La versión de Okke
Nota del Editor: Extracto de la respuesta que el periodista Okee Ornstein da a las declaraciones de la periodista Michelle Lescure en el caso del supuesto complot en el que el nombre de Okee fue mencionado.
En mayo de este año, escribí para el diario The Panama News dos artículos largos y muy críticos sobre la compañía San Cristóbal y su propietario, el Sr. Tom McMurrain. Manifesté que McMurrain era un prófugo de la justicia norteamericana, buscado por haber robado dineros de inversionistas en Atlanta, Georgia. También escribió cómo el director del departamento de ventas, Ian Calvert Bleasdale, fue arrestado frente a sus oficinas y rápidamente deportado a Costa Rica para enfrentar cargos en su contra de fraude y por abuso sexual infantil. Otro prófugo de la justicia norteamericana fue despedido por San Cristóbal poco después de que yo les informara sobre la situación de este individuo. Igualmente informó cómo Tom McMurrain, en un memorando interno, detallaba la forma en que desviaría los fondos de los inversionistas fuera de la compañía.
San Cristóbal se molestó con los artículos, sobre todo cuando fueron publicados en El Siglo. Michelle Lescure fue quien me presentó a Carmen Boyd del diario El Siglo, quien escribió estos artículos. Lescure me alertó que buscara la mayor cobertura posible a fin de protegerme de estos gángsteres. La contestación inicial de San Cristóbal fue con una serie de amenazas (de muerte) contra mí y algunas de mis fuentes, fui perseguido alrededor de las calles, mi abogado (quien fue sujeto de un correo electrónico amenazante por parte de McMurrain) fue asesinado misteriosamente, y luego levantaron cargos por calumnia e injuria contra mí y Eric Jackson, editor el diario The Panama News.
Esa imagen de integridad que tenía de Lescure empezó a corroerse cuando intentó involucrarme, como escribió, en un programa de la embajada americana a fin de iniciar una unidad independiente de periodistas que investigan la corrupción gubernamental.
Ha resultado que Lescure estaba ofreciendo sus servicios como traductora a la misma compañía de San Cristóbal y llamaba a esa empresa y al asesor de Relaciones Públicas Tomas Cabal, aproximadamente doce veces por día para solicitarle un adelanto.
Cuando San Cristóbal canceló el convenio de traducción, Lescure dio una declaración jurada el mismo día, alegando que San Cristóbal y yo estábamos ahora de algún modo ligados en una conspiración contra Alvin Weeden. En esta supuesta conspiración involucraba a Ports Engineering & Consultans Corp., Panama News y Tomás Cabal.
Lescure, en su declaración publicada el 21 de noviembre en el diario La Prensa, menciona a The Isthmian, el cual es una publicación nueva en inglés, el cual yo estoy iniciando en Panamá. Si hay una buena historia sobre la corrupción que involucra a Weeden y PECC, de hecho, yo podría publicar sobre esto, y naturalmente me estaría comunicando con la PECC y Tomás Cabal y muchos otros para investigar el asunto. Difícilmente yo le llamaría a eso conspiración. Investigar y exponer la corrupción es lo que hacemos los periodistas. Aparentemente en su desesperación financiera a Lescure se le ha olvidado esto.
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