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Cartas del lector
Una buena medida
Un
ciudadano tomó una buena medida: tapó con un tablón el hueco que
hay en la acera del Camino Real, Betania, y con eso evita accidentes.
Sin embargo, esta
no debe ser una solución definitiva, como generalmente ocurre, la situación debe
ser resuelta como corresponde y por quien corresponde.
Sobre la inundación
13 de noviembre de 2003
El problema de las inundaciones que se registraron
hace unas semanas en la ciudad capital pudo haber sido provocado
por el mal diseño
de los desagües de aguas superficiales, por tormentas lluviosas.
Como quizás ustedes deben saber, existen en el sistema
de desagüe dos descargas, la de las aguas residuales, por
el consumo de los usuarios domésticos y la de las aguas
superficiales, por tormentas de lluvias.
En inglés se les suele llamar “Foul Sewage”,
para las aguas residuales del consumo doméstico, y “Surface
Water Drainage”, que son las de la tormentas de lluvias.
En esto último, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados
Nacionales debe tomar cartas en el asunto y trabajar en coordinación
con el Municipio para exigir las condiciones técnicas mediante
un diseño adecuado de las aguas superficiales para evitar
las inundaciones por motivo de las lluvias.
Félix A. Young
El ALCA y Panamá
15 de noviembre de 2003
El sábado, 15 de noviembre, leí un escrito de Betty
Brannan Jaén y Diana Campos Candanedo, titulado: “Campaña
de Miami ofende a Panamá”, donde se reporta que se
han hecho comentarios que eran ofensivos a Panamá.
Para mí, ese ha sido su gran error, o mejor dicho, nos
han dado la clave para ganarnos la sede aquí. Digo esto,
porque estoy seguro que todos los países latinoamericanos
hemos sentido en carne propia, como ciertas publicaciones en Estados
Unidos se hacen con el propósito de desprestigiarnos, lo
cual demuestra claramente que no serán imparciales o justos
en el caso de que la sede del ALCA sea en Miami.
Debemos aprovechar esta coyuntura y sacarle
provecho, haciéndole
saber a los demás países, que la única forma
de garantizarse una neutralidad, es que la sede sea Panamá.
Juan Antonio de la Guadia E.
El tema de la contaminación
23 de noviembre de 2003
Luego de leer la nota “Alarmante contaminación ambiental”,
del sábado 22 de noviembre, me doy cuenta de que la sociedad
no es consciente de este mal que nos está matando lentamente.
Este es una realidad que hay que atacar desde
diferentes ángulos,
empezando por la Autoridad del Tránsito, que permite que
los vehículos circulen impunemente por nuestras vías,
en un claro atentado a nuestra salud y ante esta situación
no se hace nada.
En México, por ejemplo, existe una Policía Ecológica
que impide la circulación de estos vehículos, aplicando
altas multas e impidiéndoles la circulación, así como
la de verificar que todos los vehículos que así lo
requieran tengan catalizador.
Admiro a los agentes de Tránsito que en las horas “pico” cumplen
con su deber dirigiendo el tráfico en áreas como
San Miguelito, la Avenida de los Mártires, etc., los cuales
además de sufrir las inclemencias naturales del sol y la
lluvia, sufren las inclemencias artificiales de las emisiones de
humo, y sin ningún equipo de seguridad que los proteja.
Sería interesante saber con qué frecuencia sufren
de enfermedades relacionadas con los pulmones y las vías
respiratorias, y que son seguros candidatos a desarrollar cáncer.
Fue impactante para mí cuando, entre 1985 y 1986, vi al
atleta nacional Simón Alvarado corriendo por la Avenida
Balboa con una mascarilla con filtro.
Señores del Ministerio de Salud, de la Autoridad Nacional
del Ambiente, de la Autoridad del Tránsito, de la Asamblea
Legislativa, estamos en el año del centenario y no estaremos
para el bicentenario.... y tampoco estarán nuestros nietos
si no hacemos algo ahora.
Ing. Rosendo Jurado B.
Enfoques diferentes
17 de noviembre de 2003
Escribo unas líneas cortas, porque me llamó mucho
la atención leer el artículo del personaje de la semana titulado El
arco de Vanessa , y el Brunch dominical , en ambos
se habla de Vanessa Spadafora y del Arco Chato.
De memoria sé las máximas de Ortega y Gasset: “la
relación del yo y su circunstancia...” cultivadores del estilo
etc., pero el Brunch le pone otra cara al asunto con respecto
al mismo personaje de la semana, y el punto que se plantea en el Brunch para
los panameños comunes y corrientes, como este servidor, es el más
atinado.
