Caos en Coclé
HARMODIO ARROCHA Jr.
harrocha@prensa.com
Cuando algo pasa en un equipo, corresponde
a su director averiguar las causas, y corregir el problema de
raíz, y si no se hace así, lo mejor que podría pasar al béisbol
coclesano es que renuncie por incapacidad manifiesta.
Ayer, el clamor general en el campo de entrenamiento
del equipo de Coclé (Estadio Remón Cantera) exigía sanciones
para todos aquellos peloteros que vienen incurriendo en indisciplina,
y supongo que eso es lo primero que hizo ayer a su llegada al
campamento el piloto Benjamín Salamín, un ilustre pelotero que
defendió con honores el uniforme de la tropa coclesana.
Hace una semana cuando estuve en el hogar
de los Azucareros de Coclé, nadie daba la cara antes los rumores
por los problemas de indisciplina que tienen al borde del abismo
a la Leña Roja.
Ayer, el ex pelotero Rigoberto Villarreal
y asistente de Salamín, rompió el silencio y se puso los pantalones,
al denunciar el problema en medio de un entrenamiento que parecía
algo así como un llano ardiendo en llamas.
"Está pasando algo grave, los jugadores
están remolones y es un problema que tenemos que arreglarlo ya.
Le dije a Salamín que vamos a tener que botar gente para solucionar
esto", denunció en tono molesto Villarreal, mientras veía el
reloj ayer previamente a una práctica en la que, 15 minutos antes
de su inicio, solo se habían reportado 12 jugadores.
Las acusaciones de Villarreal son fuertes
y aseguró que hay jugadores cabezas calientes que han creado
la indisciplina en el equipo.
La indisciplina ha sido desde siempre un
mal recurrente para los equipos de la categoría de Coclé, pero
hay momentos en que hay que tomar decisiones para arreglar el
problema, y este es el momento para cortar el mal de raíz.
No puede ser que un equipo se desmorone
por actos de indisciplina, y coincido con Villarreal en que hay
que imponer sanciones sobre aquellos jugadores rebeldes que se
nieguen a jugar, y en el peor de los casos, no llegan a los entrenamientos.
¡Qué pena!. Señor Salamín, las decisiones
se toman en el momento y no importa el rango del pelotero ni
las consecuencias que eso conlleve.
Se trata de mantener en pie, como hasta
ahora lo ha hecho, un proyecto que bajo su dirección puso a soñar
a muchos fanáticos coclesanos.
Sería terriblemente frustrante para usted
y para el séquito que lo acompaña ver tirado en el piso todo
el esfuerzo que llevó a este equipo a un sitial de honor.
Simplemente los jugadores que no se reportaron
ayer a las prácticas perdieron el interés en defender los colores
de su provincia natal, y no tienen por qué seguir formando parte
del proyecto.
Hay que apretar las tuercas, pero para eso
hay que fajarse los pantalones y los que incurrieron en actos
indisciplinarios deben ser sancionados con toda la rigurosidad
del caso.
La actitud que asumió el jardinero Joel
Vega, que según relató ayer Villarreal, optó por no jugar, como
una protesta luego de que los jugadores fueron llevados a un
dormitorio en "deplorables condiciones", es censurable.
Vega es un jugador de la selección nacional
y conoce su rol dentro de su equipo. La salida que buscó al problema
no fue la más correcta.
También es una irresponsabilidad de la dirigencia
del béisbol, si fue así lo que denunció Villarreal, sobre el
albergue que a última hora se contempló para alojar a la tropa
coclesana.
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