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Sobran huecos y faltan señales
La ciudad de Panamá es rica en huecos y pobre en señales
de tránsito. El asunto ha llegado a niveles graves
Herasto Reyes
hreyes@prensa.com
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| La avenida Simón Bolívar (Transístmica) no escapa de los huecos, que ya son elementos
comunes en las distintas calles de la Ciudad Capital. |
En la vía Tumba Muerto hay un hueco para
cada llanta. El asunto es
cada vez más grave. |
El tema no es para nada novedoso, los reporteros
gráficos
los han retratado todos, pero las autoridades correspondientes
se hacen de la vista gorda y no ven el sinnúmero de huecos
que hay en las calles de la ciudad de Panamá. No los ven
o no los quieren ver.
Todas las calles, desde importantes avenidas
como la Vía
España, la Transístmica o la avenida Balboa, hasta
las calles de las barriadas populares, están pobladas de
huecos. En muchos casos insalvables, profundos, extensos, traicioneros,
no hay forma de escapar de ellos.
Por ejemplo, en la calle principal de Pedregal
hay unos huecos insalvables, si el conductor de un vehículo trata de esquivarlo,
de seguro que corre el peligro de chocar con el carro que en sentido
contrario viene por el carril que el primero usó para esquivar
el hueco, si frena de pronto para no caer en el zanjón,
el carro que viene atrás igualmente le puede pegar.
Se produce el choque, ¿quién lo paga? Aquí no
hay ley de protección o de seguridad de los conductores,
todo correrá por cuenta propia.
Las calles de alto tráfico no tienen hombros ni aceras,
si por casualidad el carro cae en uno de estos vacíos laterales
se le destrampa todo y además tendrá que pagar una
grúa para sacar su vehículo de la orilla de la calle.
Esta situación afecta de manera directa a los peatones,
que no tienen por dónde caminar de manera segura.
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| Los conductores tienen que sortear los huecos aun a riesgo
de
pegarle a otro carro. |
La falta de señalización es otro dolor de cabeza.
Se supone que marcar una línea blanca en los bordes de la
calle y una interrumpida entre dos carriles, es una forma de indicarle
al chofer cuáles son los márgenes de la vía.
Pero en un gran número de calles no hay líneas blancas.
Un ejemplo es la carretera de cuatro carriles
que va hacia el aeropuerto de Tocumen. Eso es una trampa, desde
San Miguelito para
adelante. En la noche aquello es una suerte del acierto. El conductor
tiene las luces de los carros que viajan en sentido inverso en
su contra, las luminarias públicas no existen o están
una aquí y la otra no se sabe dónde.
La falta de señalización y de luminarias deja por
noche a uno o dos vehículos zampados en la zanja divisoria
de los carriles. Tampoco aquí se miden las razones del accidente
y el dueño del vehículo tendrá que cubrir
este descuido negligente de las autoridades.
Ese es el problema, reconocido por choferes
particulares, de carros comerciales, taxistas y buseros, y por
los peatones, que ven el
peligro cuando se transita a ciegas y sin protección alguna.
“Tener carro en esta ciudad es carísimo, porque cada
vez que cae en un hueco se dañan los amortiguadores o se
desinflan las llantas”, se quejan los conductores.
El Ministerio de Obras Pública (MOP) se ha limitado a decir
que “se está haciendo todo lo posible para remediar
esta situación en todas las calles asfaltadas de la capital”.
En enero del 2002, Víctor Juliao dejó de ser ministro
del MOP, en ese periodo se ejecutaron 45 obras, cuyo costo ascendió a
62 millones de dólares, pero las calles del área
metropolitana quedaron en pésimo estado.
Con la renuncia de Juliao, el actual ministro,
Eduardo Quirós,
asumió la responsabilidad del MOP. No obstante, poco se
ha avanzado en la solución de este problema.
Cuando no es un hueco en la losa de las calles, son los desniveles
de las bocas de las alcantarillas.
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| En la avenida de los Mártires, dos motociclistas
se ven obligados a
sortear los huecos antes que los traicionen. |
Hay huecos oficialmente construidos.
Reparan una calle y por no subir al nuevo nivel, el hueco queda
más profundo. |
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