Campaña de Metro
HARMODIO ARROCHA JR.
harrocha@prensa.com
Antes de referirnos al tema de los instructores
cubanos, que ha generado muchas reacciones, me llama la atención
la campaña que viene alertando la dirigencia de Panamá Metro
para atraer al rejuvenecido estadio Juan Demóstenes Arosemena
a la fanaticada capitalina, una tarea que requiere mucho trabajo
y seriedad, especialmente por las condiciones del área en donde
está ubicado esta reliquia del béisbol panameño.
Metro tiene un hogar decente que nada
tendrá que envidiarle al moderno coliseo 'Rod Carew' y ahora
necesita traer de vuelta a su bulliciosa fanaticada, pero lo
más importante será el comportamiento del público.
En la medida en que la gente que reside
en Curundú coopere y le brinde el cuidado que requiere este
mejorado coliseo, la fanaticada de Metro va a responder al
espectáculo.
Lo que está haciendo el dirigente Edwin
Cabrera es lo correcto y de nada vale tener un estadio reacondicionado,
si no se garantiza la seguridad en el coliseo.
Una buena medida se adoptó ayer en la
reunión que sostuvieron los directivos con el jefe de la Policía,
Carlos Bares, en la que se acordó la construcción de un subestación
de Policía dentro del estadio Juan Demóstenes Arosemena.
Me informaron ayer que se está habilitando
un área de estacionamiento dentro del estadio- en la parte
de atrás, donde está ubicada una cancha de frontenis, lo que
de ser cierto facilitaría un poco el problema de estacionamientos.
Instructores cubanos... La demanda por
los servicios de entrenadores cubanos ha ido creciendo en los últimos
años, inversión que muchos no justifican y consideran un despilfarro.
Así por ejemplo, la inversión que acaba de hacer
la directiva de Metro para contratar a tres técnicos cubanos,
está mal dirigida no responde a las necesidades reales de nuestra
estructura beisbolística, en opinión del lector Omar Rodríguez
P, quien nos escribió la semana pasada.
Cito el primer párrafo del constructivo comentario
de Rodríguez, quien, hago la salvedad, no cuestiona la calidad
del béisbol antillano.
“La inversión que hace la dirigencia panameña
en instructores cubanos está mal dirigida, a este nivel no es
la clave del desarrollo del béisbol cubano que nace en la política
de instrucción basada en el desarrollo del deporte desde la escuela
primaria, luego en los municipios, planificado y dirigido por
las directivas que reclutan a los seleccionados desde el primer
nivel escolar”.
“Es el sistema, no son ninguno de estos instructores
que importamos pensando que son magos del desarrollo deportivo.
El béisbol cubano es bueno por el sistema como se desarrolla
integralmente, además la estructura del desarrollo del deporte
antillano está fundamentada en la política general del Estado
que es su principal motor”, señala Rodríguez.
Si bien es cierto su señalamiento, en que hay
que buscar cambiar la metodología de la instrucción deportiva
nuestra, es un buen punto de referencia, en los niveles superiores
mantenemos una estructura adecuada a las décadas del 70 y 80
y no se ajusta a los actuales momentos.
No olvidemos que aquí no existe ninguna política
por parte del Estado dirigida hacia el desarrollo del deporte
y en el caso especial del béisbol, hay una estructura que coordina
todo lo relacionado con la ligas menores.
Tampoco olvidemos que los cubanos trabajan con
un métodos científicos muy avanzados, y contrario a lo que pasa
acá, en la isla antillana los técnicos se dedican exclusivamente
al béisbol.
Ese trabajo científico de entrenamiento avanzado
ha llevado a Cuba a la cima del béisbol mundial.
Por lo tanto, es bueno que lo hagamos si tenemos
la oportunidad de traerlos para explotar sus conocimientos y
mejorar aún más la calidad nuestro béisbol panameño.
Por hoy me voy, insisto en que hay que hacer
un alto en el camino lleno de espinas en que se encuentra el
béisbol.