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Cartas del lector
Foto denuncia del día
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A la espera
Pescadores artesanales que llegan a descargar en el Muelle Inglés, cercano
a donde está ubicado el Mercado de Mariscos, tienen unos comensales que
esperan atentos, por si algo sobra.
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Réplica
17 de febrero de 2004
Llama poderosamente la atención que el día 20 de
diciembre de 2002, fecha en que fui separado del cargo de Auditor
III, con funciones de administrador, del Hospital El Vigía
de la provincia de Herrera, 10 días después se publica
una noticia titulada “Separan al director de El Vigía”.
Esa nota de carácter injuriosa y difamatoria con información
evidentemente proporcionada por funcionarios de la misma Caja de
Seguro Social (CSS), afectó de manera directa e irresponsable
la dignidad y profesionalismo de mi persona, además de violar
flagrantemente el derecho de un debido proceso que estaban por
iniciar mis abogados y la presunción de inocencia que consagra
la Constitución Política y que hay que respetar.
Igualmente, el artículo periodístico del 30 de diciembre
de 2002 contiene información que hasta yo desconocía,
ya que no me había brindado la CSS las copias de la razón
por la que me tenían que investigar, me pregunté desde
esa ocasión cómo y quién le permitió al
periodista divulgar un hecho que en ese entonces era vedado a mi
persona, y peor aún, porque se encontraba en la fase inicial
de mi defensa legal por la situación que indebidamente me
atribuían.
No le bastó con difamarme el 30 de diciembre de 2002, sino
que el 18 de febrero del 2003, se publicó otra noticia “Destituyen
al administrador de El Vigía”, en el cual se expone
la versión de un funcionario de la CSS, Pastor Falconett,
más no la mía, que siempre aseguré que no
lesioné a la institución, donde he trabajado por
20 años. Otra vez el periódico La Prensa violó mi
integridad, decoro, dignidad y el profesionalismo que me ha caracterizado
para ascender hasta la posición de administrador de un hospital.
Luego de una larga espera, en el que mis abogados
y mi persona interpusieron los recursos y escritos legales necesarios
para mi
defensa probando la verdad de los sucedido con la empresa Sugilab,
el pasado 11 de febrero de 2004, fui finalmente notificado de la
Resolución No. 35,083-2004- J.D. de 8 de enero de 2004 en
la cual la junta directiva de la CSS resuelve:
“Modificar la Resolución No. 0891-03 de 7 de febrero
de 2003, mantenida por la Resolución No. 2020-03 de 21 de
abril de 2003, a través de la cual se ordena la destitución
del funcionario Carlos Manuel Cortez Ureña, portador de
la cédula de identidad personal 8-231-319 y en su defecto
se le suspende por el término de cinco días sin derecho
al cobro de su salario, del cargo de Auditor III, con funciones
de administrador del Hospital El Vigía de la ciudad de Chitré por
ser responsable de la pérdida o daño de objetos,
instrumentos, útiles, equipos y maquinarias entregadas para
la ejecución de sus labores.
Igualmente, se le establece cuenta por cobrar
por la suma de 141 dólares con 80, por la compra de tiras de glucosa, las cuales
no han sido recibidas en la institución”.
Ante la decisión de la autoridad máxima de la CSS,
ha quedado demostrada definitivamente mi inocencia ante la supuesta
lesión patrimonial de que me habían acusado, salvo
la sanción que me establecieron por una falta administrativa
que reconozco haber cometido. Sin embargo, el 16 de febrero se
hizo otra publicación, donde se hace alusión a una
entrevista de un funcionario que no se quiso identificar, dando
a entender que Jované me despidió por corrupción.
