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Cartas del lector
Foto denuncia del día
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En doble vía
El asiento de la parada que está ubicada
en La Locería, en el corregimiento de Bethania, está sostenido
por un bloque, ya que el punto de soldadura se rompió. Y
digo que está en doble vía porque se necesita de todos para
que las cosas funcionen bien: de las autoridades que construyan
las casetas y que les den mantenimiento y de los usuarios
que tienen la responsabilidad de cuidar estos bienes, porque
es a ellos a quienes beneficia.
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Amador
31 de enero de 2004
Hace poco fui con unas amigas arquitectas
a ver las maquetas, bocetos y fotos del museo de la Biodiversidad,
diseñado
por el afamado arquitecto Frank O. Gehry.
Reconozco que el sitio donde va a estar ubicado
es privilegiado por su localización, pero me dio un gran pesar ver cómo
poco a poco han ido cediendo terrenos de Amador, un lugar que debió dejarse
como un gran parque y lugar de esparcimiento para la gran población
que tiene la ciudad de Panamá.
En tiempos de los americanos, en Amador había terrenos
destinados a áreas deportivas, donde a la gente del pueblo
se le permitía ir a entretenerse sanamente. Canchas de fútbol,
béisbol, básquetbol, tenis, golf, etc.
Todas estas instalaciones fueron destruidas
para hacer un gran área
de estacionamiento, o dárselas a consorcios que pudieron
ser ubicados en otras áreas, sin la necesidad de destruir
instalaciones tan valiosas.
Queremos que nuestra juventud le diga no a
las drogas y a los vicios, pero por otro lado les destruimos
las áreas deportivas
que los pueden alejar de esos males.
Se están construyendo hoteles, marinas, tiendas, restaurantes,
convention center, etc., segregando cada vez más a la gente
humilde, que no puede pagar por esas facilidades. Sólo quedará una
calzada super transitada con carros yendo y viniendo.
Ojalá y no llegue el día que en las garitas existentes
restrinjan el paso a su antojo y conveniencia, despojando a la
clase sin recursos de un área que debió destinarse
para el disfrute de la ciudadanía en general.
Tal vez la escultura que han colocado a la
entrada de la calzada, donde se ven varias figuras de gente del
pueblo, alrededor de la
bandera, sea un mudo testimonio del reclamo que le hacen a la bandera
- gobierno y su gente- por haber preferido el lucro económico
al bienestar de ese pueblo que representan. ¿Los dejaremos
solos?
Arq. Argelis Gaudiano de Erroz
Otro punto de vista
2 de febrero de 2004
Luego de leer el artículo “Otra concesión
de a centavo” (La Prensa 1/2/04), invite a mi esposa a que
visitáramos la exhibición de lo que será el
nuevo Museo de la Biodiversidad, próximo a iniciar su construcción
en el área de Amador. Con gran dolor pudimos percatarnos
de cómo los inversionistas, funcionarios de entidades públicas
y desarrollistas, al parecer solo ven las ventajas económicas
de los proyectos y no se dan cuenta de los daños que pueden
causar los rellenos improvisados a lo largo de la Calzada de Amador.
Este sitio es ideal para explotarlo turísticamente, tiene
una hermosa vista hacia varios puntos de la ciudad, y no tiene
nada que envidiar a las grandes y preciosas zonas costeras que
hay –por ejemplo– en Sydney y su bahía en Australia
y la ciudad de Vancouver, en Canadá.
Contamos cuatro rellenos: el primero, antes
de llegar al Paseo de las Banderas; el segundo, en la playita,
donde estaba ubicado
el restaurante Los Ranchitos; el tercero, entre isla Perico e isla
Flamenco y el cuarto, que ya está incluso lleno de edificios
construidos, antes de llegar a la rotonda de entrada a Flamenco
y que impide apreciar la vista en que hasta hace poco más
de un año podíamos ver cierto sector de nuestra bahía
y ciudad.
Muy pronto se convertirá la calzada en algo parecido, y
todavía de mayor proporción, a lo que hoy tenemos
en la Avenida Balboa con el Club de Yates y Pesca, que comenzó siendo
un área mínima, según mis recuerdos de niño
y que hoy ha crecido por lo menos cinco veces más de lo
que era originalmente cuando se construyó, impidiéndonos
apreciar todo el entorno hasta el Casco Viejo desde esa parte.
Apelamos a las autoridades responsables que
permiten estos exabruptos que enmienden estos entuertos, que
más que favorecernos
nos perjudicarán.
