Panamá, 2 de febrero de 2004
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CONVERSACION CON UN 'CROMAGNON'

De hombres ovejas cubiertos con pieles de ovejas

Efrain Hallax
Especial para La Prensa
revista@prensa.com

Nunca he podido confiar en hombres que no se tomen un par de copas, que no les guste el helado o que no les guste las mujeres.

La sociedad ha evolucionado en su aspecto femenino a un ritmo mayor que su ritmo masculino. Ejemplos clásicos de esta evolución son las leyes igualitarias, la desaparición de prostíbulos, el voto femenino, la desaparición de harenes, las pensiones de los hijos, la creación de la belleza y el arte femenino, las profesionales universitarias, etc.

Debido a estos cambios (los cuales no son muy bien aceptados por muchos hombres) el hombre moderno está atrapado dentro de un círculo de mentira y de deseos: por un lado, desea ser un hombre honorable y correcto delante de su familia, y por el otro, mira bajo sus párpados a la vecina del frente.

Habla de paz y hace la guerra (compañías contra compañías, partidos contra partidos), habla de familia y anuncia para otros hijos en la radio el licor y cualquier porquería que vende, habla de amor y lo que quiere es sexo, habla y habla y miente y miente.

Cenas impecables, arbolitos de Navidad, vajillas finas, velitas aromáticas... el mundo femenino es completo y, en este mundo, un hombre se sienta y mira al mundo de sus ancestros desaparecer bajo el encanto del mundo femenino.

Humos e ilusiones que no pertenecen al cromagnon moderno. Aun así sonreímos y sonreímos.

Caminamos en un círculo sin poder ganar, un círculo que, sin saberlo nosotros, ya tiene al final grabado el nombre de una mujer.

Quiero hablarte hoy día acerca de hombres que, debido quizás a tantos cambios, mienten para conseguir mujeres; quiero conversar acerca de esas ovejas con piel de oveja que intentan ser ovejas, porque ya de siempre lo fueron.

Hombres que no tienen el valor de mirarse a sí mismos y decirle a una mujer una noche que desean estar con ella porque tienen miedo, o porque están locos de deseo, o porque están tristes; en vez de eso mienten en el proceso, y corrompen el sistema, a su antojo.

¿Por qué decir un "te quiero" cuando no es importante? ¿Por qué decir "te amo" cuando sabes que es una mentira?

La mentira masculina es tan horrible como la aceptación y la necesidad femenina de ser escuchada. "Si no mientes, Halax, no te puedes acostar con una mujer en este pueblo", conversaba un amigo .

Creo que menospreciamos la intelectualidad de una mujer y somos nosotros los que nos quedamos atrás (esto no me asusta); lo que sí me asusta es el hecho de que sigamos pensando que la mujer panameña no puede y no tiene la capacidad de entender acerca de una noche apasionada de sexo y amor, que la mujer no pueda entender acerca de necesidades y de amistad; que creamos que solo a través del engaño podemos conseguir algo que no podemos conseguir sin el disfraz de ovejas.

Esto me molesta, me molesta el engaño ya que perpetúa nuestro círculo de la muerte.

¡Que no te dé vergüenza ser hombre! ¡Que no te dé vergüenza el hecho de que te gustan las columnas vertebrales hermosas!

Que no te asuste el aullarle a luna, por querer besar mil estrellas.

Llora si tienes que hacerlo. Sufre y ríe si es necesario, pero quítate ese pedacito de piel falsa y ¡atrévete a decir que deseas, que quieres, que necesitas!

Y si en el proceso también puedes amar, pues, enhorabuena, ¡ama! Y ama ¡hasta que revientes todas las velitas aromáticas del universo!

En 600 años, o sea seis siglos más, el mundo como tú y yo lo percibimos habrá desaparecido por completo.

Las mujeres, los hombres ovejas y los descendientes de Walter Mercado serán los triunfadores en esta carrera evolutiva.

Puedes cambiarte al lado de los ganadores si así lo deseas, o puedes decidir, vivir tu existencia honrando lo que eres, ¡un hombre!

En mi libro de honor, ningún hombre se niega a sí mismo mintiendo para conseguir el amor de una mujer.

La razón es sencilla: al hacerlo tú dejas de existir, al hacerlo tú desapareces, al hacerlo la vacuosidad prevalece: para entonces convertirnos y transformarnos en un estúpido hombre oveja, escondido bajo la miserable piel de una oveja.

¡Beeeeeee! ¡Beeeeee!


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