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Cartas del lector
Foto denuncia del día
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Por menos basura
La basura abunda en un sendero que conduce a áreas protegidas, cerca de
donde se construye actualmente del segundo puente, esto queda por el sector de
Cerro Patacón. Además de la mala imagen que da tanta basura, allí se
pueden alojar alimañas y, al final, el daño puede ser mayor para
los que pasan por el lugar. |
Una carretera llena de huecos
4 de enero del 2004
Para manejar hacia la provincia de Colón hay que tener
muchas habilidades, por ejemplo, agilidad en los brazos, ya que
tendrá que mover el timón de izquierda a derecha
y viceversa en muchas ocasiones para evitar caer en los huecos.
Además, tener una visión clara para poder identificar
dónde están los huecos y buena memoria, para poder
memorizar exactamente dónde están los huecos y poder
manejar con tranquilidad en la siguiente vez que pase por esa carretera,
eso no quiere decir que no saldrán nuevos huecos semanalmente.
También para transitar por la mencionada carretera se necesita
concentración. En una revista leí que para los viajes
largos y para que no sean pesados, hay que distraerse viendo el
paisaje de vez en cuando y por pocos segundo. Bien, le sugiero
que no deje de ver la carretera ningún instante, porque
corre el riesgo de regresar a su punto de partida en grúa.
Los autos deben tener buenos amortiguadores:
por muy buen conductor, no podrá evitar caer en unos de estos huecos y déjeme
decirle que solo basta caer en uno solo para que le haga daño
a su auto.
Otro requisito es tener buenas llantas: mejor que sean deportivas
o anchas para poder pasar por el borde de los huecos y evitar caer
adentro.
Y mucha gasolina, le sugiero que llene el
tanque, porque además
del tiempo que toma para evitar los huecos, también hay
que tomar en cuenta lo que va a gastar en gasolina por los tranques.
Sinceramente, es un trauma viajar diariamente hacia esta ciudad.
Gilberto Jiménez
La Corte Suprema y su presidente
4 de enero de 2004
Como hombre panameño, como ente social pensante, deploro
las absurdas y desasosegadas afirmaciones del doctor César
Pereira Burgos, magistrado presidente de la Corte Suprema de Justicia,
cuando en la página 2 del diario La Prensa del 4 de enero
de 2004, afirma que “no sería el héroe de la
Corte”.
De ello se infiere que, los actos de corrupción que trasciendan
a la Corte, no le inquietarán, puesto que, como lo señala,
las irregularidades en la administración pública
siempre han existido, aún desde l82l.
Es, por tanto, preocupante que el presidente
de la Corte Suprema de Justicia de un país como el nuestro, en donde los actos
de corrupción son constantemente denunciados por la opinión
pública, incluyendo la propia Corte –que es el barril
de pólvora sobre el que está sentado el doctor Pereira
Burgos– afirme que “no sería el héroe
de la Corte”.
Se deja entrever que a los 74 años de edad, en su vida
como hombre de ley ha encontrado tantas irregularidades en la administración
de justicia que una más no le llamaría la atención,
lo cual dice mucho de la desidia que manifestará sobre los
casos que lleguen a esa instancia
Conceptúo que debió haberse elegido en ese cargo
a un hombre más joven, con avidez de justicia y perseguidor
incansable del inculpado por delito, tal como lo haría el
buen médico que lucha por salvar al paciente de las garras
de la muerte o el competente educador que se esfuerza por la formación
integral del educando, afrontando los antivalores y fuerzas negativas
que la sociedad de hoy le inculca al joven.
Debió descartarse al hombre que con su voto avaló la
anulación del bochornoso caso CEMIS, y como él mismo
lo confiesa: “me pronuncié como creía que lo
debía hacer” y lo seguirá haciendo así,
porque no anda buscando honores ni ser “héroe” de
esa corporación de justicia.
Guillermo Walker Franco
Una de cal y otra de arena
7 de enero del 2004
La Prensa de ayer pondera con razón al magistrado César
Pereira Burgos, nuevo Presidente de la Corte Suprema de Justicia,
por su ponencia en una fallo del pleno que declaró imprescriptibles
los crímenes de la dictadura; pero, por otro lado, criticó injustamente
(con una noticia en Plana 3 y con una caricatura en "Demosgracia")
por su supuesto intento de no dar paso a la libertad de expresión
y a la justicia. Esto último es lamentablemente injusto,
porque lo que el magistrado Presidente Pereira Burgos, y así lo
hemos entendido, ha criticado de los medios es la reciente publicación
de una noticia (dada por una “fuente de entero crédito”)
acerca de una supuesta conversación entre magistrados del
pleno de la Corte, lo cual él mismo desmintió el
día de su toma de posesión como nuevo presidente
del máximo organismo de justicia. Deploro profundamente
que un sector tan importante del periodismo panameño haya
recibido de manera tan injusta al nuevo presidente de nuestra Corte
Suprema de Justicia.
Rogelio Cruz Ríos
Que se haga un juicio
público
6 de enero de 2004
Los felicito por el reportaje sobre el hallazgo
macabro que la Comisión de la Verdad ha realizado. Creo que esto no solo
debe ser del conocimiento del pueblo panameño, sino que
debemos dar un ejemplo a la comunidad internacional, haciendo un
juicio público en el que los medios de información
comuniquen al mundo sobre estas atrocidades.
El totalitarismo que existió en nuestro país durante
el régimen militar y la prepotencia reinante acompañados
por el temor de los ciudadanos decentes y honrados, obligaron a
muchos abandonar el país, perdiendo oportunidades de integrarse
más a los suyos.
Lo que me extraña en todo esto, es que Estados Unidos se
hizo la vista gorda al igual que la Organización de Estados
Americanos ante un hecho como este. Existiendo una Zona del Canal,
donde se alojaba el Comando Sur y una policía metropolitana
que custodiaba la parte civil de la Zona e inclusive una policía
secreta bajo la autoridad del Canal, cómo es que nadie dijera
nada sobre estos crímenes contra la humanidad.
Es cierto que existían creencias izquierdistas, pero también
había descontento de quienes no éramos izquierdistas
por los abusos y el totalitarismo del régimen, que no solo
afectaron al ser humano, sino los negocios de muchos que, por toda
la vida, se habían dedicado a ellos, interviniéndolos
y hasta desmantelándolos para hacerse del dinero ajeno.
Ello no es excusa para no haber hecho juicios a los que por cualquier
motivo fueron arrestados. Todos tenían el derecho a ser
juzgados en un tiempo razonable, respetando los mandatos de la
ley y, de ser condenados, comprobar su culpabilidad sin dudas razonables.
Igualmente, los que fueron asignados por el
periodo de su castigo a penitenciarías, tenían
derecho a que se les respetaran sus derechos humanos y su dignidad.
Un ejemplo clásico que les puedo mencionar, es el caso
de nuestro compatriota en el Perú Pacífico Castrellón,
que fue acusado de terrorismo después de haber sido llevado
a un juicio militar, que lo condenó a 35 años de
prisión. Hasta donde tengo entendido, a Pacífico
no se le ha maltratado en comparación con lo que el régimen
militar panameño hizo con los que relata su artículo.
Además, después de mucha lucha de los familiares
de Pacífico, se ha anulado el juicio militar y se lo enjuiciará en
lo civil, con muchas posibilidades de que su pena se reduzca.
Vuelvo a insistir en que se debe llevar el
caso y a todos los inculpados a un juicio público internacional, para que el
mundo se entere de lo que sufrió el pueblo panameño.
Félix A. Young
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