Panamá, 14 de diciembre de 2003
 
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¿Cómo explicarles a los nietos?

El abuelo que trate de inculcar probidad y decencia, corre el peligro de que sus nietos lo consideren un viejo gagá

Jorge Eduardo Ritter
jritter@cwpanama.net

Los abuelos de hoy no ayudan a sus nietos a hacer las tareas por la razón más sencilla de todas: aquellos estudiaron cosas que ya no sirven para nada, y las pocas cosas que conservan vigencia o valor ya no se llaman lo mismo. La transmisión de los partidos de fútbol de la selección sub-20 debió constituir una verdadera pesadilla para la tercera edad, y quizás también para la segunda. Para comenzar por la sede: Emiratos Arabes Unidos, es país de reciente creación y no figuró nunca en los exámenes de geografía. Después, el primer rival de Panamá: Burkina Faso. Para los viejos, había un país denominado Alto Volta que hace tiempo no se le oye, y eso se debe a que permutó su tradicional nomenclatura de país, por un nombre y apellido que se parecen a los de una mujer de carne y hueso.

En Panamá nos ha pasado lo mismo, solo que peor. Antes se enseñaba que aquí había tres etnias indígenas: kunas, chocoes y guaymíes. Ahora no se sabe. Los chocoes ahora son emberá, y los guaymíes se llaman ngöbe buglé. A propósito: los que redactan los anteproyectos no caen en cuenta de que en una madrugada cualquiera éstos se pueden convertir en ley de la República. ¿Cómo se pronuncia en español ng? ¿Debemos decir gobe o nobe? La verdad es que no sé la respuesta, pero de lo que estoy seguro es que ngöbe constituye un capricho ortográfico pues ng no corresponde a ninguna pronunciación en español y creo que nuestros antepasados no usaban el mismo alfabeto, como para decir que se trata de respetar la ortografía original. Otros van por el mismo camino. Los chocoes primero se subdividieron en emberá y wounaan y ahora han propuesto un proyecto de ley mediante la cual se reconoce (sic) y se desarrollan los derechos del pueblo emberá y el pueblo wounaan de tierras colectivas (emberá Bedea Drua y Maach Wounaan Dur Hiek). Con esta adición: la u de Drua y de Dur llevan este símbolo encima ^. ¿Eso cómo se pronuncia en español? No es una tilde ni una diéresis: una y otra serían un disparate, pero por lo menos guardarían algún parecido remoto con el español que, mientras la quinta papeleta no diga otra cosa, sigue siendo el idioma oficial de la República. Pero como está no es español y sospecho que tampoco emberá ni wounaan, cuyos alfabetos carecen de esas sofisticaciones que los redactores de los proyectos les quieren atribuir. Más bien me parece que el uso de ^ como una variante de la u, puede provenir de Escandinavia y de allá suelen provenir los fondos para impulsar estos proyectos. Si así fuera, enhorabuena, pero si pretenden que se respeten la cultura y la idiosincrasia indígenas, deberían también tratar de que los legisladores respetaran el español (el escrito, porque el hablado es por gusto).

Por supuesto, no son solamente la geografía y el español los que impiden una fluida comunicación entre abuelos y nietos. Antes se enseñaba que el que delinquía paraba en la cárcel: ¿cómo se le explica ahora a un niño que el legislador que mostró ante las cámaras de televisión el dinero con el que fue sobornado, haya recibido una postulación del Partido Arnulfista, anunciada con fanfarrias por la propia presidenta de la República, para que pueda disfrutar de otros cinco años de inmunidad? Es mejor ni intentarlo, porque el abuelo que trate de inculcar probidad y decencia corre el peligro de que sus nietos lo consideren un viejo gagá, que se quedó en los años en que existía Alto Volta, en que las comunidades indígenas de Panamá tenían nombres pronunciables, y en los que a los legisladores corruptos en lugar de reelegirlos los mandaban, como decía un humorista de aquella época: ¡a la reja! ¡Cosa más grande la vida, chico!

El autor es abogado y ex canciller de la República


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