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Ruido en la Plaza Simón Bolívar
La presión sonora sobrepasa los niveles aceptados por salud
pública del Ministerio de Salud
ABDIEL ZARATE
azarate@prensa.com
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| Vista tomada desde un aula de
la Escuela Simón Bolívar. |
En la Plaza Simón Bolívar, en la escuela del mismo
nombre y en las residencias cercanas el ruido es ensordecedor.
Prácticamente hay que gritar para hablar, los nervios se
alteran y ya no se puede dormir.
Lo que antes era un lugar de silencio absoluto,
en donde no se escuchaba ni el ruido de los grillos, el ruido
de los sistemas
de aire acondicionado y refrigeración del edificio del Servicio
de Protección Institucional (SPI) lo ha convertido –desde
agosto, las 24 horas del día– en un sitio donde sus
residentes viven con los nervios de punta.
A pesar de las gestiones hechas por los quejosos,
y de las inspecciones y recomendaciones de las autoridades competentes,
que demuestran
que la instalación de este equipo no cumple con la normas
de salud, poco ha hecho el Ministerio de la Presidencia.
La solicitud
Ante la perturbación sonora, el 24 de julio de 2003, Leonel
O. Afú, representante legal y presidente de la sociedad
Amarillo Guayacán Investment Corp. y propietario de la finca
5694, inmueble 3-33, ubicada en calle V, entre la avenida Eloy
Alfaro y avenida B, San Felipe, envió una misiva.
La nota iba dirigida a Carlos Rodríguez, encargado de la
Dirección Regional Metropolitana de Salud y a Isaías
Bonilla, director de Ingeniería Municipal, en donde les
solicitaba una inspección a su propiedad y que verificaran
si la instalación de los equipos del sistema de aire acondicionado
y refrigeración, que se ubicaron en el entrepiso y en la
azotea, cumplían con las reglamentaciones de construcción
e instalación.
Los equipos, que colindan con la propiedad
de Afú y con
la escuela Simón Bolívar, “afectan la salud
de los residentes, alumnos y docentes, porque están en un
piso con antepecho de balcón, que debió ser pared
ciega, con su correspondiente aislamiento”, dice la misiva.
El artículo 11 del Decreto Ejecutivo No. 306 del 4 de septiembre
de 2002, prohíbe exceder los 50 decibeles en la escala de
A, en horarios diurnos (6:00 a.m. hasta las 9:59 p.m.), medidos
en el área externa del sitio afectado.
Resultados de la inspección
El 13 de agosto de 2003, el Departamento de
Inspecciones Técnicas
de la Dirección de Obras y Construcciones del Municipio
de Panamá, a cargo de Ignacio Sánchez, dio a conocer
el resultado de su investigación.
El informe detalla que el inmueble 3-33, propiedad
de la Sociedad Amarillo Guayacán Investment Corp., está provisto
de un patio interno que colinda con el nuevo edificio de oficinas,
propiedad del Ministerio de la Presidencia, el cual tiene instalado
la maquinaria del sistema de aire acondicionado (enfriadores de
agua y chillers ) en la azotea, que produce un nivel de presión
sonora que “sobrepasa los niveles aceptados por salud pública
del Ministerio de Salud”.
Sobre este particular, el 2 de agosto de 2003
la Compañía
Panameña de Aire Acondicionado S.A. (COPANAC) sugirió tres
propuestas técnicas, con la finalidad de “atenuar,
mitigar o minimizar el alto nivel de ruido producido por las maquinarias
que forman parte del sistema de acondicionamiento del aire, que
actualmente afecta a los habitantes de los inmuebles colindantes”,
señala el informe.
Recomendaciones
La COPANAC explica que estos equipos por naturaleza
producen ruido, y se debió estudiar en las etapas de anteproyecto por los
arquitectos e ingenieros diseñadores si las áreas
adyacentes eran sensibles al ruido, como hospitales, bibliotecas
y teatro.
Agrega que se pudo “utilizar otro tipo de enfriadores, como
los que van dentro de los espacios del edificio o la inclusión
de estos atenuadores al momento de la licitación”.
Las tres recomendaciones fueron:
1. Cubrir los compresores y el separador de
aceite con un atenuador de ruido que es suministrado por la fábrica TRANE. Este
atenuador reduce el tono asociado a la alta frecuencia que produce
este tipo de compresores. El costo es de 9 mil 72 dólares.
2. Que COPANAC fabrique este atenuador, pero
no garantiza el mismo resultado que se obtiene con el suministrado
por la fábrica.
El costo es de 2 mil 450 dólares.
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| Fachada de la Escuela Simón Bolívar, situada en la plaza
del mismo nombre. |
3. Otra alternativa es levantar las paredes
aproximadamente un metro más del nivel existente. Esto reduce un poco la capacidad
de enfriamiento de los equipos en 1%, ya que están bastante
restringidos por el techo y las paredes del edificio.
Sobre la sensación sonora, el director general del SPI,
mediante una nota fechada el 16 de diciembre, le solicitó a
María de Jaén, directora médica del Centro
de Salud de San Felipe, que enviara nuevamente a los técnicos
para que evalúen con sus equipos “el nivel de decibeles
que se está generando, después de realizado el trabajo,
para así determinar si se ha corregido dicho problema”.
Según el director del SPI, ya se han hecho los correctivos.
Sin embargo, pasar una hora en la Plaza y en la Escuela Simón
Bolívar basta para no regresar más. El ruido continúa.
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