¡ Peloteros a la brava!
HARMODIO ARROCHA JR.
harrocha@prensa.com
El cuadro dramático que vive en carne propia
el técnico Aníbal Reluz en el campo de concentración del equipo
mayor de Panamá Oeste, es un cuadro patético que refleja crudamente
la realidad del sufrido deportista panameño abandonado a su suerte.
¡Qué pena!, o quizás, lo más adecuado es ¡qué desgracia!,
jamás pensé que ya no podría ocurrir algo peor.
Las condiciones inhumanas y los problemas
económicos que rodean el entrenamiento de la preselección mayor
del Oeste son terriblemente frustrantes.
No sé si Reluz hace bien en someter a estos
peloteros, que muchas veces llegan con hambre y sueño, a un campo
de entrenamiento que únicamente pueden utilizar cerca de la medianoche.
La tropa del Oeste entrena en un cuadro
de fútbol (El Matuna) cuyo uso está limitado y luego de una larga
espera ingresa casi a medianoche al terreno del Justino Salinas
después de que los juveniles terminan su faena.
Reluz, al frente de una tropa devastada
por los problemas económicos, reaccionó ayer indignado por los
problemas que rodean a los jugadores y aseguró que si tiene que
empeñarse para llevar al equipo al torneo nacional, lo va a hacer.
Peloteros a la brava
Veamos el crudo perfil de los peloteros
del Oeste.
Doce de los 24 jugadores que tienen asegurado
un cupo en el roster oficial, trabajan en la construcción y solo
disponen de tres a cuatro horas para dormir.
Muchos de ellos llegan al entrenamiento
solo con un almuerzo y muchas veces un parco desayuno.
Los jugadores de las localidades de Chame
y San Carlos viven de tirar bloques en una construcción y de
hacer fundación.
Otros simplemente no tienen trabajo y reciben
apoyo de los técnicos para cumplir con las prácticas.
El campo corto del equipo que fue uno de
los titulares en 2003, es un jugador que tira de 800 a mil 200
cajas diarias en la Cervecería Barú-Panamá.
Hay dos jugadores que tienen que levantarse
a las 5:00 a.m. para trabajar en la construcción y llegan a su
casa a la 1:00 a.m. del día siguiente.
El grueso de los jugadores es concentrado
a las 10:00 p.m., a la hora que termina de jugar el equipo juvenil
y salen del Justino Salinas faltando un cuarto para las doce
de la noche.
Un pelotero que reside en una comunidad
del Valle de Antón, en San Carlos, recibe una sesión de entrenamiento
especial, debido a que solo duerme tres horas para luego levantarse
a trabajar en la construcción.
Esto no es todo. El cuerpo técnico no tiene
nada asegurado en cuanto a sus honorarios y por los vientos que
soplan, su estabilidad en la conducción del equipo dependerá de
una colecta que ya puso en práctica el piloto Reluz.
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