Confabulación contra el Arco Chato
La desidia, los micro organismos biológicos, los sismos y las vibraciones jugaron un papel clave en la caída del monumento de más de 300 años
Franco Rojas
frojas@prensa.com
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LA PRENSA/Jorge Fernández
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Turistas que visitan el Casco Antiguo de la
ciudad observan el Convento Santo Domingo, donde hace unas semanas
se desplomó el Arco Chato. |
La desidia en la vigilancia y mantenimiento de las estructuras históricas de Panamá, los ataques de macro y micro organismos biológicos, los sismos, vibraciones y hasta los ruidos se confabularon para provocar el desplome del Arco Chato, un monumento arquitectónico que jugó un rol vital para la construcción del Canal y que desafió la gravedad por más de tres siglos.
También contribuyeron a su colapso las explosiones de petardos y otras actividades pirotécnicas y toda clase de ruidos y emisiones acústicas, "con exceso generadas durante los recientes festejos del 3 y 4 de noviembre dentro del centro histórico y a escasos pasos del Arco Chato", señala en un comunicado el Comité Panameño del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos-Panamá).
Tras el desplome del Arco Chato, el pasado 7 de noviembre, dicho comité se reunió para analizar los factores que desencadenaron el incidente, que no dejó muertos ni heridos, y hacer una serie de recomendaciones "inmediatas o de emergencia", tanto para las autoridades como para las organizaciones privadas ligadas con la conservación de este tipo de monumentos.
El significado del Arco Chato
El Arco Chato formaba parte del conjunto colonial ruinoso, de muros de fábrica, conocido como el Convento de Santo Domingo, que data de 1678, y tenía 325 años de historia y simbolismo para los panameños. El Convento, por su lado, está integrado al Conjunto Monumental Histórico, desde 1976, y Patrimonio de la Humanidad, designado por la UNESCO desde 1997, que es reconocido como el casco antiguo de Panamá.
Era uno de los elementos más singulares, imponentes e irremplazables del centro histórico por su condición estética, arquitectónica e histórica, así como por el papel que protagonizó para la elección de la construcción del Canal interoceánico, de 80 kilómetros de largo, por el que cruzan unos 43 barcos diarios en promedio que transportan el 4% del comercio mundial desde 1914, año de su inauguración.
Icomos-Panamá responsabiliza a las autoridades ligadas con la conservación de estos monumentos históricos por la supuesta falta de monitoreo y mantenimiento de las estructuras y al sector privado y civil por la también supuesta inexistencia de un programa de conservación y consolidación del conjunto.
La versión de las autoridades
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| El Arco Chato quedó en pedazos en el piso,
después de tres siglos en pieza |
Consultado por La Prensa al respecto, el director nacional
de Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Cultura (INAC), Carlos Fitzgerald, consideró que el comunicado de dicho comité contiene un "nivel de exageración" y que era necesario matizar algunos términos, como por ejemplo la afirmación tajante que hace sobre la "falta total de monitoreo y mantenimiento del conjunto".
Puso de relieve que en 1980 el Arco Chato, de 11.80 metros de luz y de ladrillo, fue reparado y se le colocó una corona de concreto para sostener las varias toneladas de peso. Durante esa reparación, las autoridades de conservación se dieron cuenta de que nunca al Arco Chato se le había puesto una viga de amarre que le hubiese garantizado una vida más larga o al menos le hubiese evitado el desplome.
El funcionario añadió que al comunicado no se le estaban incorporando todos los criterios necesarios para analizar aspectos tan sensitivos, como lo era el trabajo y el presupuesto que conlleva el monitoreo, conservación y restauración de los sitios históricos.
Carlos Fitzgerald, además, dijo que "nunca en Panamá" se ha hecho un programa integral de conservación preventiva de los monumentos históricos", porque esa labor cuesta mucho dinero, se necesita una gran cantidad de personas especializadas en esta materia, instrumentos y porque la tarea, incluso, obliga al desplazamiento de asentamientos humanos ubicados en los sitios arqueológicos históricos.
De todas formas, Fitzgerald felicitó las intenciones de Icomos-Panamá de llevar al papel una preocupación que ha sido una constante dentro de las autoridades del INAC y de los grupos organizados de la sociedad civil que velan por la conservación de los monumentos históricos de la nación.
Hay que analizar el resto del monumento
Tras el desplome del Arco Chato, el comité recomendó, en el comunicado que firman el arquitecto Manuel Choy y Daniel Young, como presidente y secretario general, respectivamente, llevar a cabo un análisis estructural preliminar inmediato, para verificar el estado actual del resto de las estructuras del conjunto, con el fin de evaluar y prevenir "posibles situaciones de colapso inminente".
Además, sugiere recopilar toda la documentación técnica existente sobre el conjunto y realizar un levantamiento arquitectónico y fotográfico de lo existente, para documentar el estado actual de los escombros del Arco Chato.
Entre otras consideraciones sobre este tema, el comité exigió garantizar la integridad y seguridad de los escombros por todo el tiempo que sea necesario hasta que se tome una decisión científica sobre el problema por parte de profesionales idóneos en esta materia.
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