Civilistas, cuidado nos gana el PRD
El mercado electoral panameño, todavía, está dividido en civilistas y militaristas, con sus respectivas mutaciones
Jorge Gamboa A.
Desde 1968 gobierna en este país el malhadado torrijismo (nombre adoptado aquí de la tendencia política demagógica y alienante mundialmente esgrimida para dominar a los pueblos y ponerlos al socaire de las formas mutantes del colonialismo), unas veces directa y otras indirectamente. Del 68 al 89 indudablemente en forma directa, con violaciones de todo tipo; las aberrantes: muertos, desaparecidos y torturas; las menos aberrantes, pero opuestas al desarrollo: asalto al erario (muchos nuevos ricos) y todo tipo de corruptelas, sobre las cuales no se ha hecho justicia. Del 94 al 99 otra vez en forma directa, claro que con el ropaje de democráticos y muy mesurados comparados con la etapa original. Del 89 al 94 y del 99 al 2004 en forma indirecta, porque el orden constitucional que nos rige es ese que tiene una Constitución maquillada en 1983, que habla en su preámbulo de que ".los representantes de corregimientos.reunidos en Asamblea Nacional Constituyente. decretamos la Constitución Política de la república de Panamá, que consagra los principios sociales, políticos, económicos y morales inspiradores de la Revolución panameña: ."
El PRD es el brazo político de esa supuesta revolución; así se lo recordó en artículo reciente Rubén Darío Paredes, uno de los de adentro del monstruo, a Nils Castro, uno de los "intelectuales" que hoy dirigen el PRD y se han revestido con la piel de oveja de la imagen bonachona que le han construido al hijo del dictador.
Que no gane el PRD es vital para la oportunidad de encontrar un camino de reordenamiento en la búsqueda del bien común. Bien común que beneficiará hasta a los perredistas no miembros de la cúpula, porque ellos también sufren el desorden que el torrijismo propició. En 1990, el triunvirato perdió una preciosa oportunidad para darnos ese reordenamiento, porque había un dialéctico que empujó la "reconciliación" sin hacer justicia. Hoy escribiendo su fe de erratas, está con los torrijistas.
No sé cómo lo hacen, pero lo hacen, y uno de los instrumentos que usan para desorientar a la opinión pública es las encuestas. Hoy intentan lo mismo.
El mercado electoral panameño, todavía, está dividido en civilistas y militaristas, con sus respectivas mutaciones. Los civilistas estamos principalmente en los partidos Arnulfista y Molirena, hoy con la suma electoral del Liberal Nacional. Los militaristas en el PRD con la suma oportunista y antinatura del Popular.
Solidaridad es el Papa Egoró de 1994. En 1994 la ciudadanía independiente, pero civilista, estaba decepcionada del ejercicio del poder de Endara y de las cúpulas de los partidos civilistas, y buscaban una alternativa y la encontraron en el cantante metido a político. En el 2004, hay también un desencanto que es a lo que apuestan los militaristas del PRD y los dueños de Solidaridad, estos muy afines al PRD. No perdamos la memoria histórica y veremos que es así. Hoy los PRD light están usando una figura que se ha potabilizado con el pasar del tiempo, porque en 1994 era un lastre. Y esa figura las encuestas la tienen hoy -como tenían en 1994 al cantante-, como la alternativa para derrotar a los torrijistas del PRD. En 1994 las encuestas situaban a Mireya Moscoso en un tercero o cuarto lugar con una intención de voto entre 8 y 17%. Mireya obtuvo el 29% de los votos, muy por encima (12% más) del cantante que literalmente se convirtió en un "tinaco" de votos de civilistas que botaron su voto con él creyendo que era el que le podía ganar al PRD, que ganó con solo el 33% del voto, amén de que el Molirena con Rubén Carles se llevó el 16% del voto civilista.
¿Qué habría pasado si los civilistas que votaron por los Rubenes hubieran percibido que sus candidatos estaban allí para dividir el voto civilista? Hubiera pasado lo que pasó en 1999, que a pesar de que las encuestas decían que el hijo del dictador tenía la preferencia del voto, con diferencias a su favor de hasta 15 puntos porcentuales sobre Mireya Moscoso, ésta ganó por casi 100 mil votos y 8 puntos porcentuales de diferencia (45 a 37%), a pesar de que había un Alberto Vallarino con una tremenda imagen de administrador competente en la clase media, los civilistas votaron seguro y lo hicieron por Mireya.
Civilista, no te dejes engañar por las encuestas, que no son tales sino un instrumento de propaganda, que junto a las pasiones que se libraron en 1994 y que hoy están sueltas de nuevo, lograron dividirnos y dejar que ganaran los herederos del torrijismo. Analiza que el único que le puede ganar al PRD y darnos la oportunidad de barrer con el torrijismo, enquistado en el sistema, es la alianza Visión de País.
El autor es odontólogo
Además en opinión
.
Espíritu emprendedor: I. Roberto Eisenmann, Jr.
.
Civilistas, cuidado nos gana el PRD: Jorge Gamboa A.
.
De promesas electorales a la decepción permanente: Pedro Rivera Ramos
.
Tribunal Electoral: ayer no, hoy sí: René Hernández González
|