La nota publicada bajo el título: “Restituyen a administrador
de El Vigía”, en vez de hacer una publicación
alusiva a la demostración de mi inocencia que en todo momento
defendí personal y legalmente, hace aseveraciones nuevamente
difamatorias, pues deja entrever que yo era un funcionario corrupto “que
botó Jované”, y por tanto, aunque no lo indique
taxativamente, he sido restituido por otra administración,
que por tanto apadrina la corrupción. En vez de limpiar
mi nombre y mi integridad ahonda el hecho de la lesión patrimonial
y da entender, reitero, mi participación en la corrupción
de la institución en donde reinicié mis labores,
cuando todos los actos que ejecuté para corroborar la verdad
resolvieron que mi reintegro fue legal y justo.
Carlos Manuel Cortez Ureña
Sobre la quinta papeleta
El artículo titulado “La increíble manipulación
del Consejo Ecuménico”, escrito por Carlos Ernesto
González Ramírez, lo considero injusto, ya que el
Movimiento Ecuménico no plantea la “quinta papeleta” con
ningún interés político partidista, sino con
el propósito de que la ciudadanía exprese su opinión
en torno a este tema.
La ya desaparecida quinta papeleta hubiese
sido el instrumento del pueblo para hacer cambios reales en la
ya cuestionada Asamblea
Legislativa, la dudosa Corte Suprema de Justicia y otras tantan
entidades gubernamentales que adolecen de credibilidad. Quienes
hoy día cuestionan la quinta papeleta representan a los “corruptos
de siempre”, a los que se acostumbran a vivir de las prebendas
que les permitían sus posiciones dentro del gobierno de
turno, añorando de hecho el pasado.
Cuando el Consejo Ecuménico se embarca en el tema de la
quinta papeleta lo hizo con el propósito de que los panameños
contaran con una nueva Constitución, por ello lograron obtener
alrededor de 100 mil firmas, a pesar del corto tiempo y costo que
representa.
La gran mayoría del pueblo panameño sabe que la
iniciativa de dicho Consejo hubiese beneficiado al país,
porque se escogería a los mejores hombres y mujeres para
reformar la Constitución.
Pero lo lamentable es que se cuestione esta
iniciativa, pues lo que se pretendía era ser una luz en la oscuridad e impunidad
de los deshonestos, alegando que el Consejo Ecuménico es
falso y que pretendía coaccionar a los magistrados del Tribunal
Electoral poniendo en peligro el proceso electoral del 2 de mayo.
Dionisio Martínez H.
Sobre la quinta papeleta
El artículo titulado “La increíble manipulación
del Consejo Ecuménico”, escrito por Carlos Ernesto
González Ramírez, lo considero injusto, ya que el
Movimiento Ecuménico no plantea la “quinta papeleta” con
ningún interés político partidista, sino con
el propósito de que la ciudadanía exprese su opinión
en torno a este tema.
La ya desaparecida quinta papeleta hubiese
sido el instrumento del pueblo para hacer cambios reales en la
ya cuestionada Asamblea
Legislativa, la dudosa Corte Suprema de Justicia y otras tantan
entidades gubernamentales que adolecen de credibilidad. Quienes
hoy día cuestionan la quinta papeleta representan a los “corruptos
de siempre”, a los que se acostumbran a vivir de las prebendas
que les permitían sus posiciones dentro del gobierno de
turno, añorando de hecho el pasado.
Cuando el Consejo Ecuménico se embarca en el tema de la
quinta papeleta lo hizo con el propósito de que los panameños
contaran con una nueva Constitución, por ello lograron obtener
alrededor de 100 mil firmas, a pesar del corto tiempo y costo que
representa.
La gran mayoría del pueblo panameño sabe que la
iniciativa de dicho Consejo hubiese beneficiado al país,
porque se escogería a los mejores hombres y mujeres para
reformar la Constitución.
Pero lo lamentable es que se cuestione esta
iniciativa, pues lo que se pretendía era ser una luz en la oscuridad e impunidad
de los deshonestos, alegando que el Consejo Ecuménico es
falso y que pretendía coaccionar a los magistrados del Tribunal
Electoral poniendo en peligro el proceso electoral del 2 de mayo.
Dionisio Martínez H.
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