Panamá, 26 de noviembre de 2003
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La lucha por un camino necesario

Los moradores del área comarcal de Bocas del Toro dicen que no descansarán hasta que se concluya el proyecto carretero Cañazas–Kanquintú

ITSEL MIRANDA JORDAN
ESPECIAL PARA LA PRENSA
nacionales@prensa.com

ESPECIAL PARA LA PRENSA/I. Miranda
Moradores empujan un automóvil que quedó atascado en el lodazal.
GUARIBIARA, Bocas del Toro. —Moradores de las comunidades ubicadas a lo largo del camino carretero Cañazas–Kanquintú, están molestos por el poco interés que han puesto las autoridades en la reparación de ese camino, que es utilizado por 9 mil personas.

Según informaron los quejosos, la falta de mantenimiento y las constantes lluvias han hecho que este importante camino se deteriore, al punto de que ahora ni los automóviles de doble tracción pueden transitarlo, lo que mantiene aislados a los moradores y pone en peligro la vida de los estudiantes que tienen que viajar 11 kilómetros para llegar a la escuela.

En vista del desinterés de las autoridades, los moradores advierten de que buscarán la forma de que se les tome en cuenta, aunque sea por la fuerza.

Lorenzo Palacios, coordinador de la comunidad de Pueblo Mesa, aseguró que formaron el Comité Pro Rescate de la Carretera Cañazas-Kanquintú, al cual se han sumado los vecinos de otras áreas afectadas, ubicadas a lo largo de la vía.

El vocero explicó que ellos viven en un área considerada de difícil acceso, extrema pobreza y con un alto grado de analfabetismo, a pesar de que son sectores que tienen mucho tiempo de haberse creado.

Pueblo Mesa y los poblados vecinos no cuentan con centros de salud, teléfonos públicos y, lo que es peor, no tienen ninguna vía transitable, a pesar de que hace dos años se busca unir a la comarca con el resto de la población bocatoreña a través del proyecto carretero Cañazas–Kanquintú.

Dicho proyecto lo inició el padre Corpus López Ciordia, pero el Gobierno no le ha dado la importancia que debiera, como demuestra el actual abandono de la vía.

“Nosotros tenemos conocimiento de que el Banco Mundial donó una partida de 350 mil balboas para abrir la trocha del camino carretero, de 55 kilómetros de extensión; sin embargo, actualmente solo se ha logrado avanzar en un tramo de 33 kilómetros”, explicó Palacios.

“El dinero para los trabajos quedó en manos del Ministerio de Obras Públicas (MOP), pero estos (los funcionarios) no han dicho ni esta boca es mía”, dijo.

Versión del MOP

El deterioro a lo largo del camino es evidente.

Al respecto, el director regional del MOP, Calixto Augusto, dijo que no tenía conocimiento de que a esa institución se le hubiera entregado algún dinero para ese proyecto carretero, máxime cuando la dirección regional no construye nuevos caminos, sino que se dedica a darles mantenimiento a los existentes.

“Nosotros sí tenemos conocimiento de que al padre Corpus se le dio un contrato de 90 mil balboas para continuar con la trocha y que, tal vez, por el mal tiempo se paralizaron los trabajos”, dijo.

Augusto explicó, además, que para la construcción de la carretera, tal como ellos la quieren, se necesitan más de 350 mil balboas, por lo accidentando del terreno, por la extensión de la carretera y por la cantidad de puentes, alcantarillados y vados que se tienen que construir para hacerla transitable.

“Nuestra institución no cuenta con los recursos, ni con el equipo necesario para darles respuesta a los moradores de estas comunidades”, puntualizó.

Hablan los moradores

Pero los moradores afectados no entienden de falta de equipos o de presupuesto.

Juan Miranda, educador voluntario del área, aseguró que ellos tomarán las medidas que sean necesarias para que las autoridades los escuchen.

“Para nosotros es lamentable ver que nuestros hijos no puedan continuar con sus estudios, por la falta de una carretera, y que nosotros no podamos cultivar las tierras, porque no tenemos cómo sacar la producción a los mercados”.

Además lamentó el hecho de que ni las autoridades de Salud, ni de Educación los puedan visitar, por lo arriesgado que resulta llegar a esas comunidades.

“El último carro que entró a este lugar fue el del Ministerio de Educación, pero casi cae a un barranco”.

Miranda dijo que en esa ocasión sacaron el carro accidentando gracias a la ayuda de un vehículo particular que pertenece al señor José Gutiérrez, quien es el único que se arriesga a entrar al área, a pesar de que en varias ocasiones también ha estado a punto de accidentarse.


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