Vanessa Spadafora, por muy
arquitecta y por muy graduada en Italia, tiene una oficina frívola, y lo único que hace
es aparecer en los medios de comunicación. No se cuál es la línea
editorial de La Prensa en estos momentos, pero esas dos
vías de pensamiento confunden.
No dejaré de ser accionista
del Diario La Prensa ,
también seguiré suscrito, y un fiel lector, como lo he sido hasta
ahora, pero me desconcierta leer textos periodísticos sobre la
misma persona, que expresan puntos distintos.
Rodrigo Jaime Miranda
Hernández
Análisis de
la deuda externa
Por ser un tema de actualidad
que sigue golpeando las maltrechas economías de los países del tercer mundo, una vez
más hago referencia al conocido dilema de la deuda externa.
No hay un solo país de América Latina que no esté padeciendo
del mismo incurable virus de la falta de liquidez en sus finanzas
públicas, con graves indicios de empeoramiento que los puede
llevar al fatal desenlace de insolvencia crónica, tal como
están experimentando varios países del orbe.
Primero analicemos la génesis
de la deuda para entonces aplicar el remedio adecuado.
Todo se inició en la década del 70, cuando los países
productores de petróleo se mancomunaron en una asociación
mercantil que logró uniformar criterios en cuanto a producción,
mercadeo y precio por barril del indispensable líquido negro.
Al percatarse de la importancia
de su producto para el futuro del mundo, con demasiada frecuencia
fueron
aplicando aumentos descomunales
al precio del barril, mermando sensiblemente las reservas financieras
de los países consumidores.
A su vez, la enorme cantidad
de dinero extra, obtenido del abusivo aumento, fue depositado
en los bancos
más grandes del mundo,
provocando en estos un dilema de exceso de liquidez.
No tengo la menor idea
de a quién se le ocurrió la
descabellada idea de salir a colocar esos fondos en los mismos
países que estaban pagando las consecuencias de los injustos
aumentos.
Lo cierto es que los representante
de esas instituciones bancarias se diseminaron por los países del tercer mundo. Incluyendo
a toda la América Latina, ofreciendo, sin ninguna clase
de estudios o consideración responsable, dinero a manos
llenas para los proyectos más inverosímiles y como
atractivo adicional, se reconocía un porcentaje del monto
del préstamo al funcionario gubernamental que firmaba los
documentos.
Al hacer énfasis en que los préstamos no se empezarían
a pagar hasta el vencimiento del período de gracia, usualmente
de cinco años, esto motivó aún más
a los irresponsables a comprometer las finanzas futuras del país,
pues para entonces no estarían al frente de sus gobiernos.
Por un lado tenemos a banqueros
inescrupulosos ofreciendo créditos
a deudores que no reunían las condiciones de un buen prospecto.
Por otro lado, funcionarios irresponsables aceptando en nombre
de la nación dineros que serían mal utilizados y
no se podrían amortizar jamás.
Basados en esta circunstancia,
que me atrevo a asegurar es similar en todos los países víctimas de la pesada carga de
la impagable deuda externa, hay argumentos válidos para
exigir a los bancos acreedores un ajuste sustancial en el monto
de lo adecuado, de por si ya pagado con creces, con sacrificios
sociales y abonos de sumas millonarias.
Solo se requiere que los
representantes de esos países
hagan causa común, y exijan una rectificación sobre
montos y condiciones que les permitan distribuir en forma justa
sus magros ingresos fiscales, de manera que cumplan con el compromiso
bancario y a la vez dediquen parte de los abonos actuales a cubrir
urgentes necesidades sociales.
Los argumentos son válidos y de fácil comprobación,
la oportunidad es propicia para negociar un reconocimiento de ambas
partes, deudores y acreedores, de errores y abusos, para llegar
a una solución viable.
Edgardo Lasso Valdés
Interpretación
20 de noviembre 2003
En la edición de La Prensa, del 20 de noviembre, se publicó una
foto donde aparecía un bus y se resaltaba el letrero que
decía: “Evite accidentes, no pase por delante del
bus”.
Comenté la foto en el almuerzo de ese mismo día
con mis compañeros de trabajo y todos estuvimos de acuerdo
en que el punto de vista que allí se reflejaba no es el
que pretenden los buseros proyectar.
Como usuarios de los buses, muchos concluyeron
que el mensaje que llevaba pintado el bus tiene mucha razón, ya que en
ocasiones son los transeúntes los que sin en el menor cuidado
circulan por delante de los buses, sin ser vistos por los conductores
y han sido atropellados o golpeados por los mismos.
La razón del mensaje es evitar accidentes, donde el transeúnte
tiene la culpa por el descuido. Lamentablemente los conductores
de buses tienen muy mala fama y por eso los culpan a ellos.
No todo, ni todos los buseros son irresponsables.
Ivanov Sánchez
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