Interveniren política no es mercadear
Paulino Romero C.
Sí panameños y panameñas, república sin ciudadanos es inconcebible; y ser ciudadano de república es cosa difícil. Es por eso por lo que es indispensable comenzar la formación ciudadana desde la escuela elemental (primaria o básica general) para poder obtener la idoneidad que nos permita intervenir en la política con visión de patria. Porque intervenir en la política no es mercadear, como hacen muchos hombres y mujeres comunes. La política verdadera, la política que es estudio de los diversos métodos de vida común que ha ideado y puede idear el ser humano, la política que busca el mejor cauce para los intereses colectivos, es la patria. Con esta tesis coincide precisamente el programa de gobierno "Patria Nueva" de Martín Torrijos Espino.
Quien utiliza la política para auparse o beneficiarse ilegítimamente ataca a la patria misma. Porque es impura y nociva la política que tiene por objetivo cambiar las meras formas de un país y reemplazar en el poder público a los autoritarios arrellanados con los autoritarios hambrientos, sin variar las condiciones de injusticia que padecen los demás. Contrario a ello, es pura y fecunda la política que tiene por objeto poner en situación de vivir a quienes un estado inicuo de gobierno priva de los medios de aspirar por el trabajo, el decoro y la felicidad.
Frente a lo impuro y nocivo, el deber del hombre y la mujer honrados no consiste en echarse a un lado de la política para dejar que sus parásitos la gangrenen, sino en entrar en ella para sanearla. Frente a lo puro y fecundo, falta al deber de hombre o de mujer quien se niega a pelear por una política propiciadora de la felicidad a través del trabajo y del decoro. En cualquiera de ambos casos hay un deber que cumplir. Además, es preciso creer y prever. En enseñar a los hombres y mujeres a creer está el secreto para la formación de los pueblos. Prever es la cualidad esencial en la constitución y el gobierno de los pueblos. No hay pueblos donde no hay estadistas. Y solo hay estadista, en la concepción democrática, cuando en un hombre o en una mujer se integran estas fuerzas morales: probidad, sagacidad e indulgencia.
La concepción democrática de la política recomienda partir de la existencia de núcleos humanos vigorosamente organizados. La política ha de tener por aspiración suprema la salud, la educación y el robustecimiento del pueblo. La concepción democrática de la política está integrada por toda una escala de deberes: decoro humano, patriotismo, conducta creadora, limpieza de los procedimientos, prudencia en el arte y la ciencia de gobernar, y honestidad en el ejercicio de la democracia. Es precisamente lo que anhelamos para Panamá: que sea una República con todos y para el bien de todos.
Pero hay algo más: el sufragio es factor fundamental en todo pueblo llamado a realizar su destino bajo el signo de la democracia. Hay una obligación que ningún ciudadano (a) de la República puede desertar so pena de deshonra y esclavitud: la obligación de votar. El ciudadano o ciudadana que no vota en una República puede considerársele traidor (a) a la República y traidor (a) a la sociedad. Donde el voto no es ley, porque no puede serlo, es freno, es semilla. Es más, el voto hasta violado es útil, puesto que quien lo viola queda tachado de ladrón.
Están muy lejos de ser ciudadanos útiles y ejemplares los o las que se abstienen de toda actividad frente a la malevolencia de los rectores de la cosa pública. Tampoco se conducen rectamente quienes viven con indiferencia en medio de la corrupción oficial. Pero hay viles mayores que los que miran exclusivamente los intereses de la patria como medio de satisfacer su vanidad o levantar su fortuna. Hombres y mujeres de esta catadura apelan a procedimientos de baja laya para encumbrarse, y se encumbran.
Evite que esto vuelva a suceder en Panamá, votando el 2 de mayo próximo por la nómina presidencial de la dignidad y la esperanza nacional "Torrijos, Lewis Navarro y Arosemena", y demuestre sin más dilación que aspira y desea vivir en una patria nueva.
El autor es pedagogo, escritor, diplomático y miembro del PRD
Además en opinión
. Queremos saber
II: I. Roberto Eisenmann, Jr.
. Cien mil voluntades
y una sola razón: Juan Carlos Ansin
. 100 mil tontos...:
Daniel R. Pichel
. Interveniren política
no es mercadear: Paulino Romero C.
|