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Cartas del lector
Foto denuncia del día
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Una piedra en el camino
En la vía que conduce hacia la comunidad de Bayano, distrito de Chepo,
hubo un derrumbe de piedras de un lado de la carretera. Los restos de roca que
quedaron allí son un peligro para quienes diariamente pasan por el área.
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Aclaración
28 de enero de 2004
Deseamos señalar algunos errores que se cometieron en la
nota: “Entre quiebras y escándalos”, publicada
el 14 de enero del 2004, donde queda una impresión totalmente
apartada de la realidad de Banco Disa.
1.- En primer término, el artículo se refiere a “quiebras
y escándalos” y cita específicamente, dando
como “ejemplo”, al Grupo Adelag, Fotokina, Banaico
y menciona como un solo grupo a Banco Disa, The Providence y Estrellamar.
Dicho de esta forma, la nota tiende a desinformar, primero no forman
ni han formado un “grupo” financiero, y segundo porque
Banco Disa no tuvo “quiebra” ni deudas sin amplias
garantías y respaldo económico. No sabemos qué deudas
dejó el grupo de Sabastián Méndez, pero podemos
asegurarle que cuando Banco Disa fue intervenido y declarada su
liquidación forzosa por la Superintendencia de Bancos, la
causa fue un secuestro injusto, ya que el Banco no estaba en quiebra,
ni fraudulenta ni de ninguna otra clase como dice el artículo.
2.- En efecto, Banco Disa fue intervenido
y puesto en liquidación
porque un exdirector lo secuestró de manera inconsulta,
sorpresiva e injusta con el propósito de recuperar los diez
millones de dólares que él había aportado
en una cuenta de inversión.
Es importante destacar que no solo el exdirector
aportó sus
dineros para hacerle frente a situaciones que a juicio del gerente
general en 1998 eran temporales. En esa oportunidad, algunos directores
de Banco Disa en total aportaron más de 50 millones de dólares
para capitalizar al banco, lo que dio por resultado que antes que
se secuestrara el banco, éste se encontraba saneado, líquido
y capitalizado con 14.5 millones de dólares adicionales
que aportó el exdirector Jorge Endara Paniza.
Con el secuestro sorpresivo, la mayoría de los directores
perdimos 40 millones de dólares y los dineros de los clientes
quedaron congelados hasta tanto se termine la liquidación
del banco, que en el momento del secuestro contaba con los fondos
y la liquidez para hacer frente a sus pasivos.
3.- Causa mucha extrañeza y obliga a considerar que puede
existir prejuicio cuando se identifica a Rafael Endara como director
del Banco, lo que nunca fue. El fue vicepresidente ejecutivo y
gerente general y como tal el administrador y responsable por la
administración del Banco, pero no por su liquidación.
4.- Es por lo tanto una grave falta contra
la verdad aseverar que en el caso de Banco Disa se trata de una
quiebra y mucho menos “quiebra
fraudulenta”, pues no hubo quiebra y mucho menos fraude.
5.- Es doloroso que a pesar de todos los esfuerzos
monetarios y personales que hicimos la gran mayoría de los directores
para proteger y salvar los dineros de clientes, depositantes y
accionistas al final no lo pudimos lograr y las pérdidas
que sufrimos cada uno de nosotros no alivian por el resultado del
secuestro y la intervención.
No podemos aceptar que se siga desconociendo
la verdad y utilizando los nombres de ciudadanos que ni en este
caso ni en ningún
otro, han cometido un fraude y que a diferencia de otros casos
que mencionan en la nota, hemos dado la cara, permaneciendo aquí todo
el tiempo, porque no hemos actuado ni de mala fe, ni muchos menos
dolosamente en este ni en otros asuntos de nuestra larga vida empresarial.
Y con esta aclaración rechazamos de plano los injustos ataques
que ignoran la verdad.
JJ Vallarino Jr.
Carlos Araúz
José Chirino
Ruben Carles
Comentan artículo
10 de febrero de 2004
En el día de la fecha, el señor Carlos Alberto Montaner
en su artículo: “Argentina quiere ser un país
normal”, pone de manifiesto su legítima y desinteresada
preocupación por aquel lejano país sudamericano.
Sería para agradecérselo, si no fuera porque el firmante
sigue a tontas y locas los desatinos cometidos por conspicuos compatriotas
suyos, funcionarios del gobierno republicano a quien pareciera
servir con loables méritos.