Arq. Leopoldo Pérez Estrada
La cuenta existe
26 de enero de 2004
La noticia aparecida en primera plana de La
Prensa del 24 de enero de 2004, titulada “EU devolvería a Panamá millones
de Noriega”, señala que “hasta el momento no
se ha logrado confirmar la autenticidad de este documento”,
refiriéndose a la cuenta. A este respecto deseo aclarar
que la cuenta existe, pero no se ha podido culminar con los trámites,
debido a que hace falta que el ministro de Economía y Finanzas
autorice a los panameños denunciantes para que puedan reclamar
estos dineros, lo que se ha negado sistemáticamente. ¿La
excusa? Una absurda posición, “dizque” no cree
en la existencia de la cuenta.
Por otro lado, esta actitud se vuelve todavía más
absurda porque al Estado panameño no le costará absolutamente
nada que a los denunciantes se les pague estos dineros, ya que
todo el trabajo legal está realizado en Panamá y
en Estados Unidos.
Sería interesante saber qué hay detrás de
todo esto y que se tome un verdadero interés en este asunto.
En el momento que el ministro de Economía y Finanzas autorice
a los denunciantes, éstos podrán reclamar esos dineros
y entonces sabremos con exactitud si son reales o no; mientras
tanto, estaremos en el limbo.
¿Por qué esta actitud de desidia por parte de las
autoridades en Panamá, cuando podemos salir favorecidos
y hasta pagar nuestra deuda externa, con un poco de buena voluntad?
Esperemos que el próximo gobierno cuente con funcionarios
interesados realmente en el bienestar económico de Panamá,
que manejen con responsabilidad y honestidad la solicitud de los
denunciantes originales de la cuenta, despojándose de actitudes
e intereses personales, que hasta estos momentos no sabemos hasta
dónde llegan.
Solo deseamos que para ese entonces, no sea
demasiado tarde para que Panamá recupere estos dineros que nos ayudarían
a resolver los múltiples problemas económicos que
afrontamos, amén de la deuda externa y sus millonarios intereses
que nos ahogan.
Sheila Mae C. de Royo
Cultura política
31 de enero de 2004
En estas últimas semanas se ha notado el aumento de las “actividades
políticas” de los cuatro candidatos a la presidencia
de la República y de los candidatos a puestos de elección
popular: alcaldes, representantes y legisladores.
Y en esas muchas actividades hemos vuelto
a ver la cara a muchos “políticos”,
especialmente a los que aspiran a una reelección en sus
cargos, nuevamente expuestos a la opinión pública.
No obstante, también hay otros que después de que
fueron derrotados en la pasada contienda electoral, desaparecieron
como por arte de magia y no es hasta ahora que los volvemos a ver,
justo en los meses destinados al proselitismo político.
Me preguntó qué pretenden representar o a quién,
se alejaron cinco años y ahora aparecen, quizás solo
para conseguir votos.
Tener una verdadera vocación de servicio y madera de auténtico
líder político de una comunidad es estar siempre,
no cada cinco años.
Un verdadero líder es aquel que siempre está al
alcance de quien lo necesita.
Es el que en vez de decir “vayan” dice “síganme”;
es el que mantiene la calma cuando los demás la han perdido;
es el que sufre las necesidades y fracasos de sus representados
y celebra con ellos los logros y triunfos obtenidos; en fin, es
el que está con su gente en las buenas y en las malas.
También me pregunto si son estas personas que solo vemos
cada cinco años, cargando niños, repartiendo besitos
a las mujeres, saludando a diestra y siniestra a todo el que tengan
por delante, como verdaderos autómatas, ofreciendo puentes
en donde ni siquiera hay ríos, y con un séquito de
manzanillos tras de él, con la expectativa de conseguir
una mayor botella dentro del gobierno, unos verdaderos líderes
dignos de representarnos.
Claro que no. Esto no representa un verdadero
y genuino liderazgo, esto no es lo que queremos los panameños pensantes que somos
la mayoría.
Esto no es un concurso de popularidad ni de
simpatía que
se celebra cada cinco años, nos abocamos a elegir a las
personas que llevarán las riendas de nuestro país
por cinco años. Entonces, aprendamos a votar por los más
capaces, los más honestos y los más preparados.
Esta oportunidad solo se nos presenta cada
cinco años,
aprovechémosla eligiendo a los mejores, acabemos con el
clientelismo político y de esta manera podremos tener la
satisfacción del deber cumplido de un buen patriota, porque
eligiendo a los mejores tendremos, sin lugar a dudas, un mejor
Panamá.
Samuel Sadot Vernaza M.
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