Sobrevivir entre malos olores
En La Chorrera, el problema de los tanques sépticos desbordados es común
URANIA CECILIA MOLINA
ESPECIAL PARA LA PRENSA
nacionales@prensa.com
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Especial para La Prensa/Urania Molina
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En Villa de Carmen, del corregimiento de Guadalupe, las aguas servidas caen directamente a una quebrada.
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LA CHORRERA, Panamá.— Antonio James tomó la decisión de salir de San Isidro, en el distrito de San Miguelito, para vivir en “paz y tranquilidad” junto a su esposa, en el interior de la República.
Su sueño era comprar una hectárea de terreno, sembrar árboles
y criar gallinas, pero su hija lo convenció de que lo mejor era que se mudaran
al distrito de La Chorrera.
En busca del mejor lugar donde invertir, visitó muchas barriadas y, cuando llegó a Villa Nazareth, su esposa quedó encantada; por eso, James compró una de las casas de la urbanización.
La pareja no encontró “la paz y tranquilidad” que deseaban, no porque sus vecinos fueran problemáticos o porque la barriada fuera inadecuada; sino porque luego de tres años de vivir en la comunidad, el mal olor procedente de los tanques sépticos se apoderó del ambiente.
“Al principio el mal olor se presentaba en ocasiones, pero ahora uno se desayuna, almuerza y cena con el olor a excremento”, dijo James.
Según cuenta, hay ocasiones en que el mal olor no los deja dormir. “No se puede estar ni adentro, ni afuera de la casa. Uno trata de cerrar la mente y olvidar, pero es imposible y hasta dan ganas de devolver lo que se tiene dentro del estómago”.
A varios kilómetros de distancia de la casa de James, vive Antonio Tack, un joven con una familia recién formada. Tack, quien reside en la comunidad Villa Carmen, no conoce a James, pero comparte el mismo sentimiento de impotencia e intranquilidad que siente al vivir en medio de los malos olores, procedentes de un tanque séptico.
Villa Nazareth y Villa Carmen no son los únicos lugares donde se presentan problemas por el desborde de los tanques sépticos o cámara de flujos precolados.
Según funcionarios de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), del Ministerio de Salud (MINSA) y del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), las quejas por este motivo llegan desde barriadas como COOPEVE, Las Lomas, Altos de Mastranto y Fuentes del Chase, todas ubicadas en el distrito de La Chorrera; pero los mismos problemas se multiplican en el distrito de Arraiján.
“Es asqueroso, cochino, puerco, espantoso vivir en este lugar”, dijo Héctor Polo, un comerciante que se dedica a la fumigación y ventas de productos de limpieza.
Polo explicó que en Villa Nazareth tiene sus mejores clientes. Sobre todo, en la calle que colinda con el lugar donde están los tanques sépticos.
“A las 6:00 p.m nadie puede estar por aquí”, dijo el comerciante.
Un problema sin solución
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| En varios ocasiones los
moradores de las barriadas afectadas han llevado a cabo protestas,
como esta que se realizó a inicios de año. |
Carmelo Martino, director regional de la ANAM, señaló que corresponde al Ministerio de Salud y al IDAAN corregir el desbordamiento de los tanques sépticos, los malos olores y la proliferación de alimañas, porque se trata de problema de salubridad pública.
Explicó que la ANAM solo puede intervenir cuando alguna empresa incumple las normas sanitarias y arroja las aguas residuales a las quebradas y ríos. En ese caso, la ANAM impone multas que pueden llegar hasta los 10 mil dólares, además de exigir el saneamiento del área contaminada.
La Regional de Salud en Panamá Oeste acepta que el problema es de salud, pero también asegura que corregirlo es muy difícil.
Una fuente de esa oficina puso el ejemplo de Villa Nazareth, donde las quejas datan de hace cinco años, pero hasta ahora no se ha hecho nada para corregir el problema.
Explicó que cuando se construye una barriada los funcionarios de salud deben inspeccionar el lugar donde se instalará el tanque séptico y, una vez construido, continuar con las visitas periódicas, para verificar su funcionamiento.
No obstante, por falta de personal, las inspecciones no se dan y tampoco se orienta al inversionista, sobre el mejor lugar para ubicarlo y la mejor forma de construirlo. “Al final, cuando pasan 10 o más años, los tanques se llenan y es cuando el MINSA vuelve a intervenir por las quejas de la comunidad”, dijo.
Mary de Chang, ejecutiva del IDAAN de La Chorrera, reconoció que el problema con los tanques sépticos de las barriadas se ha convertido en una pelota que nadie quiere llevar.
Chang explicó que es cierto que el IDAAN debe darle mantenimiento a los tanques sépticos de las barriadas, pero antes los moradores deben llenar una serie de requisitos, para que la institución los incluya en la programación.
Aseguró que, luego de una investigación para determinar a cuáles y cuántos tanques sépticos del grupo registrado en el IDAAN había que darle mantenimiento, se determinó que solo tres lo requerían.
Según reveló Chang, la cantidad de tanques sépticos no registrados en la institución, supera los 20, lo que afecta a un sinnúmero de personas.
Explicó que para limpiar uno de estos tanques, se necesita de al menos 7 mi dólares, “que en estos momentos no tiene la institución”.
Aunque Chang dijo comprender la situación de los afectados, señaló que el IDAAN no puede asumir una responsabilidad que no le corresponde, “porque sería destinar los pocos recursos del Estado, para favorecer a la empresa privada”.
Tanto los funcionarios de ANAM, como de Salud y del IDAAN indicaron que la solución de este problema, es que en las barriadas afectadas se instalen plantas de tratamiento de las aguas, algo que, admiten, es muy costoso.
Mientras, muchas familias padecen y esperan, inútilmente que el MINSA, el IDAAN o la ANAM, hagan algo para impedir que el desbordamiento de los tanques ocasione una contaminación de grandes magnitudes en sus comunidades.
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