Panamá, 22 de noviembre de 2003
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JFK 40 años de su asesinato

El crimen que cambió a Estados Unidos

El 22 de noviembre de 1963, en el momento en que asesinaron al joven y atractivo presidente de Estados Unidos John F. Kennedy y este cayó -inerte- en los brazos de su mujer ante las cámaras de televisión, en ese instante, hace ahora 40 años, Estados Unidos cambió para siempre.

Son muchos los que opinan que en esa fracción de segundo esta nación, todavía joven, perdió para siempre su inocencia. Sin embargo, Estados Unidos ya la había perdido varias veces antes (en la Guerra Civil, en la Primera y Segunda Guerras Mundiales y en la Gran Depresión).

“Todas las generaciones pierden su inocencia”, afirma el historiador Sherry Paris. “Nosotros perdimos la nuestra el 11 de septiembre (de 2001) y el mundo cambió para siempre. Para los estadounidenses, el magnicidio de Kennedy en 1963 fue igual de significativo”.

“Existía la sensación de que nada volvería a ser lo mismo y eso destapó un caja de Pandora de ideas, acciones y terremotos”, añadió.

En otras palabras, lo que hizo que el asesinato de Kennedy se convirtiera en un suceso que marcó la historia, fue que se convirtió en el primero y más dinámico de toda una serie de cataclismos y fuerzas revolucionarias que se sumaron para transformar Estados Unidos en una época que ahora, sencillamente, denominamos los años 60.

“Aquel disparo que mató al presidente, fue un tiro que marcó el inicio de todo el período”, apunta el catedrático de Cultura Robert Thompson.

En los años que siguieron, Estados Unidos se vio sacudido y tuvo que cambiar por los movimientos de derechos humanos, las organizaciones ecologistas, la guerra de Vietnam, los movimientos de protesta y la revolución sexual. También comenzó a expandirse el consumo de drogas que alteraban la mente, el éxito del rock 'n roll, el auge de los Beatles y el aterrizaje del hombre en la luna.

Todos estos acontecimientos juntos hicieron avanzar a Estados Unidos de las formalidades en la sociedad tradicional de los años 50 a la turbulenta época contemporánea.

Casi todos, sino todos estos acontecimientos dramáticos habrían ocurrido pese a la suerte que corrió Kennedy. Pero unidos al crecimiento de la televisión en vivo, que experimentó un momento decisivo con el magnicidio, la sociedad estadounidense nunca volvería a ser la misma.

“Durante cuatro días, todo el mundo estuvo pegado frente a la pantalla”, señala Thompson. “Fue un punto de inflexión en el periodismo moderno televisivo. Ahora tiene lugar a todas horas, pero entonces no se había dado antes que las noticias se centrasen 24 horas seguidas en un único acontecimiento como ocurrió con el asesinato de Kennedy”.

“El impacto fue inmenso, uniendo a todo el país en una sensación de pesar e inmediatez con el trauma nacional”, concluyó

El magnicidio del joven presidente en quien se habían depositado tantas esperanzas, quebró ese revestimiento de robustez que vistió Estados Unidos y la confianza en sí mismo que el país gozaba desde la Segunda Guerra Mundial.

El desconcierto se impuso porque nunca hubo una explicación satisfactoria a los misterios que rodearon la muerte de Kennedy. En la actualidad abundan las teorías conspirativas sobre el magnicidio de este presidente con fama de mujeriego que tomaba numerosas medicinas y pastillas para aplacar sus varias enfermedades.

Aparte de la teoría oficial de que lo mató una sola persona, también se especuló con que la agencia Central de Inteligencia, CIA, la mafia o los comunistas estarían detrás.

