Panamá, 1 de marzo de 2004
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Etica, moral e hipocresía

Si pretendes una respuesta sincera, recurre a una persona ética. Si deseas un sermón memorizado, busca a una persona moral

Xavier Sáez-Llorens
xsaezll@cwpanama.net

El Departamento de Filosofía de la Facultad de Humanidades celebró recientemente unas jornadas académicas destinadas a la promoción de valores cívicos. La coordinación del evento fue ejecutada por la profesora Iris Hinestroza, bajo el aval del director Fernando Ríos. Compartí podio con ilustres personajes que disertaron sobre bioética, los derechos del paciente moribundo y temas misceláneos que incluyeron clonación, aborto y eutanasia. La moderación estuvo a cargo del connotado catedrático Roberto Hernández. Aparte de algunas posiciones viscerales de los concurrentes, la esencia de la discusión se centró en las diferencias entre los vocablos ética y moral, palabras erróneamente usadas como sinónimos por numerosos individuos de nuestro país. Veamos el significado de estas palabras.

El término moral significa costumbre y ha sido tradicionalmente aplicado a denotar las acciones asociadas al bien o al mal. La moral de una sociedad es el conjunto de costumbres que han sido elevadas a nivel de normas para proporcionar un marco regulativo a la colectividad. El concepto de moralidad varía en el tiempo y en el espacio. Por ejemplo, en tiempos pretéritos, la homosexualidad, la poligamia y el machismo eran fenómenos habituales y los individuos que practicaban estas costumbres gozaban de moralidad. Algunas etnias ancestrales eliminaban a niños malformados como parte de sus tradiciones culturales y estos eventos eran percibidos como cotidianos. La moral surge por la imposición de un cierto grupo social frente a otro. Este grupo, al tener una posición de mayor fuerza política, religiosa o ideológica, impone sus valores y su forma de concebir la vida a los demás. Así, el "buen hombre" sigue las directrices establecidas sin cuestionarlas y se entrega a normas impuestas como absolutas por gobiernos, religiones o instituciones. El individuo moral es un ente adoctrinado que reprime su capacidad de cuestionamiento y libre deliberación, permitiendo que su mente sea secuestrada por mandatos externos.

La ética es la rama de la filosofía que estudia la moral desde una perspectiva humana, tomando en cuenta conceptos de autonomía, beneficencia, equidad, solidaridad e igualdad de género. La ética acontece cuando el individuo ejerce la capacidad de pensar, de detenerse antes de actuar y de preguntarse el porqué debe seguir una determinada regla. Esta mediación reflexiva entre el individuo y la norma, en la que se utiliza el pensamiento crítico, da origen a la ética. La ética implica reflexión, interiorización y valentía para la autenticidad. La moral solo exige cumplimiento, la ética exige cuestionamiento. Si se quiere ser ético, es necesario estar dispuesto ocasionalmente a ser inmoral. La moral no puede llevarse a cabo con individuos libres, requiere simples seguidores. La ética no puede realizarse con simples seguidores, requiere individuos libres. La libertad es la esencia de la ética, la sumisión es la esencia de la moral.

Ser ético es harto más difícil que ser moral ya que implica utilizar el raciocinio para dirimir todo tipo de situaciones conflictivas o angustiantes. Es mucho menos frecuente que un individuo ético falle a su ética porque esto implica ir en contra de sus propios principios racionales. Es más fácil encontrar individuos morales que fallen a su moral, que exhiban doble discurso y que se manejen en el ámbito de la hipocresía. Citaré, a continuación, dos ejemplos notorios de esta ambivalencia moral.

Bush está en contra del aborto y de la clonación terapéutica porque se aniquilan vidas humanas, pero sus políticas favorecen la pena de muerte, la inequidad sanitaria de ancianos o minorías étnicas y el asesinato de miles de seres inocentes por acciones bélicas emprendidas a partir de una flagrante mentira. Está en contra del terrorismo, pero lo propicia basado en sus políticas de soberbia, hegemonía y unilateralidad. Está en contra de la discriminación, pero desea enmendar la Constitución para que sus millones de homosexuales no puedan contraer matrimonio. Resulta irónico observar a la sociedad estadounidense escandalizarse de ver a Janet Jackson enseñar su artificial glándula, pero enorgullecerse de enviar a jóvenes soldados a morir por la espuria causa de su estólido vaquero.

La Iglesia católica acusa de genocidio a las empresas de medicamentos contra el sida, pero interfiere con la prevención de la infección al satanizar el uso del condón; está en contra de la pobreza, pero interfiere con la adecuada planificación familiar; está en contra de la homosexualidad y del maltrato infantil, pero un porcentaje importante de sus clérigos tiene afinidad sexual por individuos de su mismo género o practica la pederastia; está en contra del adoctrinamiento comunista o fascista de sus habitantes, pero promueve el aprendizaje obligatorio de sus dogmas en las aulas educativas; está a favor de los métodos democráticos, pero sus jerarcas son seleccionados por el método dictatorial; está a favor de la transparencia en la administración de recursos públicos, pero sus finanzas no sufren el escrutinio de contralorías estatales; está en contra de la discriminación, pero margina a la mujer en sus acciones y designaciones de poder.

Si pretendes una respuesta sincera, recurre a una persona ética. Si deseas un sermón memorizado, busca a una persona moral. ¿Captaste la diferencia?

El autor es médico pediatra e infectólogo

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