Panamá, 19 de marzo de 2004
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Fue la rabia, no el miedo

La manipulación de la democracia se enfrentó con los deseos de libertad de los españoles

Lina Vega Abad
lvega@prensa.com

El pasado domingo -y en medio del dolor por la tragedia ocurrida en Madrid- los españoles dieron una ejemplar prueba de que nadie les puede arrebatar sus derechos y libertades.

Y es que en medio de la más burda manipulación informativa de los canales de televisión que controla el gobierno, los españoles salieron pacíficamente a las calles a exigir la verdad a la que tenían -y por supuesto tienen- pleno derecho.

De forma espontánea -y gracias a las nuevas tecnologías que impiden ya el oscurantismo que algunos desearían mantener- los españoles se fueron acercando a la sede el Partido Popular (PP) en Madrid, para exigirle al presidente del gobierno, José María Aznar, la información que les había sido negada.

Hasta entonces, y a pesar de las evidencias que ligaban a Al Qaeda a la tragedia, el portavoz del gobierno repetía sin cesar que "ETA seguía en la primera línea de la investigación".

De esta forma, el Gobierno español decidió utilizar el dolor de tantos para hacer campaña política.

Por fortuna, el mundo ya es otro. La "censura del siglo XXI", como alguien la llamó, no tuvo efectividad frente a las nuevas formas de comunicación que permitieron que los españoles conocieran la verdad antes de emitir su voto.

La manifestación espontánea que terminó con ocho años de gobierno conservador, convocó -gracias a una multitud de mensajes llegados por celulares a los madrileños- a tanta gente que, en poco tiempo, sobrepasó la capacidad de los policías que protegían el lugar. La calle era un hervidero de personas gritando de rabia y pidiendo explicaciones al gobierno. Unos lloraban, otros expresaban su indignación a gritos: "mentirosos, asesinos, te dijimos no a la guerra ... vuestra guerra, nuestros muertos... los muertos no se utilizan", eran algunos de los mensajes aparecidos en improvisados carteles.

Los periodistas que se encontraban en el lugar eran mayoritariamente extranjeros y, según relató un testigo presencial de tan especial momento, de todas las calles adyacentes y de las bocas del metro salían cada vez más personas de todas las edades que se unían a la concentración pacífica. "La gente estaba pegada a sus transistores y los móviles [celulares] sonaban sin parar para transmitir información a la gente, que a su vez propagaba las noticias, que corrían de boca en boca", contó el testigo.

Cuando el candidato del PP, Mariano Rajoy, declaró que la concentración era ilegal e ilegítima -por ser la jornada de reflexión previa a la elección- y acusó a sectores del Partido Socialista (PSOE) de haberla organizado, la multitud rugió y contestó: "nos han convocado los asesinados.... la voz del pueblo no es ilegal".

Mientras esto ocurría, la televisión española continuaba con su programación habitual que, esa noche, era Cine de Barrio . Por el contrario, la BBC de Londres y otras cadenas internacionales mostraban en detalle la indignación del pueblo volcado en las calles de Madrid.

Por eso, los españoles que llevan años enfrentando el horror del terrorismo con valentía y decisión, no votaron por miedo a esta nueva tragedia que es hoy la globalización del terror. Votaron contra el gobierno, indignados por la manipulación de la democracia realizada por los mismos que ignoraron su reclamo de no apoyar una guerra ilegal.

El nuevo líder español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, ha dicho claramente que su prioridad será luchar contra el terrorismo. Pero él y los electores que dieron a su partido una asombrosa e inesperada victoria el pasado domingo, no creen que la guerra en Irak forme parte de esa lucha.

La autora es abogada y periodista

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