El presidente Kichner no necesita de amanuenses,
ni yo he nacido con tal vocación, por lo cual no saldré a defender
su postura. La historia suele hablar en sobremesa, tarde, largo
y seguro. Pero el señor Montaner, como de costumbre, soslaya
verdades, que es como los políticos y los escribientes suelen
mentir. No menciona este viejo amigo de Argentina, que ese país
dejó de ser serio y normal en la década de oro del
libre mercado de embudos , la privatización amañada
y la libre competencia entre David y Goliat. Nada dice ni critica
al autor de la debacle mayor provocada por su líder espiritual,
el astuto Menem y su alquimista Cavallo, a quienes en más
de uno de sus artículos panfletarios alabó. Desgraciadamente,
la causa de la corrupción de aquel gobierno, del cual este
autor, tanto como las autoridades mundiales de las IFI y gran parte
del empresariado, fueron solidariamente responsables del desprestigio
argentino. Quienes aplaudieron ese oprobio fueron precisamente
los legisladores del primer gran corruptor argentino. Sin necesidad
de recurrir a los ejemplos de países paradigmáticos,
la Ley de un país que pretende encauzarse por los carriles
de la normal convivencia los está investigando y seguramente
habrá sentencia.
El señor Montaner que es “tan listo y educado como
un argentino”, si fuera sincero, debiera saber que para salir
de ese tremendo holocausto financiero, se necesita, aunque sea
transitoriamente, de un sistema de gobierno, honesto, legítimo,
incluyente y solidario. Posiblemente es lo que necesite también
el país donde nació Montaner, cuando las brevas estén
maduras y él contribuya con mejor intención y fe
que con la Argentina de sus amores.
En cuanto a España y su recuperación, el éxito
no se debe al abrazo del libre mercado solamente, sino al coraje
del pueblo español y al hecho fortuito de que España
es parte de Europa y de los bienes recibidos a su ingreso al Mercado
Común Europeo.
Sr. Montaner, si el mercado es libre y las
leyes que lo gobiernan flotan en las tranquilas aguas de la oferta
y la demanda ¿por
qué necesita de tantos tratados y reglamentos?
Dr. Juan Carlos Ansin
Responden artículo de opinión
10 de febrero de 2004
El martes 10 de febrero se publicó un artículo en
la sección Opinión, de La Prensa, titulado “Alejandro,
el bravucón”. Se recibió esta réplica.
Desde pequeño aprendí que pelear con una mujer,
un gay o una lesbiana es harto difícil. Casi siempre, al
final, terminan lanzándote un ataque certero al punto más
vulnerable del hombre: su hombría. Y uno termina siendo
calificado o como cobarde o como afeminado, epítetos difíciles
de contrarrestar en una discusión racional y en donde no
hay pruebas de por medio. Por eso desde chico no me peleo con las
mujeres.
Otra cosa que aprendí en los años de militancia
política juvenil es que uno no debate con los que no tienen
el peso político de uno. Vernacularmente hablando, el gallo
en una gallera no pelea con las cucarachas. O las ignoran o se
las comen. Como ya opté por ignorarla, quiero que sepa que
lo que diga usted de mí tiene la menor importancia.
La razón de estas líneas radican en que, al leer
su artículo por insistencia de un amigo, usted expresó temores
e insinuó que me haría justicia con mis propias manos.
Efectivamente, su post data es verdaderamente preocupante y peligrosa
y me motivó a expresarle categóricamente las seguridades
de que en modo alguno procederé en contra de usted.
Me reafirmo que se debe sentir absolutamente
tranquila y puede escribir de mí lo que le dé la gana. Oféndame,
irrespéteme, búrlese de mí y satisfaga conmigo
sus deseos insatisfechos en casa. No la tocaré ni con el
pétalo de una rosa.
Yo soy un gordo guapo, elegante y señorial. Orgulloso de
mi pasado guaykuchano. Extasiado por ser parte de la mejor organización
política del mundo: el Partido Arnulfista. Feliz de ser
un delfín de Mireya Moscoso. Celoso de mi amistad personal
con el próximo presidente de la República de Panamá:
Dr. José Miguel Alemán. En fin, soy un hombre feliz
y risueño. En cambio usted le hace honor a su apellido.
Así pues, no tema nada y escriba a
voluntad lo que le parezca, cuando le parezca y donde le parezca.
Lic. Alejandro Pérez S.
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