Otros habitantes
¡Ah, la guayaba!
Jorge Ventocilla
Instituto Smithsonian
La guayaba, muy presente en el campo y tambien en la ciudad.
…la gratísima guayaba
al gusto, lisonjera,
la que en dulce
todo el mundo alaba.
Manuel De Rubalcava |
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Estoy de acuerdo: todos en alguna forma pasamos por este mundo “buscando guayaba”. Pero no debemos preocuparnos; hay guayaba (
Psidium guajava
), en cantidades. Se dice que es de origen mesoamericano; sin embargo, se han encontrado semillas en excavaciones arqueológicas del Perú, lo que hace pensar que fue cultivada en Sudamérica desde antes de los españoles.
Misioneros y viajeros la llevaron al África, Asia e India. El cultivo se desarrolló enormemente gracias a su aromático fruto y a las propiedades medicinales de sus frutas, hojas, corteza y tronco (es decir, todo el árbol es medicinal).
El árbol (de aprox. cuatro a seis metros) crece bien en suelos húmedos y secos, pobres o ricos, a nivel del mar o a los 2,300 m de altura (Ecuador). Crecen rápidamente y sembrados a partir de semillas, fructifican entre los dos y cuatro años. Viven unos 30 a 40 años pero su productividad declina después de ser quinceañeros. Toleran y se regeneran tras podas masivas.
A inicios de los 60 el gobierno de Colombia inició un plan de investigación y mejora de la guayaba. Para 1968 se estimaba que existían unos 10 millones de árboles silvestres de guayaba (en Santander, Boyacá, Antioquia y el Valle del Cauca), con una producción de 40 kg. de fruta por árbol cada año, de la cual solo el 10% se procesaba.
Otros países hermanos donde se cultiva mucho son Costa Rica, Brasil y México. La producción de este último no deja de ser importante, con unas 15 mil hectáreas en producción y 175,500 toneladas métricas de rendimiento anual.
Desde 1975, el Brasil ha estado exportando grandes cantidades de pasta, concentrado y casquillos de guayaba a Europa, el Medio Oriente, Africa, Japón, los Estados Unidos, y también a Panamá. Casquillos de guayaba se importan además desde Costa Rica. Me dice Alfonso Jaén que aquí en el patio, únicamente conoce de un productor, el Dr. Ibáñez, que produce y comercia en cantidad pulpa de guayaba (con cultivos en La Pintada).
Por toda América Latina, incluyendo las islas del Caribe donde se habla español, el dulce de guayaba es sumamente apetecido. Y claro, ¿quién se resiste a un dulce de guayaba con queso? En Panamá se hacen dulces confitados y jalea (en particular en Chiriquí); las frutas son buscadas por los niños del campo y con el guayabo la gente se cura. Incluso, cuentan en el interior que donde había árboles de guayaba llegaba a comer la Tepesa.
Yaribeth de Deago me comentó hace poco que pareciera que en Los Santos hay menos árboles que antes, cuando ella era niña y la guayaba era golosina gratuita para los niños. Para medicina, ante un cuadro de diarrea se muele la guayabita nueva y se cuela; el jugo que queda se da a la persona enferma. La guayaba tiene alto contenido vitamínico (16 vitaminas diferentes), y minerales como el calcio, fósforo y hierro.
“A nivel ecológico es una especie de amplia distribución local y regional”, me dijo Rafael Aizprúa , botánico del ICBG en el Smithsonian y guía naturalista en Barro Colorado. “Y es muy conocida por los lugareños. Tanto así que nombran a otras especies en base a su similitud con el guayabo. Por ejemplo, al
Quararibea asterolepis
le llaman guayabillo, por tener también una corteza que se desfolia en cáscaras. Y al
Triplaris cumingiana
le llaman guayabo hormiguero por la misma razón, además de que presentan una asociación marcada con hormigas”, explica.
Ya hemos dicho que tiene múltiples usos medicinales, pero hay uno cuya descripción me pareció muy simpática y recomendable para ciertos amigos. Aparece en el Museo Virtual de la Universidad Michoacana (México). Dice así: “Parte usada: las hojas. Modo de empleo: en infusión. Uso: para la cruda.”
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