Panamá y la crisis económica
La politiquería –y no la política– contribuye a desmejorar la imagen de Panamá como país respetuoso de sus instituciones
Mario Cardoze G.
Es cierto e innegable que la crisis económica a partir de los traicioneros ataques perpetrados por los asesinos terroristas en el territorio continental de Estados Unidos, ha afectado la situación económica mundial en casi todos los países, unos en menor escala que otros. Panamá, con más recursos potenciales que muchos de ellos (guardando por supuesto las proporciones territoriales), que cuenta con un centro financiero internacional, con una importante infraestructura portuaria (la mejor de Centroamérica), con una capital modernamente desarrollada, una moneda fuerte, con una de las más bajas inflaciones mundiales (1%), una pujante zona libre y un Canal como patrimonio nacional, sumado todo esto a un pueblo trabajador y laborioso, parece no aprovechar esta ventajosa coyuntura y sufre los embates económicos como cualquier hijo de vecino, por no manejar con inteligencia y rapidez sus ventajas, desaprovechando la oportunidad que aún en estos momentos otros países capitalizan.
La politiquería –y no la política– contribuye a desmejorar la imagen de Panamá como país respetuoso de sus instituciones, colocándonos en las esferas de un país poco serio, principalmente cuando a menudo les cambian las reglas del juego a los inversionistas internacionales, desvirtuando con estas la seguridad jurídica. Estas cambiantes actitudes se riegan como pólvora en el ambiente internacional, desalentando tanto las inversiones locales como las extranjeras, tan necesitadas para combatir el alto índice de desempleo (16%) que tiene Panamá. Cabe agregar que, tomando en cuenta la naturaleza humana, ejercer el poder sobre la merma del sustento de un hombre, equivale a ejercer el poder sobre su voluntad.
Muy pocas veces en su historia republicana, Panamá ha atravesado una situación económica tan estrecha y difícil, que ojalá no sea el detonante de una explosión social de imprevistas consecuencias. En Colón aparecen los primeros síntomas, desde hace un año y medio, que nos dan el toque de alerta, ya que como consecuencia de desajustes socioeconómicos similares, hemos podido apreciar las explosiones sociales sufridas en algunos países suramericanos en épocas recientes.
Por todo lo expuesto, los panameños están contando los días para la feliz culminación de esta pesadilla, que ha de finalizar dentro de algunos meses con este gobierno que pesa como láminas de plomo sobre los sufridos hombros del pueblo, dándole paso así a un gobierno serio y capaz que cambie radicalmente esta triste situación de corrupción y de desasosiego. Con el favor de Dios, esto lo veremos en las próximas elecciones, al darle un rechazo definitivo a este desgobierno mireyista y al brazo político de la narcodictadura militar. Entonces... podremos cantar nuevamente “alcanzamos por fin la victoria”...
Recuerda, démosle un no rotundo a la corrupción y a las dictaduras.
El autor es médico y miembro activo de Acción Renovadora
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