“Cuando un país no recibe una explicación satisfactoria sobre quién mató a su presidente, por supuesto que habrá una pérdida de fe en el Gobierno”, explica Paul Scuderi, politólogo de la Universidad de California UCLA. “Y desde entones esa fe nunca se ha recuperado”, concluye.

l 22 de noviembre de 1963, en el momento en que asesinaron al joven y atractivo presidente de Estados Unidos John F. Kennedy y este cayó -inerte- en los brazos de su mujer ante las cámaras de televisión, en ese instante, hace ahora 40 años, Estados Unidos cambió para siempre.

Son muchos los que opinan que en esa fracción de segundo esta nación, todavía joven, perdió para siempre su inocencia. Sin embargo, Estados Unidos ya la había perdido varias veces antes (en la Guerra Civil, en la Primera y Segunda Guerras Mundiales y en la Gran Depresión).

“Todas las generaciones pierden su inocencia”, afirma el historiador Sherry Paris. “Nosotros perdimos la nuestra el 11 de septiembre (de 2001) y el mundo cambió para siempre. Para los estadounidenses, el magnicidio de Kennedy en 1963 fue igual de significativo”.

“Existía la sensación de que nada volvería a ser lo mismo y eso destapó un caja de Pandora de ideas, acciones y terremotos”, añadió.

En otras palabras, lo que hizo que el asesinato de Kennedy se convirtiera en un suceso que marcó la historia, fue que se convirtió en el primero y más dinámico de toda una serie de cataclismos y fuerzas revolucionarias que se sumaron para transformar Estados Unidos en una época que ahora, sencillamente, denominamos los años 60.

“Aquel disparo que mató al presidente, fue un tiro que marcó el inicio de todo el período”, apunta el catedrático de Cultura Robert Thompson.

En los años que siguieron, Estados Unidos se vio sacudido y tuvo que cambiar por los movimientos de derechos humanos, las organizaciones ecologistas, la guerra de Vietnam, los movimientos de protesta y la revolución sexual. También comenzó a expandirse el consumo de drogas que alteraban la mente, el éxito del rock 'n roll, el auge de los Beatles y el aterrizaje del hombre en la luna.

Todos estos acontecimientos juntos hicieron avanzar a Estados Unidos de las formalidades en la sociedad tradicional de los años 50 a la turbulenta época contemporánea.

Casi todos, sino todos estos acontecimientos dramáticos habrían ocurrido pese a la suerte que corrió Kennedy. Pero unidos al crecimiento de la televisión en vivo, que experimentó un momento decisivo con el magnicidio, la sociedad estadounidense nunca volvería a ser la misma.

“Durante cuatro días, todo el mundo estuvo pegado frente a la pantalla”, señala Thompson. “Fue un punto de inflexión en el periodismo moderno televisivo. Ahora tiene lugar a todas horas, pero entonces no se había dado antes que las noticias se centrasen 24 horas seguidas en un único acontecimiento como ocurrió con el asesinato de Kennedy”.

“El impacto fue inmenso, uniendo a todo el país en una sensación de pesar e inmediatez con el trauma nacional”, concluyó

El magnicidio del joven presidente en quien se habían depositado tantas esperanzas, quebró ese revestimiento de robustez que vistió Estados Unidos y la confianza en sí mismo que el país gozaba desde la Segunda Guerra Mundial.

El desconcierto se impuso porque nunca hubo una explicación satisfactoria a los misterios que rodearon la muerte de Kennedy. En la actualidad abundan las teorías conspirativas sobre el magnicidio de este presidente con fama de mujeriego que tomaba numerosas medicinas y pastillas para aplacar sus varias enfermedades.

Aparte de la teoría oficial de que lo mató una sola persona, también se especuló con que la agencia Central de Inteligencia, CIA, la mafia o los comunistas estarían detrás.

“Cuando un país no recibe una explicación satisfactoria sobre quién mató a su presidente, por supuesto que habrá una pérdida de fe en el Gobierno”, explica Paul Scuderi, politólogo de la Universidad de California UCLA. “Y desde entones esa fe nunca se ha recuperado”, concluye.


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