Campañas sucias o verdades que duelen
Les digo al PRD y al señor Martín Torrijos que los panameños no somos ignorantes ni tontos; con claridad sabemos diferenciar cuándo hay campañas sucias o verdades que duelen
Luis Eduardo Camacho
De un tiempo para acá, cada vez que intentamos hablar de algunos hechos que fueron noticia en el pasado y que involucran la participación negativa de figuras de nuestro acontecer político, empresarial y social, se inicia una discusión sobre si esto se debe considerar "campaña sucia", o si esto no es más que nuestro derecho a pedir que las personas no sean evaluadas por sus discursos, sino por sus acciones. Es obvio que quienes pretenden lo primero, son precisamente aquellas personas involucradas activamente en estos hechos o comentarios negativos de nuestro pasado, pero que lamentablemente hoy les resultan muy difíciles o imposibles de explicar y de justificar, por ser las mismas verdades que les resultan inconvenientes; por otro lado, quienes rechazamos aquello de campaña sucia, somos los que pensamos que "los pueblos que olvidan su pasado están destinados a repetir sus errores en el presente y futuro".
Sucio sería decir que Martín Torrijos es responsable de los asesinatos, torturas, desapariciones y persecuciones que vivimos los panameños por enfrentar la mal llamada "dictadura con cariño" que encabezó Omar Torrijos; eso nunca lo hemos dicho. Lo que hemos señalado es que ni Martín Torrijos ni miembro alguno del PRD pueden decir que vivimos en el pasado los panameños que indicamos que nuestra lucha por libertad, justicia y democracia no terminó con la caída de la dictadura el 20 de diciembre de 1989; para muchos, la libertad no será completa mientras la verdad sobre los responsables de las torturas, las violaciones, los asesinatos (incluyendo el de su propio padre) y desapariciones esté prisionera para conveniencia de los criminales; no tendremos justicia mientras veamos en las calles a los delincuentes de la dictadura, burlarse de nosotros y de nuestra lucha, jactándose de sus crímenes; no podremos decir que tenemos verdadera democracia mientras existan panameños que aún no sepan si sus familiares están vivos o muertos, quién los asesinó o dónde fueron enterrados. Martín Torrijos debe entender que pedir que se conozca la verdad y que impere la justicia no es vivir de rencores ni clamar por venganza, es la convicción solo de que la verdad, la libertad y la justicia producen la paz.
Sucio sería decir que Martín Torrijos es el único responsable de los sufrimientos y angustias que vivimos los panameños cada vez que su partido, el PRD, gobernó el país; eso nunca lo hemos dicho. Lo que hemos señalado es que los panameños no somos tontos, que el señor Martín Torrijos no puede pretender que guardemos silencio, cuando alguien por conveniencia propia trata de distorsionar importantes hechos del pasado que hoy les resultan poco convenientes para sus aspiraciones políticas; justo eso fue lo que intentó hacer una vez más el señor Martín Torrijos, durante el desarrollo del primer debate entre los cuatro candidatos presidenciales, cuando nos pidió que le diéramos una oportunidad y nos dijo que él nunca ha sido presidente, ministro ni director del Seguro, dejándonos entrever que nunca ha ocupado alguna posición de responsabilidad.
No es campaña sucia decir que los seguidores de Martín Torrijos pretenden que no ejerzamos nuestro legítimo derecho de analizar su participación ministerial en el gobierno PRD de 1994 al 1999, porque ello nos demostraría claramente la enorme responsabilidad que le compete en las decisiones gubernamentales de su gobierno y que son la causa principal de las penurias económicas que aún vivimos muchos panameños. Para demostrar su participación en actos de los que hoy reniega y busca distanciarse, solamente tenemos que bajar la página web de la campaña del propio Martín Torrijos, si aún no la han eliminado. Allí encontrarán su hoja de vida, en la cual claramente se indica que el señor Martín Torrijos, al ocupar el alto cargo de viceministro de Gobierno y Justicia (ministerio del cual actuó como encargado) le correspondió, entre otras cosas, participar como miembro del Consejo de Gabinete; sí, ese mismo gabinete que aprobó la privatización del IRHE y del INTEL, gracias a la cual estamos estrangulados con altas cuentas de luz y teléfono; sí, ese mismo Consejo de Gabinete del gobierno PRD que aprobó la absurda eliminación de aranceles que casi extingue a nuestros productores agropecuarios. Pero no acabamos aquí, esa misma hoja de vida nos recuerda que esa alta posición le permitía a Martín Torrijos presidir las juntas directivas de la Dirección de Aeronáutica Civil y del Instituto Nacional de Telecomunicaciones, lo cual le da una mayor responsabilidad en esa privatización que hoy nos estrangula; por último, pero no menos importante, Martín Torrijos fue miembro del Consejo Nacional de Seguridad, desde esa alta posición; si hubiese querido, hubiera podido contribuir a la solución de los problemas de seguridad que ahora tanto critica y menciona.
Campaña sucia no es decir la verdad ni recordar el pasado. Lo sucio es insultar o tratar de desacreditar a quienes con responsabilidad y justicia nos recuerdan hechos del pasado, que muestran a los falsos profetas de hoy tal como verdaderamente son; por eso les digo al PRD y al señor Martín Torrijos que los panameños no somos ignorantes ni tontos; con claridad sabemos diferenciar cuándo hay campañas sucias o verdades que duelen.
El autor es secretario general del Consejo Municipal de Panamá
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