El tratamiento de recuperación inmunológica
Este tratamiento de recuperación inmunológica aumenta las defensas CD4, con lo cual el virus del sida reduce su presencia en el organismo
Herasto Reyes
hreyes@prensa.com
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Fotos cortesía de Xavier Adum.
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La persona padecía de un agresivo sarcoma de Kaposi, después de iniciado el tratamiento metamorfosis, en poco tiempo, las laceraciones habían
desaparecido, solo quedaban las manchas. Las fotos fueron tomadas el
27 de octubre y el 24 de noviembre. respectivamente. |
Hasta ahora se ha hablado de una guerra agresiva contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que no ha dado los resultados necesarios ni esperados, porque el virus es mutante, cambia y se convierte en otra cepa para la cual la medicina química no está preparada. Por esta razón, la persona infectada no logra los niveles de salud necesarios para vivir.
Con una filosofía distinta, aquella que plantea la guerra
defensiva, se ha creado el tratamiento de recuperación inmunológica conocido
también con el nombre de metamorfosis. Este bloquea al virus su acceso a las
células defensivas (CD4) del cuerpo y por ello el virus queda sin casa ni
comida; los CD4 quedan en paz, aumentan sus cantidades y pueden desarrollar
su trabajo defensivo de forma completa.
Al tratamiento de recuperación inmunológica se ha llegado después de 10 años de investigaciones, tanto en Ecuador como en laboratorios estadounidenses, bajo el estudio y el cuidado científico del ecuatoriano de origen libanés Miguel Salem, quien con la ayuda de varias personas (el médico José Adum, el farmacéutico Carlos Manzur, el comentarista Bobby Bermúdez, de Guayaquil, entre otros) logró descubrir un alga determinada de las aguas salobres de la desembocadura de un río, en el trópico. Descubrió también las virtudes terapéuticas de cierto tipo de miel preparada. Se hicieron todas las pruebas que la ciencia farmacéutica requiere y se llegó a la síntesis del tratamiento en seis dosis diferentes de pastillas que se administran en pares, cada conjunto en su tiempo.
Por razones distintas a su investigación científica, Salem vino a vivir a Panamá, se instaló en Boquete, le gustó el clima y el ambiente. Hizo algunas pruebas adicionales y convencido de sus resultados decidió, con la participación de empresarios chiricanos, crear el albergue Santa Ana, en Alto Boquete, camino a Palmira, como centro para la aplicación del tratamiento. En esos afanes han participado el empresario César Alvarado y su esposa Melisa. El doctor Esteban Morales (ex director nacional de Salud) es el director médico del proyecto. El doctor Adum es el supervisor médico que lleva adelante la supervisión del registro, los exámenes cotidianos y la atención expedita en casos necesarios. El relacionista público y promotor del proyecto es José Quijada. Hay además un equipo de profesionales capaces que atiende las tareas de enfermería, sicología, reflexología, cocina y lavado.
El tratamiento
El tratamiento tiene tres partes simultáneas: la medicamentosa, que implica la ingestión de las pastillas y la miel preparada, un examen médico diario y después cada dos días, la toma de los signos vitales (presión, pulso, respiración y temperatura) todos los días; la alimenticia: la comida es excelente y abundante, se come cinco veces al día, muchas proteínas, tanto vegetales como animales (principalmente: pollo, pescado y puerco), al principio suministraban algo de carbohidratos, pero después los suprimieron y aumentaron la proteínas; y la sicológica, física y espiritual: la sicóloga Dioselina de Bell impartió durante todo el tratamiento una serie de talleres de crecimiento y desarrollo personal a aquellas personas que considerara necesario, o a quienes se lo solicitaran les daba un tratamiento individualizado; desde el punto de vista físico, aparte de las caminatas y de la mesa de billar, asistía al albergue el reflexólogo José Román, quien aplicaba un examen físico y daba masajes en los pies y las manos, para liberar tensiones musculares. Hay que anotar que para los creyentes asistían un sacerdote católico y un pastor evangélico, una vez por semana cada uno.
El primer grupo, constituido por 10 pacientes al cual se sumaron, dos semanas después, seis más, estuvieron 58 días de tratamiento. Recibieron, esta vez, el tratamiento de manera gratuita. Había mucho escepticismo. Muchas personas infectadas con el VIH, que supieron del proyecto, se abstuvieron de asistir por desconocimiento y por miedo a que se les tomara como "conejillos de Indias". Los que por una u otra razón sí se convencieron del plan se alojaron por el tiempo indicado en el albergue Santa Ana, la mejoría de todos es notoria.
