticos y los partidos hasta hace algunos años ejemplares, ofreciendo enseñanzas democráticas a América Latina? Agonizando marginados, condenados por el pueblo, casi inexistentes".

Adiciono ahora: frente a los abusos de Chávez, que más que una revolución parece presidir un revolcón, el pueblo de Venezuela que frente a la corrupción de la política tradicional se había vuelto blandenque, poco trabajador y sumiso a los "males de la política", ha cambiado: ha salido a la calle, está luchando con firmeza con los eficaces métodos de la no-violencia y, unido, está reconstruyendo la nación.

Chávez, quien con los masivos votos del pueblo logró aprobar una nueva Constitución Bolivariana para una nueva democracia participativa que introdujo el referéndum como método de participación popular, hoy demuestra que todo fue retórica y farsa al trampear una y otra vez para evitar el referéndum revocatorio para el cual el pueblo ha producido 3 millones 600 mil firmas (solo se requieren 2 millones 430 mil ), celosamente observadas y llamadas "transparentes" por los observadores de la OEA y el Centro Carter. Ante las masivas manifestaciones no violentas Chávez contesta con flagrantes violaciones a los derechos humanos (en reciente manifestación hubo 10 muertos, más de mil heridos y 380 presos políticos). El pueblo, lejos de dejarse amedrentar, con rabia sale más masivamente a las calles a manifestarse casi a diario. Chávez acusa que todos son adinerados (¿no les trae recuerdos de "los rabiblancos de El Chorrillo"?) y las mujeres conforman el 50% de los manifestantes. El ex guerrillero de izquierda Teodoro Petkoff dice que Chávez "ha perdido su legitimidad"; el embajador venezolano ante la ONU -Milos Alacalay- renuncia por la imposibilidad de seguir representando a un gobierno violador de los más básicos derechos humanos.

Emiten igual condena a las políticas de Chávez personas de la categoría del Nobel Alexander Soljenitzyn, Lech Walesa -ex dirigente obrero y presidente de Polonia- , Vaclav Havel - ex presidente de la República Checa-, el Nobel Elie Wiezel, Adam Michnik -intelectual polaco-, y Elena Bonner de la Fundación Andrei Sajarov. Chávez cada día queda más aislado y para seguir con su revolcón llama a Bush "pendejo"...y amenaza con cortarle el petróleo. Rápido y veloz el embajador venezolano en Washington dice que las palabras del presidente Chávez son "un mensaje para los venezolanos y no una amenaza real".

El problema es que para los gobiernos electos, las soluciones tienen que ser constitucionales.

Es hora de que la comunidad internacional, sobre todo la americana, use toda la presión posible para que Chávez cumpla con su propia Constitución y no se le permita seguir con las triquiñuelas de cambiar reglas después de los hechos. Tenemos todos la obligación moral de apoyar al pueblo venezolano que cada día se arriesga en forma no violenta en las calles. Aún cuando todavía no vean la luz al final del camino, los venezolanos están sentando las bases de la nueva Venezuela unida y solidaria que más pronto que tarde volverá a ser el ejemplo democrático del continente.

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana

Además en opinión

. Venezuela: revolución o revolcón: I.Roberto Eisenmann, Jr.
. Al inicio del año lectivo 2004: Manuel Caballero
. TLC Panamá - EU: Mario Cardoze G.
. Otro punto de vista: Roberto R. Alemán Z.





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