
A l oído de la afición
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
Hay que estar claro en que Panamá va a estar
por primera vez en una fase final de un Mundial de fútbol Juvenil
y que el solo hecho de haber clasificado a esa cita mundialista
representa ya toda una hazaña. No podemos perder la perspectiva.
Tenemos que tener bien puestos los pies sobre la tierra.
Debutar este viernes contra Burkina Faso
es todo un acontecimiento. Es histórico. Es un triunfo. Una hazaña.
Todos nos van a mirar como un país mundialista.
Es bueno reconocer que entre los cuatro
países que conforman el grupo de Panamá, el nuestro es el más
novato. Los otros tres seleccionados ya han estado en mundiales
de fútbol, ya sea con equipos juveniles o adultos. Eslovaquia
lo fue con la absoluta cuando formaba parte de Checoslovaquia,
Burkina estuvo en un mundial Sub 17 y Emiratos, en uno mayor.
Nosotros apenas vamos a tomarnos el primer sorbo de la copa,
que depende de los jugadores y el cuerpo técnico si va a ser
dulce o amargo.
Ahora no es que me considere un conformista
por el simple hecho de estar en un mundial, así se pierdan los
tres partidos. En lo absoluto. Cuando se participa en algún evento
deportivo se tiene que ser positivo, pero, ojo, todo tiene un
límite.
Es obvio que todos esperamos que el equipo
avance a la fase de octavos de final. Sería histórico. Ese el
mismo pensamiento de Gary Stempel y su cuerpo técnico. Y siempre
ha sido el pensamiento de Colombia, Costa Rica, México y cualquier
otro país del área que clasifique a un mundial. Es, creo, el
pensamiento del resto de los países sudamericanos excepto Argentina
y Brasil, que por su historia siempre están obligados a ganar.
Igual piensan algunos países europeos, africanos y asiáticos.
Las expectativas por estar en la siguiente
fase las crea el mismo sistema de competencia, porque en él avanzan
a los octavos de final los dos primeros lugares de los seis grupos
(de cuatro países cada uno) más los cuatro mejores terceros lugares.
Ese punto es el que da esperanza de poder colarnos entre los
16, pero, lo recalco, va a ser bien difícil. Obviamente, no imposible.
Puede ser que Panamá pague caro por su novatez
en este tipo de torneos. En la mayoría de las veces se paga.
Son pocas las excepciones que nos dan algunos de los debutantes.
No obstante, hay que dejar señalado que tanto Panamá como Burkina
Faso y Eslovaquia son tres de los cuatro debutantes en un Mundial
Juvenil.
Me parece que la selección dejó muchas interrogantes
antes de su partida. Sin dejar la ocasión para cuestionar su
actitud amenazadora y oportunista de no querer ir al mundial
por el cobro de unos premios, lo que fue visto con buenos y malos
ojos por muchas personas. En lo deportivo, dejó muchas dudas
su falta de gol. Los delanteros tienen una oportunidad para tomarse
su última revancha en el Mundial. También los carrileros tienen
que mostrar lo que de ellos se espera, así como el jugador que
vaya a hacer las veces de enganche. Todos tienen que ponerse
a tono.
Mucho de lo que haga Panamá en el Mundial
va a tener que ver con el manejo que le dé el cuerpo técnico
a los jugadores, para que jueguen sin presiones, pensando en
hacer bien las cosas, y teniendo en cuenta que en este mundial
los nuestros tienen mucho que ganar y poco que perder.
Tenemos que verlo de esta manera. Dios quiera
que los muchachos se muestren seguros y dejen una buena impresión
que al fin y al cabo es lo que le va a quedar al fútbol panameño.
No podemos pedirles mayores cosas a los
muchachos, ni mucho menos pensar en llegar más allá de donde
no se puede. El solo hecho de estar en un Mundial es lo más grandioso
que le puede pasar a un futbolista y a un país tercermundista
como el nuestro.
Esperemos el pitazo inicial.
|