Lo primero que desapareció, en menos de una o dos semanas, fueron las infecciones de hongos en distintas partes del cuerpo. Hubo quienes llegaron con hongos sangrantes en las piernas y a la semana (sin ningún tipo de crema para hongos), ya se habían mejorado, sólo les quedaban las manchas.
Según la medicina oficial, el sarcoma de Kaposi, que sobreviene a algunas personas en la fase sida, no tiene cura, es la antesala de la muerte. Uno de los pacientes llegó con un sarcoma hiperactivo, le cubría detrás de las orejas, en la cara, en el torso, en los muslos y piernas. Sus esperanzas de vida, según le decían, se contaban por días. Empezó el tratamiento y a los ocho días se le habían desinflamado las laceraciones. Al final del tratamiento, con una salud envidiable, solo le quedan algunas manchas, en las orejas y en la espalda, las de la cara desaparecieron.
Es evidente que donde las apariencias no engañan es en los controles de laboratorio. El control de hemogramas en todos marcó índices más que normales. Pero en los exámenes de CD4 el aumento sacó de peligro a todos los pacientes que manifestaban riesgos notorios. El organismo debe tener como mínimo arriba de 200 unidades de CD4, de ahí para abajo la persona no tiene las defensas necesarias y en cualquier momento le puede caer una enfermedad oportunista y acabar con su vida. La meta ideal son 900 unidades.
Hubo quienes llegaron al tratamiento con 47 o menos CD4; al mes, cuando se hizo la segunda prueba, los CD4 habían subido arriba de 300 unidades y la tendencia gráfica era ascendente. Estas personas están fuera de peligro por razón de su inmunodeficiencia y podrán trabajar en forma normal.
Los comentarios más comunes de los participantes, en los días finales del tratamiento: "Esto es una maravilla", "me sentenciaban una muerte temprana, aquí en ocho días empezaron a curarme", "le recomendaré esto a todo mundo, con mis papeles en mano".
Un gran adelanto médico
El tratamiento de recuperación inmunológica o metamorfosis
representa un gran paso de la ciencia médica. En Boquete se comprobó su eficacia,
los 16 participantes que aceptaron el tratamiento son los primeros a nivel
mundial en haber logrado el repoblamiento de los CD4, con lo cual, como es
lógico, ha disminuido considerablemente la carga viral y la fase sida ha desaparecido.
Nunca antes de ahora, se había logrado tal alcance. Los pacientes con VIH vivían sin ninguna esperanza real, ahora la tienen. Los que pasaron el tratamiento se sienten más confiados en sí mimos, dispuestos a trabajar, a vivir y convencidos de que el virus del sida no los matará; podrán morir de otra cosa, pero el virus ha comenzado a morir por la acción defensiva de una metamorfosis que transforma lo que antes era imposible de tratar con éxito.
¿Por qué ha sido Panamá el centro principal de la investigación y aplicación del tratamiento de recuperación inmunológica? ¿Por qué no se fueron a Estados Unidos o a París, considerados la meca de la ciencia médica? ¿Por qué en Panamá, en Boquete? La respuesta general es que la ciencia no tiene fronteras, pero además por algunas circunstancias casuales que trajeron a los investigadores hacia este país y fue aquí donde un grupo de empresarios dispuso invertir en el proyecto; crearon el albergue, fundaron la empresa Grupo de Apoyo S.A.; consiguieron las licencias sanitarias necesarias y a un grupo de personas que decidió por voluntad propia acudir a recibir el tratamiento. Entre las proyecciones se espera abrir más albergues en Panamá y se ha hablado de Bogotá y México.
El primer grupo recibió el tratamiento gratis por dos meses más un año de continuidad. A partir del segundo grupo los pacientes tendrán que pagar una cuota que incluye estadía, atención médica y los medicamentos.
Dados los resultados en el primer mes de tratamiento, quienes lo dirigen han llegado a la conclusión de que en 30 días se consigue el propósito, por ello el próximo grupo estará solo ese tiempo; después de allí seguirán la dosificación de mantenimiento. Otra ventaja que tiene esta decisión es que el costo disminuye y más pacientes podrán acudir al tratamiento.
Para concluir, es necesario reafirmar que este nuevo tratamiento de recuperación inmunológica o metamorfosis es altamente efectivo; que este es un descubrimiento trascendental, mundial e histórico que representa un paso importante hacia la victoria de la humanidad contra el VIH; que este tratamiento se ha desarrollado en Panamá, lo que pone al país en la vanguardia de la medicina.
Teléfonos donde se puede obtener más información: 720-2442 y 720-2540 (Grupo de Apoyo S.A.); 694-2374 y 272-3620 (José Quijada).
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